Un cura, un ministro franquista y un par de cámaras protagonizaron la que fue la primera emisión en España. Duró una hora y con este arranque el medio transformó para siempre los hogares
LARA PRIETO RUBIO | Fotografía: Wikipedia
La televisión en España nació oficialmente el domingo 28 de octubre de 1956 a las seis de la tarde acompañada de imágenes de un pequeño chalé del Paseo de La Habana, nº 77 (Madrid), adscrito a la Dirección General de Radiodifusión. En plena posguerra, con una sociedad que se estaba recuperando de las heridas del conflicto y con una economía marcada por la escasez, nació oficialmente Televisión Española (TVE).
28 de octubre, una fecha escogida al milimetro
La fecha elegida no fue casualidad, fue escogida al milímetro. El 28 de octubre coincidía con la festividad de Cristo Rey y la víspera del aniversario de la fundación de la Falange. Con esta carga simbólica, el acto inaugural contó con las altas esferas del régimen franquista: el ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias-Salgado, el director de Radiodifusión. Jesús Suevos, y el director de Programas, José Ramón Alonso.
Pero no toda la población española pudo contemplar este acontecimiento. Solo una minoría exclusiva, en concreto, los propietarios de los 600 televisores que había en todo el país que solo estaban concentrados en Madrid. La televisión era un lujo, y es que un aparato podía costar entre 25.000 y 30.000 pesetas de la época.
La primera emisión tras la carta de ajuste fue una misa oficiada por monseñor José María Bulart, quien fuera capellán de Francisco Franco, en una pequeña capilla improvisada en el propio chalet del Paseo de la Habana. Además el directo contó con dos locutores, Blanca Álvarez y David Cubedo, encargados de dar la bienvenida a la audiencia. Seguidamente, el ministro Gabriel Arias Salgado pronunció el discurso inaugural que abría oficialmente las emisiones de Televisión Española.
La emisión llego a durar algo más de una hora y, según reconocieron los propios realizadores «falló casi todo lo que podía fallar». A pesar de lo ocurrido, el público no tenía ni idea de cómo funcionaba por lo que los errores pasaron desapercibidos.
Continuar con la programación
Al día siguiente del estreno de TVE comenzó una auténtica odisea: había que mantener una programación diaria de tres horas, a partir de las nueve de la noche, con recursos precarios. Todo ello se operaba desde un plató que llegaba a cien metros cuadrados y un estudio diminuto para los ensayos.
El equipo técnico era casi heroico. Contaba con dos cámaras (una tercera tardaría en llegar), un telecine, una jirafa de sonido y un rudimentario control en el primer piso. El personal —ingenieros, técnicos, locutores, actores, músicos y periodistas— iba aprendiendo el oficio a medida que pasaban las emisiones.
Al no existir tecnologías de grabación como hay en la actualidad, todo se tenía que hacer en riguroso directo. Por ejemplo, los informativos del tiempo eran artesanía pura. Los 'hombres del tiempo' dibujaban en directo las previsiones a mano con una tiza y una pizarra.
La televisión se expande
La llegada de la televisión tardó en extenderse a otros puntos de la geografía española. Mientras en 1956 muchos ya pudieron contemplar los aparatos desde la capital madrileña, otros muchos otros no lo hicieron hasta años después. En Barcelona tardó dos años al igual que en Zaragoza. En 1958 coincidió esa primera emisión con un partido de fútbol entre el Real Madrid y el FC Barcelona. Los televisores en la Ciudad Condal se agotaron por completo.
En octubre del 1959 la televisión aterrizó en las dos castillas, gracias a la llegada de un repetidor instalado en la Sierra de Guadarrama. A comienzos de los 60s llegó a Valencia, País Vasco, Sevilla y Galicia. A mediados de la década finalizó esa expansión de la red televisiva a las Islas Canarias.
Un fenómeno social que cambió los hogares
En los años 50 la televisión era algo extraño, pero en los años 60 se produjo un boom y la consolidación definitiva del medio. La sociedad española comenzó cambiando sus hábitos tanto de ocio y convivencia, pasando a dejar un hueco en sus agendas para ver lo que se emitía.
Se volvió tradición las imágenes de familias en el salón frente al aparato o incluso los corros de vecinos en bares o escaparates de tiendas de electrodomésticos. Para facilitar el acceso a la población, nacieron las cadenas de venta gracias a la famosa fórmula del pago a plazos. Esto permitió que la televisión dejara de ser un artículo de lujo para convertirse en un miembro más de la familia en las casas.
La edad dorada y el fin del monopolio
A mediados de los años 60 nace La 2, popularmente conocida como UHF en 1966. Además se produce el traslado de los estudios centrales a Prado del Rey, donde TVE inició su edad de oro. La televisión pasa de limitarse a información oficialista para convertirse en una fábrica de cultura de masas y entretenimiento. Aparecen programas míticos como Un dos tres.... responda otra vez, mientras que realizadores como Félix Rodríguez de la Fuente revolucionaban los lenguajes televisivos.
La llegada paulatina del color durante la década de los años 70 transformó definitivamente la experiencia visual de la televisión. Permitió a la sociedad vivir grandes hitos como el festival de Eurovisión o el Mundial de fútbol de 1982.
A lo largo de más de tres décadas el público español no había tenido otra opción de canal que TVE (La 1 y La 2), pero el modelo estaba a punto de estallar. En los años 80 comenzó una ruptura histórica con la llegada de canales autonómicos como TV3 o ETB, que dieron voz a los territorios del país.
El terremoto audiovisual se produjo a partir de la década de los 90 con la irrupción de las cadenas privadas: Antena 3, Telecinco y Canal+. El monopolio estatal tocó su fin para dar paso a una batalla por las audiencias. La televisión pasó a ser más dinámica, participativa y diversa. Se añadieron nuevos formatos como los magacines matinales en directo, programas de debate, periodismo de investigación y grandes producciones nacionales que conquistaron el prime time
En la actualidad: del TDT al streaming
La revolución digital con la llegada del siglo XXI volvió a reinventar el medio. La llegada de la Televisión Digital Terrestre (TDT) en 2010 multiplicó la oferta de canales y trajo la alta definición, acabando con la antena que requería sintonización manual
Hoy, al alcanzar ya las siete décadas de vida en España, la televisión ya no es solo un aparato tradicional, sino que ha evolucionado hacia el entorno digital y el streaming. La tecnología 4K y las plataformas a la carta como RTVE Play o Netflix han cambiado por completo la televisión. Aquella pantalla en blanco y negro que comenzó emitiendo una simple misa para 600 televisores se ha convertido en una experiencia omnipresente, accesible en cualquier momento desde otras pantallas como un móvil. La forma de consumir ha cambiado radicalmente, pero la capacidad para vertebrar la memoria colectiva de un país sigue igual de viva como aquel 28 de octubre de 1956.














