Aitor Enguita | Fotografía: Wikicommons
Brad Pitt, Jacob Elordi, son hombres atractivos del siglo XXI. Que hoy las revistas como People califiquen a los famosos como “el hombre vivo más sexy” no nos suena raro. Interpretamos esto como una actitud puramente natural de la cultura de masas en la que vivimos. No obstante ¿Se sorprenderían si les digo que esto no es algo novedoso?
A principios del siglo XIX ya existieron hombres aclamados por las masas como mitos eróticos y auténticas personalidades públicas. El más destacado de ellos fue un poeta inglés, epítome del Romanticismo, Lord Byron.
Primeros años
George Gordon nació en 1788, en Londres. Su infancia estuvo marcada por el fallecimiento de su padre en 1791. A los diez años, gracias al fallecimiento de su tío, Lord William Byron, hereda el título de Barón de Byron, convirtiéndose así en Lord Byron.
Lord Byron se educó en la universidad de Cambridge. Como aristócrata, debía acudir a los plenos de la Cámara de los Lores. Accedió por primera vez en 1809, al cumplir la mayoría de edad, 21 años. La actividad parlamentaria aburrió sin mesura al poeta. Además, se ganó la aversión de sus colegas rápidamente por célebres discursos como, por ejemplo, en el que defendió el movimiento ludita; u otro muy conocido en el que mostró apoyo a la iglesia católica.
Actividad poética
Lord Byron ganó su fama no por su rol como político sino como hombre de letras. Su carrera literaria comenzó entre 1806 y 1807 cuando publicó la colección Fugitive Pieces. Poco después, debido a una dura crítica del periódico Edinburgh Review, escribe la sátira Bardos ingleses, críticos escoceses como respuesta.
Entre 1809 y 1811 viaja por Europa, donde escribe los primeros cantos de su poema Las peregrinaciones de Childe Harold. Es la publicación de los dos primeros cantos de esta obra la que lo hace saltar a la fama como prácticamente una superestrella. De hecho, el propio Byron lo plasmaría en una conocida cita “Me desperté una mañana y descubrí que era famoso”. Posteriormente publica obras que también adquieren gran fama: El corsario, Lara, El infiel o Manfred.
En 1816, Byron se exilia de Inglaterra debido al ostracismo social que recibía por los rumores sobre sus amoríos. Se trasladó a Ginebra, Suiza, a la Villa Diodati, junto a su médico personal, el también escritor John William Polidori. En este periodo, ocurriría el famoso encuentro en el que se gestaría Frankenstein de Mary Shelley y El vampiro de Polidori, en una noche de lluvia intensa en el verano de 1816.
La obra de la que se sentía más orgulloso llegó en 1819, Don Juan. A partir de este momento, su vida dio un giro político. Se trasladó a Italia donde participó en la revuelta de los carboneros de Rávena y más tarde a Grecia. Lord Byron falleció el 19 de abril de 1824 con tan solo 36 años. Su muerte vino determinada por unas fiebres contraídas en la Guerra de Independencia Griega, en Messolongi, Mar Jónico.

La apariencia de Lord Byron
La fama de Lord Byron no fue algo que el poeta llevara con discreción. Su vida pública y amorosa fue de lo más conocida. Byron usó su imagen y atractivo como un medio más para impulsar su carrera y su obra poética, marcó tendencias a principios del siglo XIX y creo un estilo propio, el del héroe byroniano.
¿Cómo era Lord Byron? Debido a la proximidad temporal y a las representaciones pictóricas coetáneas sabemos con bastante detalle como era su aspecto físico. Byron era de tez muy clara y pálida, los ojos azules o grises muy marcados y pelo castaño oscuro con rizos naturales. Medía aproximadamente 1.74 y mantuvo una complexión delgada. Debido a su metabolismo solía ganar peso fácilmente por lo que durante su corta vida estuvo sometido a estrictas dietas.

Sin embargo, el rasgo físico más característico era su cojera. Byron nació con una malformación congénita en su pie derecho, conocida en la época como “pie zambo”. Esta enfermedad le impedía apoyar el pie de forma plana lo que le hacía cojear. Aun así, lejos de restarle atractivo, era un hecho que atraía curiosidad por él, lo que el poeta supo aprovechar.
En cuanto a su vestimenta también marco tendencia. Solía llevar camisas abiertas, el pelo despeinado, capas y a veces atuendos orientales. El atractivo de Byron no solo se regía por su aspecto, sino especialmente por su aura de “chico malo”.
La agitada vida pública y amoríos de Lord Byron
Existen un sinfín de amantes conocidos en la vida de Lord Byron. Se le solía calificar como mujeriego. Curiosamente, varios de sus amantes también fueron hombres. Byron vivió su pasión y vida sexual de forma libre, asumiendo los escándalos. A pesar de que la sociedad georgiana veía con muy malos ojos tanto sus relaciones con mujeres como su homosexualidad; Byron se convirtió en una de las figuras más escandalosas del Romanticismo.
Entre las mujeres de la alta sociedad que cautivaron el corazón del poeta, se encuentra la famosa Lady Caroline Lamb. Se conocieron poco después de la publicación de Las peregrinaciones, y, aunque Lamb era una mujer casada, no le impidió tener un romance con Lord Byron. Sin embargo, las altas demandas de cariño abrumaron al poeta que rompió la relación en 1812. Ella escribió sobre Byron que era “Loco, malo y peligroso de conocer”.

Otra de las relaciones que le valieron el escarnio público y su final exilio fue su relación con su hermanastra Augusta Leigh. Esta relación es la que termina de gestar su odio en la sociedad de la regencia y que le obliga a autoexiliarse del Reino Unido para siempre en 1816.
Entre sus amantes varones destacaron por pertenecer a todos los contextos sociopolíticos. Desde compañeros de clase en Cambridge, hombres italianos de alta alcurnia e incluso pajes.
Además de estos ejemplos destacados, la vida de fama de Byron incluyó muchas otras muestras de afecto. Desde cartas de admiradoras, mechones de pelo o cortes de calle solo para verlo. También destacan personas que imitaban su estilo visual o frecuentaban los lugares a los que el poeta acudía regularmente. También hubo un boom de efigies y retratos de Lord Byron en la Inglaterra de la regencia.
Un último destello: su hija
Su relación, quizás, más relevante fue con Anabella Milbanke. Se conocieron en 1812 y ese mismo año, Lord Byron le propuso matrimonio. Milbanke rechazó al poeta, quien no cesó sus intentos hasta que en 1814 y una segunda propuesta le dio el si quiero. La boda se celebró en 1815 y 11 meses después, en diciembre de 1815 nació Ada Lovelace, hija del matrimonio y futura madre de la programación.

Lamentablemente, el matrimonio se rompió cuando Ada tenía tan solo un mes de vida, Anabella abandonó al poeta y se llevó a su hija. Al poco tiempo, Lord Byron se exilió definitivamente del Reino Unido, habiendo perdido la posibilidad de ver crecer a su hija.
Ada Lovelace durante su vida se sentiría orgullosa de su padre. Tanto es así que su último deseo sería ser enterrada junto a él. Casualmente, ambos fallecieron a los 36 años y hoy reposan juntos en parroquia de Hucknall Torkard, Nottinghamshire.
A su exilio, Byron le dedicó unos versos a su hija en Las peregrinaciones de Childe Harold: “Es tu rostro como el de mi madre, ¡mi hermosa niña! ¡Ada! ¿Única hija de mi casa y corazón? Cuando vi por última vez tus azules ojos jóvenes, sonrieron, y después partimos no como ahora lo hacemos, sino con una esperanza...”















