Una vida dedicada a la música, la vida de Alba Rodríguez

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NAROA LÁZARO DE LAS HERAS | Fotografía: Alba Rodríguez

Alba Rodríguez empezó a tocar la flauta travesera a los 7 años y, más de 10 años después, se dio cuenta de que su vida era la música y quiso empezar de cero con otro instrumento totalmente distinto, el violonchelo. Actualmente compagina la carrera de periodismo con la música y expresa su opinión sobre los temas más polémicos que tienen que ver con el arte.

P: ¿Qué carrera estudias y qué instrumentos tocas?

R: Estoy en cuarto de periodismo e instrumentos tengo el nivel profesional de flauta travesera y ahora he empezado a tocar el violonchelo, estoy en elemental para hacer la prueba de paso de grado, además del piano que es un estudio obligatorio para cualquier instrumento y porque me gusta también toco la guitarra y el ukelele.

¿Cómo empezaste en el conservatorio?

Por mis primas, son un poco mayores que yo y ellas tocaban el arpa, la flauta y el violonchelo y yo con 7 años, que es cuando entras al conservatorio, quería tocar un instrumento. Las pruebas consisten en ir a un concierto y conocer todos los instrumentos para elegir, yo quería tocar el fagot pero mi madre decía que era muy grande, que escogiese algo más pequeño y escogí por la flauta. Realmente con 7 años no eres consciente de lo que estás eligiendo. Además, las pruebas de acceso en el conservatorio son parecidas a la universidad, cada instrumento tiene una nota y unas plazas determinadas, si tienes la suerte de sacar un 10 eliges el instrumento que tú quieras, si por ejemplo tienes un 8,5 tú haces un listado por preferencia y el que te toque te tocó.

Actualmente, tocas en la JOSV, ¿qué haces allí y cómo llegaste?

Soy miembro de la Joven Orquesta Sinfónica de Valladolid desde hace 5 o 6 años y ahí he crecido y he terminado mis estudios. Toco la flauta y ahora estoy también dentro de la junta directiva de la orquesta, este año soy delegada, aunque también he llevado redes, comunicación, etc. Llegué hasta la banda porque necesitaban dos flautines para una obra, normalmente solo se necesita uno pero en esta obra necesitaban 2 y no había nadie que tocase el flautín, yo hice las pruebas en septiembre y en febrero me llamaron. Les gustó como toqué y me renovaron para la temporada siguiente y entonces empecé desde lo más bajo hasta llegar a jefa de sección y primera flauta solista.

También fui miembro durante mucho tiempo de la Banda Sinfónica de Arroyo que también se mueve mucho por Valladolid y me salí por temas de competencias musicales, porque hay mucha gente y llega un punto en el que no creces, pero tengo la intención de retomarla con el violonchelo.

Estar en el conservatorio implica mucha responsabilidad y entrega, ¿cómo se sobrelleva durante tantos años la intensidad a la que hay que llevar una actividad así?

No sé si lo definiría como intenso pero sí que requiere una madurez mental, te obliga a madurar antes que el resto, porque la responsabilidad que debes tener es mucho mayor, la disciplina es fundamental, al final estás aprendiendo un instrumento que requiere constancia y estudio diario. A edades muy pequeñas se te exige una madurez que no va acorde a tu edad, hay veces que no se valora tu esfuerzo, ni fuera ni muchas veces dentro, entonces si ahora mismo se me preguntara por qué sigo haciendo esto diría que porque al final es mi vida y porque ahora lo vivo de otra forma, pero con 7 años se te trata como si estuvieses estudiando una carrera y al final eres un niño, pero es esa la exigencia que se debe pedir para que puedas conseguir lo que se te pide. Desde pequeño te acostumbras a que todos los días tienes que ensayar, entonces cuando tienes 10 años y tus amigos te dicen de ir al cine y tienes que decir que no porque tienes conservatorio o porque tienes ensayo tu madurez es diferente. Al final es intenso, pero considero que la intensidad de una forma de vivirlo, tienes que tener un ritmo de vida por encima del del resto, las horas de conservatorio con los años se incrementan y tienes que aprender a organizarte. Al final tus relaciones personales, tu vida, todo, depende de la música, ahí es donde se ve la intensidad y no todo el mundo la tiene.

Después de tantos años tocando la flauta travesera, ¿por qué decidiste empezar a tocar el cello?

Al final tiene que ver con lo que hemos dicho antes de la intensidad, después de 10 años de conservatorio te puedes presentar al superior que es donde te profesionalizas para nivel laboral con tu instrumento, sería como estudiar la carrera de tu instrumento, pero lo tienes que decidir con 17 años mientras estás preparándote una selectividad, un recital y tienes más obligaciones, pensando en qué hacer con tu vida el año que viene y yo pienso que es muy difícil vivir de tocar un instrumento, ojalá, pero es algo realmente complicado, porque además hay una competencia abismal, sobre todo en los instrumentos de viento. En verdad yo me metí a tocar el violonchelo porque me di cuenta de que no puedo vivir sin la música, llevo desde los 7 años con la música y el año pasado que me fui de erasmus tuve que parar y fue muy duro. Necesitaba seguir con la música y me dije que por qué no empezar de cero con otro instrumento.

Al estar estudiando la carrera a la misma vez, ¿qué tal te organizas para llevar ambas cosas al día?

Cuando entras en una madurez mental aprendes a organizarte, pero los años más duros son los de bachillerato, porque si lo has llevado año por año en segundo de bachillerato te tienes que preparar el recital de final de año a la vez que estás preparándote la selectividad y no sabes de donde sacar el tiempo. A la hora de llevarlo es duro porque además nadie te ayuda, falta muchísima ayuda, muchísima colaboración por parte de la educación, nadie te ayuda por estar en el conservatorio igual que a los deportistas de élite sí.

En vez de compaginar deporte y estudios como mucha gente, compaginas arte y estudios, ¿consideras que está infravalorado?

Siempre lo he considerado una injusticia, he tenido que aguantar a compañeros que jugaban al futbol o hacían gimnasia y se les tenía más compasión que a mí, se les dejaba más tiempo para algunas tareas, mientras que a mí que estaba titulada en otra formación que era más que un hobbie, sin despreciar por supuesto al deporte, no se me permitía. En el acceso a la universidad no tenemos una nota menor como los deportistas de élite y ha salido recientemente un articulo de que se está empezando a protestar que no se tengan las mismas ventajas que ellos, al final empleamos el mismo o tiempo o más y no tenemos las mismas condiciones.

En los conciertos importantes, ¿cómo se sobrellevan los nervios?

Depende de la persona, hay quien no los supera nunca y antes de la actuación está temblando o necesita encerrarse en un camerino y decir “no me hables”, pero yo los llevo bien, al principio no y ahora con el cello como estoy empezando los llevo fatal, pero al final es tu oficio y siempre tienes algo de presión porque sabes que tienes que hacerlo bien, pero te lo tienes que tomar con profesionalidad y saber que cuando pisas ese escenario dejas de ser Alba Rodríguez y eres la flautista de la orquesta y tienes que actuar como tal.

¿Qué crees que es lo mejor que te ha dado la música a lo largo de tantos años?

Podría decir que la música me ha dado dos cosas, que son las relaciones, tanto las de noviazgo como las de amistad me las ha dado el conservatorio, la orquesta…porque una frase que me encanta es que “solo entiende mi locura quien comparte mi pasión” porque cuando dices que no a una salida o a un plan porque tienes ensayo hay quien no lo entiende y quien lo entiende es porque está viviendo lo mismo, y que gracias a la música he tenido que atravesar de muy pequeña situaciones muy duras como es enfrentarse a un tribunal y que te puedan decir que no vales para lo que tú consideras tu vida y eso me ha hecho madurar.