JAVIER PÉREZ FRAILE | Fotografía: Pixabay
En el balonmano, cada partido es una mezcla de estrategia, fuerza y velocidad, pero detrás de cada jugadora hay una historia que va mucho más allá de la pista. Hoy conocemos la de Carla García, integrante del Club Balonmano Laguna que, tras una grave lesión que le impidió volver a jugar (la triada), es ahora entrenadora de uno de los equipos de niñas del club. Ella nos abre las puertas a su experiencia, y relata qué supone para ella el balonmano y por qué es uno de los elementos principales de su vida.
Pregunta: Bienvenida, Carla. Estamos encantados de tenerte aquí.
Respuesta: Muchas gracias, Javi.
P: Vamos a comenzar por tus orígenes. ¿Cuándo empezaste a jugar a balonmano? ¿Por qué?
R: Empecé a jugar al balonmano desde muy pequeña: a los 4 años fueron mis primeros momentos en este deporte. Me apunté a balonmano porque me lo recomendaron, aunque yo de primeras pensaba que el balonmano era voleibol, pero no jajajaja.
P: ¿Qué es lo que más te gusta del deporte que entrenas?
R: Muchas cosas. Una de las principales es el compañerismo, ya que, sin ello, el balonmano no tiene sentido. Es un deporte de equipo, y sin equipo no hay partidos ni hay nada. También me gustan mucho la disciplina que este deporte te enseña y el compromiso que tienes que tener para formar parte de un equipo de balonmano.
P: Una lesión de rodilla te impidió seguir jugando, ¿qué lesión fue y cómo te la hiciste?
R: Sí. La lesión que me hice se llama la triada, y es la rotura de ligamento lateral, cruzado y del menisco. Me la hice en momentos diferentes, pero en las dos rodillas, y ambas lesiones sucedieron jugando al balonmano.
P: Después de esas lesiones te dijeron que no ibas a poder volver a jugar. ¿Qué pasó por tu cabeza al escuchar eso?
R: Lo pasé muy mal. Fue un momento en el que sufrí mucho porque el balonmano es una parte de mi vida muy grande, entonces ver que no iba a poder volver a practicar esa parte de mi me dolió mucho. En esa situación fue cuando decidí ponerme a entrenar porque no soy capaz de dejarlo.
P: Entonces, ¿una de las razones por las que decidiste empezar a ser entrenadora es que no quieres dejar este deporte?
R: Completamente. El balonmano para mí es un elemento fundamental, algo que me ayuda a despejarme y a llevar mejor todo, y algo con lo que me divierto y disfruto.
P: ¿Qué es lo que intentas transmitir a las niñas a las que entrenas?
R: Intento enseñarles la pasión por el deporte, la importancia de respetarse las unas a las otras, el aprendizaje de jugar en equipo… Además, también considero muy importante la disciplina que tienen que tener en este deporte.
P: ¿Qué significa para ti ver a tus jugadoras disfrutar en la pista?
R: Buah, es un orgullo enorme. Ver cómo disfrutan jugando, cómo trabajan y cómo luchan por la victoria me hace sentir muy orgullosa y me emociona. Ser su entrenadora es un honor y me hace muy feliz.
P: ¿Qué mensaje le darías a alguien que ha tenido que dejar el deporte que practica por una lesión?
R: Pues que mucho ánimo y que, aunque es lo que hay, tiene que intentar encontrar otra forma de disfrutarlo. Gracias a ello yo sigo conectada a mi club de balonmano y al deporte, así que, si hay alguien esa situación, yo le diría que busque otra forma de verlo o practicarlo, que seguro que hay.
P: Muchas gracias por contarnos tu experiencia, Carla.
R: Gracias a ti por la entrevista.
El testimonio de Carla García deja claro que el balonmano es mucho más que un deporte: es disciplina, compañerismo y una manera de entender la vida. Sus palabras de ilusión y experiencia nos recuerdan que cada jugadora tiene un pasado y una historia, pero todas comparten una pasión en común por el deporte que practican.









