NOELIA GÓMEZ SÁNCHEZ | Fotografía: Pixabay |
En los últimos años, el cine y la televisión española han acogido con fuerza el formato del biopic, creando relatos potentes basados en figuras reales y capítulos que han dejado huella en la memoria colectiva. Desde referentes del espectáculo hasta oscuros crímenes que sacudieron al país, estas producciones no solo entretienen: invitan a la reflexión, humanizan a sus personajes y hacen frente a nuestra propia historia reciente.
Humor, tragedia y talento: figuras que vuelven a la vida
Entre los títulos más actuales y destacados está Saben aquell (2023) que rememora al inolvidable humorista Eugenio bajo la dirección de David Trueba. Cuenta con una interpretación estelar de Carolina Yuste y David Verdaguer, galardonado a mejor actor en los premios Goya 2024 por esta película. La cinta se distancia de la caricatura para adentrarse en la vida íntima, las inseguridades y la sensibilidad del hombre a través de las gafas oscuras y el cigarro eterno. Ya se ha convertido en uno de los biopics más ovacionados de los últimos años.
En esa misma línea emocional, Mar Adentro (2004) continúa siendo un referente. Alejandro Amenábar expuso con una delicadeza fabulosa la batalla de Ramón Sampedro por una muerte digna. La película, protagonizada por un extraordinario Javier Bardem, ganó el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa y puso al cine español en el mapa internacional.
Desde el ámbito del espectáculo, Bosé (2023) estudia la vida del cantante Miguel Bosé desde su infancia hasta los acontecimientos más complejos de su carrera. Con una meticulosa ambientación y una narrativa que reemplaza luces y sombras, la serie ha sido fundamental para redescubrir la capacidad humana de un icono de la música española.
La política y el poder bajo la lupa
El cine español no ha evitado los rincones más oscuros del poder. Un ejemplo rotundo es El hombre de las mil caras (2016), de Alberto Rodríguez, que trata la vida del espía Francisco Paesa y su estrecha relación con el caso Roldán. Con una estética de thriller internacional y una interpretación magistral de Eduard Fernández, la película desvela las cloacas del Estado con elegancia y presión.
Otro título que alterna política e historia reciente es Mientras dure la guerra (2019). Alejandro Amenábar regresa aquí a la figura de un intelectual de primera categoría, Miguel de Unamuno, en los primeros compases de la Guerra Civil. La película delibera acerca del papel de la conciencia crítica ante el crecimiento del autoritarismo y sobre las condiciones personales del filósofo, representado por Karra Elejalde.
Crímenes reales que agitaron España
Las plataformas han visto en los crímenes reales un negocio narrativo. El caso Asunta (2024) reproduce la investigación y el juicio por el asesinato de la niña Asunta Basterra, un caso que paralizó a España en el año 2013. Candela Peña y Tristán Ulloa se ponen en la piel de los padres adoptivos acusados del crimen, en una miniserie que elude el sensacionalismo para focalizarse en el drama judicial y familiar.
También basada en un caso real es El cuerpo en llamas (2023), protagonizada por Úrsula Corberó. La serie narra el asesinato de Pedro Rodríguez, un crimen entre agentes de policía en Barcelona que alternó celos, manipulación y relaciones tóxicas. La repercusión mediática del caso se transporta aquí a una historia de alto voltaje emocional.
Iconos del corazón y la televisión
El mundo del espectáculo ha mostrado personajes cuya vida privada ha sido tan intensa como su fama pública. Uno de los grandes éxitos en este aspecto es Veneno (2020), la serie de los Javis sobre Cristina Ortiz. Ensalzada por la crítica y el público, no solo por su forma de tratar la realidad trans, sino por su capacidad de combinar ternura, crudeza y verdad, con este título la ficción se convirtió en un fenómeno cultural.
En esa misma línea mediática, Cristo y Rey (2023) profundiza en la relación tormentosa entre Ángel Cristo y Bárbara Rey, dos figuras icónicas de la España de los años 80. La serie se adentra en la violencia doméstica, las presiones mediáticas y los pactos de silencio alrededor de la figura del Rey Emérito, sin dejar atrás el espectáculo que los acompañaba.
Historias colectivas biográficas
A pesar de que no se centran en una sola figura, algunas series recientes han funcionado como biopics colectivos. Es el caso de Patria (2020), basada en la novela de Fernando Aramburu. Ambientada en el País Vasco, la ficción afronta una década de conflicto con la banda terrorista ETA a través de dos familias enemistadas por la violencia. El resultado es un retrato emocional de una herida aún reciente.
Algo parecido sucede en Lo imposible (2012), donde J. Antonio Bayona reconstruye la experiencia de una familia española durante el tsunami de 2004 en Tailandia. Aunque los protagonistas son representados por actores internacionales, la historia real de María Belón y su familia engancha al espectador desde la emoción más real.
Otros títulos que merecen mención
Entre los biopics resaltados, vale la pena mencionar Camino (2008), inspirado en la vida de Alexia González Barros, una niña del Opus Dei cuya historia estuvo rodeada de polémica. La película de Javier Fesser consiguió conmover sin caer en dogmas.
También Adú (2020), a pesar de que no se basa en un personaje específico, junta tres historias reales del drama migratorio en España y África, alcanzando una perspectiva humana y desgarradora que recuerda el poder de la serie con base en la realidad.
Un género en plena madurez
Los biopics en España han evolucionado: ya no son sólo retratos planos de personajes célebres, sino vehículos para investigar conflictos sociales, traumas colectivos y problemas humanos. En tiempos de sobreinformación, estas series permiten una mirada más profunda, más pausada, y sobre todo, más empática. Mientras existan historias por contar, el interés del público parece asegurado.









