El desfile celebrado este 18 de octubre causó un gran revuelo entre los mayores fans de la famosa marca de lencería
LAURA CUADRADO TUHRINSKA | Fotografía: Pixabay
Como otro año más, la marca de lencería Victoria Secret ha vuelto a las pasarelas y como era de esperar, ha vuelto a causar una gran polémica en redes sociales. Todos saben que estos desfiles están caracterizados por sus icónicas modelos, sujetadores fantasía, alas de ángeles y una pasarela llena de purpurina. Eso es lo que el público ha querido ver, pero en cambio, el resultado no ha sido el esperado. Observando y analizando la situación, me ronda una pregunta por la cabeza, ¿no será el momento de despedirnos de estos desfiles de una vez por todas?
La tensión comenzó incluso antes del espectáculo y es que antiguas ángeles como Romee Strijd y Frida Assen no fueron seleccionadas para desfilar el 18 de octubre. Strijd público en Tiktok esta noticia, diciendo que no encajaba en la propuesta de este año, lo que dejó a muchos usuarios estupefactos. La furia creció cuando el día del show, la pasarela estuvo repleta de influencers y estrellas de Tiktok.
Esta situación se ha repetido en muchas ocasiones en la industria de la moda. Cada vez está más normalizado el intrusismo laboral. Estamos dando espacio y voz a personas que no han recorrido el camino para ganarse el lugar en el que están. Cada vez son más los profesionales que ven como se cierran las puertas ante muchas oportunidades de trabajo.
Asimismo, esta no ha sido la única polémica que de la noche. La famosísima Kylie Jenner fue la favorita para lucir el querido Fantasy Bra este año. Para refrescar un poco la memoria, este sujetador está valorado en 50 millones de dólares y no lo usa cualquiera. Ser elegida para llevarlo es considerado un gran reconocimiento en la carrera de un ángel. Una vez más, el nepotismo y la fama ganan frente al trabajo duro y la experiencia. Muchas personas tacharon esto como «una gran falta de respeto a las modelos profesionales». Y, ciertamente, no están del todo equivocados. El dinero y el apellido continúan siendo un atajo para obtener cualquier cosa.
Otro año más que la icónica marca Victoria Secret se ha lucido. Haga lo que haga, el público nunca estará satisfecho. Quizás es hora de dejar de aferrarse al futuro, aceptar la realidad y superar de una vez por todas que los desfiles de Victoria Secret, nunca volverán a ser como lo eran antes.














