LAURA CUADRADO TUHRINSKA | Fotografía: Pixabay
Tras la reciente colección del diseñador británico John Galliano con Zara, no he podido evitar preguntarme: ¿qué significa esto realmente en la industria de la moda? A la vista de cualquiera, no es más que una «colección cápsula», pero su verdadero trasfondo va mucho más allá de una serie de prendas. Es una clara estrategia de posicionamiento.
Hace un tiempo, Marta Ortega declaró en una entrevista al Financial Times que Zara no es Fast Fashion. «La moda rápida sugiere un compromiso con la calidad, que es completamente lo contrario de lo que buscamos», afirmó. Así, se proyecta como una firma de moda sostenible, alejándose de la ropa de mala calidad y de precios muy baratos. El objetivo de este tipo de colaboraciones es crear y vender una apariencia de lujo. Nos basta con ver en la etiqueta el nombre de John Galliano para asumir que esa prenda vale lo que se pide. Sin embargo, en el fondo lo que estás comprando es la firma y no la prenda.
No es ni más ni menos que estrategia de marketing diseñada para vendernos la idea de un «lujo accesible». Una ilusión en el que firmas como Inditex pretenden hacernos creer que adquirimos piezas de alto valor, cuando la realidad es justamente la contraria.
Tras dar un vistazo rápido a la colección, podemos confirmar este hecho. Nos venden un storytelling fascinante apoyado por una editorial impecable para camuflar prendas hechas de poliéster a precios desorbitados. Igualmente, no es la primera vez que vemos algo así: H&M lleva años haciendo colaboraciones similares con marcas de lujo.
El problema surge cuando nos quieren vender el sello de un diseñador prestigioso como algo exclusivo, pero eso no quita el hecho de que siga siendo una producción masiva. Este tipo de colecciones sirve, además, como excusa para subir los precios de la ropa básica del día a día. Ropa que ni siquiera vale lo que pagamos. Nos hacen creer que consumimos lujo cuando, en verdad, estamos gastando sumas desproporcionadas por piezas que ni siquiera el propio diseñador ha cosido a mano.
Todo esto me lleva a reflexionar: ¿estamos quitando el prestigio a las marcas de lujo o simplemente nos estamos conformando con una imitación cara? Si el lujo deja de significar artesanía, materiales de calidad y una producción ética, entonces este ha perdido su esencia, la moda ha desaparecido y lo único que estamos comprando es publicidad enmascarada en ropa.















