Víctor Daniel López: «Incluso las competiciones se gentrifican en Sudamérica»

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Cristóbal Cerezales Franco / Fotografía: C.C.

Los periodistas Victor Daniel López e Ignacio Bailador profundizaron en el tema de la gentrificación en Sudamérica y explicaron como ha cambiado el formato de las grandes ligas en países como Brasil o Argentina.

Víctor Daniel López (El Español, RNE) e Ignacio Bailador (As, Ser) fueron los protagonistas de la segunda ponencia en «Fútbol Sin Gritos». En su tercera edición, el evento organizado por el colectivo Laika contó con la presencia de periodistas, entrenadores y distintas personalidades del mundo del deporte rey que intentaron entrelazar dos conceptos a veces antagónicos; cultura y fútbol. Primero fue Ilie Oleart, director y fundador de «La Media Inglesa» quien explicó a los alumnos del Grado de Periodismo el término de «gentrificación».

Una vez descubierto ese fenómeno que lleva a los equipos de fútbol de ciudades o barrios pobres a dejar de lado a los aficionados en busca del máximo beneficio, hay que trasladar esa teoría a la práctica en el continente sudamericano. «Algo se huele cuando se le llama Brasilerao Chevrolet» decía entre risas López, declarado seguidor del Flamengo. Los clubes son los más señalados por esta nueva práctica que olvida a los seguidores y se guía por la sirena del dinero fácil. Sin embargo, también los estadios han sufrido sus consecuencias. El más famoso de Brasil, el Maracaná, ha llevado a cabo varias reformas para eventos de gran calado como las Olimpiadas de este año o el Mundial de 2014.

En la actualidad, poco o nada queda de ese mítico estadio capaz de albergar a cerca de 200.000 espectadores. «Este proceso ha supuesto que acabe en manos de un consorcio privado», incidió Bailador, razón por la cuál los precios «se han disparado. Con resignación, los dos periodistas señalaron que «ahora los espectadores, apenas siete mil, cambian de lado en las segundas partes», prueba de la escasa afluencia de público que acude a ver fútbol en directo.

Poca gente, y poco fútbol. «Incluso las competiciones se gentrifican» alude López. En Brasil, por ejemplo, existen dos torneos cortos, el de Apertura y el de Clausura. «Este formato daba oportunidades de ganar a todos los equipos» relata Bailador, que recuerda con precisión como esta competición ha tenido un ganador distinto en sus seis últimas ediciones.  

«La gente era del equipo local, del barrio», dijeron, sin poder evitar que se notara la nostalgia en sus palabras. Ahora, la cosa ha cambiado. En Brasil existen los llamados campeonatos «estatales», una serie de ligas cerradas que buscan ganar dinero, algo que «está desvirtuando el fútbol». Sin embargo, a los equipos grandes no les compensa recorrer grandes distancias para disputar partidos contra rivales inferiores y juegan con los suplentes. Otros, como el Vasco da Gama, con jugadores de raza negra en sus plantillas, tuvieron que construir su propio estadio para poder competir en la liga, una exigencia que se inventaron los demás equipos para intentar impedir su entrada en la competición.

Y este no es el único problema. A la gran diferencia entre plantillas se suma que los mejores jugadores de cada equipo, cada vez más jóvenes, responden sin dudar a la llamada de Europa en busca de un contrato millonario que les proporcione un nivel de vida lujoso o por lo menos cómodo. «Esto provoca que el nivel de las ligas sea bastante bajo», señalan los dos periodistas. Un «robo» de jugadores en beneficio de las «ligas elitistas» europeas que ven una mina de oro en los prometedores jugadores de Sudamérica. 

Por último, Víctor Daniel López recomendó a los estudiantes la lectura de un artículo futbolístico que refleja fielmente y con sumo detalle como era el fútbol antes de la gentrificación. Como la gente llenaba las gradas, animaba a su equipo ganara o perdiera y se iba contenta a casa. No había grandes contratos, ni derechos televisivos multimillonarios ni anuncios publicitarios recorriendo las redes sociales. Solo fútbol. Roberto Fontarrosa, el 19 de diciembre de 1971, hizo arte narrando deporte.