Aitor Enguita | Fotografía: Wikicommons
El 12 de octubre, día de la Hispanidad, genera un intenso debate todos los años. Mientras que para muchas personas es un día de patriotismo ferviente, para otros en un día de fuerte revisión histórica.
Está claro que la fiesta nacional no solo se remite a un día de descanso. El día de la Hispanidad vuelve a ese horizonte de 1492 y los tres siglos posteriores de la América Hispánica.
En el marco de esta revisión, les propongo tratar un ejemplo: la conquista de la Nueva España; y cómo, a través de este proceso comenzaron una serie de marcos legales y jurídicos que marcaron la administración de la monarquía de España en América.
Perfil biográfico de Cortés
Hernán Cortés de Monroy y Pizarro (1485-1547) nació en Medellín, Extremadura, en una familia de baja nobleza. Su familia, a pesar de su estatus, había caído en desgracia por el apoyo al rey de Portugal en la Guerra de Sucesión Castellana.
En su juventud, gracias a las gestiones de su padre Martín Cortés, el joven Hernán consiguió un lugar en la comitiva de Nicolás de Ovando, Gobernador general de las Indias, para incorporarse a las tareas de administración en La Española. Con 19 años, Cortés administraba una encomienda y terrenos agrícolas otorgados por el gobernador. Esta experiencia le sirvió para aprender el funcionamiento de las instituciones castellanas, las finanzas y la burocracia de los nuevos territorios.

En 1511, el virrey de las Indias, Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón, organizó una expedición para poblar y pacificar la isla de Cuba. El capitán de la expedición fue Diego Velázquez de Cuéllar. Velázquez reclutó a un contingente de 300 hombres para dicha misión.
Cortés, que llevaba siete años como administrador, vio en la expedición de Diego Velázquez una oportunidad para cambiar su situación. Cortés se convierte en el secretario personal de Velázquez y tesorero. Estos cargos lo catapultaron dentro de la isla hasta ser nombrado alcalde de Santiago de Cuba.
Cozumel y Veracruz
La expedición que derivaría en la conquista de la Nueva España se gestó en el año 1519. Aquí existe una visión controvertida acerca de los motivos que llevaron a Cortés a esta expedición. Mientras unos autores señalan que su paso al continente sucedió por desacuerdos con Velázquez, otros apuntan a una misión acordada con el gobernador de Cuba.
Lo que si es seguro es que hubo un llamamiento de hombres. Las cifras son dudosas, aunque autores coetáneos como Bernal Díaz del Castillo, que fue soldado de la expedición, señala unos 500 o 600 hombres, 11 navíos y 16 jinetes con sus caballos. Entre los hombres de la expedición además de Cortés podríamos destacar a Pedro de Alvarado, Bernal Díaz del Castillo, Diego de Ordás y Gonzalo de Sandoval.
La expedición de Cortés llegó a la isla de Cozumel en febrero de 1519. Allí rescató a Jerónimo de Aguilar, un náufrago español que había quedado varado en la península de Yucatán ocho años antes. Durante este período, Aguilar había aprendido el maya yucateco de los mayas lo que le permitió actuar como lengua de Cortés.
La siguiente parada de la tropa es la región de Tabasco. Los mayas chontales recibieron con hostilidad a Cortés lo que desató la batalla de Centla. Tras la victoria española, los caciques entregaron a las tropas castellanas una serie de regalos entre los que incluían varias esclavas.
Entre ellas se encontraba a la que bautizaron como Marina que desde ese momento se convirtió en interprete, en una larga cadena Cortés-Aguilar-Marina.
Tras este encuentro, Cortés fundaría a orillas de San Juan de Ulúa el cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz. Este movimiento lo independizaba de Diego Velázquez de Cuéllar y lo convirtió en Capitán General de la expedición. Allí tuvo noticias por primera vez del tlatoani Moctecuzoma Xoyocotzin II.
Cempoaltecas y Tlaxcaltecas: los primeros aliados de Cortés
Cortés y sus huestes se adentraron en el altiplano central de México en su misión de llegar al corazón del territorio mexica. La primera región que atraviesa es Cempoala. Allí son recibidos por el que Bernal Díaz llama el "Cacique Gordo". Este señor fue el primero que se alía con Cortés debido al resentimiento hacia los mexicas.
Con estos nuevos aliados, las tropas continuaron penetrando en el territorio. Así llegaron a Tlaxcala, una confederación de cuatro señoríos administrados por un senado. Los españoles fueron recibidos con hostilidad por los guerreros tlaxcaltecas. Hubo varios días de enfrentamiento entre ambos ejércitos con varios emisarios intermitentes de paz por parte española.

Tras estos combates, Xicoténcatl el jóven, capitán del ejercito tlaxcalteca, se ofreció a llevar a los españolas ante los ancianos. El senado de Tlaxcala, debatía acerca sobre estos extranjeros y que hacer si seguir con la guerra o negociar un acuerdo. El principal artificie de la alianza fue Xicoténcatl el viejo, padre del capitán. Los pueblos que conformaban Tlaxcala, se habían resistido al yugo mexica en las llamadas Guerras Floridas y la alianza les era muy provechosa. En señal de amistad, entregaron a los españoles regalos y mujeres que fueron bautizadas. La más destacada, Luisa de Tlaxcala, esposa de Pedro de Alvarado y madre de sus hijos Leonor y Pedro.
Cortés y Moctezuma
Antes de Tenochtitlán, las tropas llegaron a Cholula, aliada mexica y enemiga de Tlaxcala. Allí los españoles e indígenas asesinaron a la población local. Los motivos son muy debatidos y controversiales. Algunos historiadores apuestan a que fue una jugada tlaxcalteca, otros a una traición cholulteca para entregarle a Moctezuma la cabeza de Cortés. Este episodio sería conocido como la Matanza de Cholula.
Tras el episodio de Cholula, en noviembre de 1519, Moctezuma recibió a los españoles y sus alíados en Tenochtitlán. Los españoles fueron hospedados en el Palacio de Axayácatl. Sin embargo, ante el desasosiego de estar en la ciudad enemiga, a los pocos los castellanos hicieron prisionero al tlatoani.

Durante su cautiverio, Moctezuma estableció una buena relación con los españoles, especialmente con Cortés y Alvarado. Según describe Bernal Díaz del Castillo, el tlatoani solía pasar el rato jugando al totoloque con Cortés, mientras Pedro de Alvarado contaba los puntos.
Es en este momento cuando los nahuas comenzaron a llamar Tonatio (Tonatiuh) a Pedro de Alvarado por su pelo rubio y caracter extrovertido:
"Recuerdo que a Cortés le anotaba los puntos Pedro de Alvarado, y al gran Montezuma un sobrino suyo, que era un gran señor, y Pedro de Alvarado siempre apuntaba un tanto de más a Cortés. Montezuma, cuando lo vio, decía, con ironía y humor, que no quería que el Tonatio, que así llamaban al Pedro de Alvarado, anotase los tantos a Cortés, porque hacía mucho ixoxol (qué quiere decir en su lengua que mentía mucho) en sus cuentas, que le añadía siempre un punto de más. Y cortes y todos nosotros, los soldados que en aquel momento estábamos en la guardia, no podíamos contener la risa por lo que dijo el gran Montezuma." - Bernal Díaz del Castillo (capítulo XCVII)
El Templo Mayor y la Noche Triste
Las relaciones entre españoles y mexicas se rompió con un oscuro episodio: la Matanza del Templo Mayor. Este episodio acontenció cuando Cortés tuvo que marchar a San Juan de Ulúa a combatir a Pánfilo de Nárvaez. Nárvaez venía en nombre de Diego Velázquez de Cuéllar a arrestar a Cortés por insubordinación. Mientras tanto, Cortés dejó a Pedro de Alvarado al mando de la ciudad.
En esas fechas, mayo de 1520, los mexicas celebraban el Tóxcatl, una festividad dedicada al dios Tezcatlipoca. Pedro de Alvarado mandó asesinar a los nobles y guerreros mexicas reunidos el Templo Mayor. Los motivos de la orden también son motivo de debate. Hay quienes establecen que Alvarado actúo por miedo a una sublevación, otros por ambición personal.

Lo que es indudable es que el pueblo mexica se levantó contra los españoles. A su vuelta, Cortés le pidió a Moctezuma que apaciguara a sus súbditos. Moctezuma salió a calmar los ánimos pero fue recibido a pedradas por los suyos. Estas heridas le causaron la muerte días después. Los mexicas nombraron como tlatoani a su hermano, Cuitláhuac. Los españoles estaban muy afligos por la muerte de Moctezuma. Bernal escribió
"Y Cortés lloró por él, y todos nuestros capitanes y soldados, y hombres hobo entre nosotros, de los que le conoscíamos y tratábamos, que fue tan llorado como si fuera nuestro padre [...]" - Bernal Díaz del Castillo (Capítulo CXXVI).
Tras la muerte del tlatoani, los españoles, conscientes de que estaban en una situación desesperada, intentaron huir de Tenochtitlán. Su huida sigilosa fracasó y fueron descubiertos por los mexicas. Esto provocó una intensa batalla donde los españoles perdieron gran número de hombres y riquezas. Este hecho fue bautizado por la historiografía como la Noche Triste.
El sitio final
Cuitlahuac falleció a los 80 días de ser nombrado tlatoani. La viruela acabó con su vida y los mexicas eligieron a su último líder: Cuauhtémoc.
Mientras tanto, los españoles planeaban el ataque final a la ciudad lacustre. Habían recibido la ayuda de los texcocanos liderados por Ixtlilxóchitl II con los que construyeron 13 bergantines. La hueste que se disponía a tomar Tenochtitlán era de unos 1.000 españoles y unos 100.000 indígenas: tlaxcaltecas, cempoaltecas, huejotzincas, texcocanos y otomíes.
Este ejército sitió la ciudad de Tenochtitlán en un sitio de unos 80 días. La táctica del ejército castellano impidió la recuperación mexica en los canales. Tras huir a Tlatelolco, el 13 de agosto de 1521, Cuauhtémoc fue capturado y la ciudad lacustre tomada. Así finalizó la conquista, pero como apuntan historiadores como Juan Miguel Zunzunegui, inició la construcción de una nueva civilización.
Los frailes franciscanos
El proceso de incorporación de los territorios americanos fue también un proceso evangelizador, debido al fervor religioso de la época. En esta misión, es especialmente destacada la labor de la orden de los Frailes Menores. Entre ellos, destacan las acciones de dos hombres.
Fray Bernardino de Sahagún (ca 1499-1590) fue el gran erudito del México virreinal. Llegó a Tenochtitlán en 1529 y residió en la Nueva España hasta su muerte. Fue docente de la nobleza nahua en el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco y aprendió el náhuatl con gran fluidez.

La obra monumental de Sahagún se titula Historia general de las cosas de la Nueva España. En ella plasma la tradición del pueblo nahua: religión, creencias, antiguos gobernantes, etc. Para crearla, Sahagún estableció una amplia red de informantes que incluía ancianos y sabios mexicas y sus jóvenes dispcípulos del Colegio de Santa Cruz. La obra fue escrita de forma bilingüe: en español y en náhuatl.
Fray Toribio de Benavente (1482-1569) fue el otro gran fraile franciscano. Perteneció al grupo de los doce franciscanos, los primeros que llegaron a México en 1524. Los indígenas le conocían con el nombre náhuatl Motolinía, el pobre o el afligido. Motolinía pasó sus años entre el pueblo nahua y adoptó su apodo con orgullo puesto que reflejaba el voto de pobreza de San Francisco de Asís.
Bartolomé de las Casas
Fray Bartolomé de las Casas (1474/1484-1566) es la figura más conocida posiblemente del proceso de defensa de la población indígena de la Nueva España. Desempeñó el cargo de Obispo de Chiapas entre 1543 y 1550. La mayor obra de Bartolomé de las Casas, lleva el título de Brevísima relación de la destrucción de las Indias donde denuncia los abusos de la corona e instituciones españolas hacia los nativos.
Bartolomé de las Casas fue un gran promotor de leyes de defensa de los indios. Su intervención más conocida se dio durante la controversia de Valladolid y su debate contra Juan Ginés de Sepúlveda. En esta intervención rechazó el planteamiento aristotélico de esclavitud natural y el concepto de "guerra justa" en el contexto de la conquista.
La Leyenda Negra
Sin embargo, el debate historiográfico se ha vuelto crítico con la figura de las Casas, percibido ahora como un personaje controvertido. Si atendemos a las fuentes del siglo XVI, especialmente la famosa carta de Fray Toribio de Benavente al emperador Carlos V, vemos que lo que menciona el dominico en su Brevísima no es totalmente fidedigno.
Motolinía denuncia ante el rey que lo que dice el padre de las Casas responde a exageraciones sobre los conquistadores cuando los califica a todos como violentadores. Denuncia su mala gestión del obispado de Chiapas y sus prácticas de excomunión a los locales. También refuta las denuncias de las casas acerca de los tributos y la enseñanza a los nativos. No obstante, la denuncia más acusada de esta carta de Motolinía es el cuestionamiento de la caridad de las Casas. Le acusa de ser de mal caracter y bullicioso y de haber usado a los indios para cargar vinos y escritos. También denuncia su poco conocimiento del territorio puesto que estuvo a penas unos pocos años mientras Motolonía llevaba prácticamente toda la vida.
Independientemente de las críticas de su época, historiadores modernos coinciden en varias cuestiones en su contra. La más destacada son los números que ofrece que resultan inverosímiles puesto que exceden la población total. El padre de las Casas necesitaba exagerar los abusos para poder ser oído. Sin embargo, ha sido esta exageración la que ha alimentado la Leyenda Negra contra España y la que nos ha entregado este debate que tenemos hoy.
Francisco de Vitoria y las Leyes Nuevas de 1542
Si debemos hablar de un personaje que defendió juridicamente los derechos de los indios fue Francisco de Vitoria (1483-1546). Teólogo y jurista de la Universad de Salamanca, escribió su monumental De Indis donde establecía una seria de prerrogativas que hoy entendemos plenamente como derechos humanos.
Vitoria desmontó la conquista inconcional. Argumentó que los indígenas eran dueños legítimos de sus tierras y que el "derecho de descubrimiento" no se podía aplicar en este caso puesto que la tierra ya tenía dueño. Cuestionó las autoridades del Papa y del rey de España acerca de si tenían potestad de deponer gobiernos locales y actual con libre albeldrío alrededor del mundo. Además, condenó y denunció la guerra cuando los locales no querían aceptar el cristianismo. Vitoria creía que la conversión no podía ser forzosa.

También estableció principios del Derecho Internacional. Estre los más destacados: derecho de libre circulaión y comercio, derecho a predicar el evangelio, protección de los conversos, intervención humanitaria ante las consuctas inhumanas como la tortura y el sacrificio y el derecho de los nativos a formar alianzas legítimas con los españoles tal como pasó con la toma de Tenochtitlán.
Estos preceptos llevaron a la creación de las Leyes Nuevas de 1542. En ellas se establecía los siguientes planteamientos. Los seres humanos están sujetos al derecho natural; se prohibe taxativamente la esclavitud de los indígenas (como había postulado la reina Isabel I de Castilla); limitación y supresión de la encomienda; dignidad y regulación del trabajo y la creación de organismos para proteger estas cuestiones.
Tanto las Leyes Nuevas como los discípulos de Vitoria, la Escuela de Salamanca, sentarían las bases de lo que hoy es el Derecho Internacional y los Derechos Humanos.
Reflexión final
La conquista e incorporación de los territorios americanos en el marco de la monarquía de España es un proceso complejo. Como hemos visto, no podemos calificar de buenos o malos, de opresión o paraíso a un proceso histórico tan complejo como el encuentro entre dos mundos opuestos.
Los españoles que iniciaron la conquista son hombres de su tiempo, del Renacimiento, del siglo XVI. No podemos equiparar los firmamentos sociales o humanísticos que tenemos en pleno siglo XXI. En efecto eran soldados, hombres de acción con una gran ambición personal de fama y fortuna. Aún así, no podemos calificarlos de criminales, con unos preceptos jurídicos que en el siglo XVI si se imaginaban.
Por otra parte, no podemos pensar en los pueblos de Mesoamérica como un pueblo ingenuo o victimizado. La conquista no fue solo un proceso de guerra, la conquista de la Nueva España (y la del Perú) es un proceso de guerra civil entre los pueblos de Mesoamérica. Hablamos de pueblos con gran dominio político que ven a los españoles como fuertes aliados para liberarse del yugo mexica y sus altos tributos humanos.
Finalmente, en cuanto al tema estrella, el abuso no es posible reducirlo todo a si o no. Es innegable que los españoles cometieron abusos en América, desde encomenderos a gobernadores, su trato hacia los locales no siempre fue el deseado. Sin embargo, no podemos negar tampoco que desde bien comenzada la conquista de América, la corona legisló para que estos actos no se cometieran.
Desde la época colombina, se prohibió la esclavitud y malas praxis contra los nativos. Motivo por el cual el Almirante tuvo que ser traído encadenado a la península y depuesto de su título de Virrey. Después se legislaron otras leyes de protección que prefiguran esto: las leyes de Burgos, las Leyes Nuevas, los juicios de residencia o la Real Audiencia de América. Que intentaron poner algo de orden en un período tan caótico.















