JAVIER PÉREZ FRAILE | Fotografía: Pixabay
En los últimos años, las series de televisión y las plataformas de streaming han pasado de ser solo un instrumento de entretenimiento a convertirse en un reflejo de la sociedad. Utilizando personajes, tramas, conflictos y situaciones de todo tipo, estas ficciones sirven tanto para entretener como para influir en cómo los espectadores perciben algunos asuntos. La diversidad, las relaciones humanas y los problemas sociales son representados en estas producciones, y gracias a ello la perspectiva de muchos televidentes cambia.
Visibilidad y representación en crecimiento
En la era del streaming, las series ya no son únicamente entretenimiento: son mapas emocionales y sociales que ayudan a millones de espectadores a entender, respetar y normalizar algunas identidades, conflictos y modos de vida. En las ficciones actuales los conflictos privados (emociones, dudas, anhelos, cambios, etc.) y lo colectivo (conversaciones con amigos, planes, redes sociales, etc.) tienen puntos de encuentro. Pero, ¿hasta qué punto esta representación tiene un efecto real en la sociedad?
Un ejemplo claro es la visibilización de grupos históricamente marginados, como el colectivo LGTBIQ+. Cada vez es más común ver personajes pertenecientes a este colectivo en las series que consumimos. Jules y Rue (Euphoria), Eric y Ola (Sex Education) o Saray Vargas (Vis a Vis) son solo algunos ejemplos de personajes que normalizan la realidad LGTBIQ+ en situaciones muy diversas. Con su creación se consigue una representación natural, en la que la trama principal del personaje no es ser queer, sino que eso es simplemente un dato más sobre su vida.
Consumo intensivo y sus efectos
La repetición narrativa (ver una identidad o conflicto representado temporada tras temporada) tiene el poder de influir en la mente del espectador. La exposición mediática puede modificar actitudes y reducir prejuicios, siempre y cuando la representación realizada sea variada, profunda y, sobre todo, sin estereotipar. Este artículo de Associated Press señala que la representación de personajes LGTBIQ+ en la televisión de prime time ha aumentado en los últimos años, un avance muy positivo en materia de representación y normalización de este colectivo.
Por otro lado, el fenómeno del “binge watching” (ver varios episodios seguidos) está transformando la manera en la que nos relacionamos con la ficción. Este fenómeno no supone un problema claro, pero sí que está relacionado con motivos negativos (el escape, la soledad o la necesidad de estímulo). Este hábito convierte cada temporada en algo que el espectador consume de golpe, sin poseer un determinado efecto en su forma de pensar.
Alcance global, formatos industriales y comunidad
Las plataformas globales han cambiado radicalmente el panorama de las series: gracias al auge de las plataformas de streaming, un relato local puede alcanzar audiencias internacionales, un fenómeno estudiado como “glocalización” (véase el caso de La Casa de Papel). Este artículo de El País comenta que la industria del streaming ya supera en inversión a la televisión comercial tradicional. Además, se calcula que para 2029 habrá más de 2.000 millones de suscriptores en todo el mundo.
Por ejemplo, según The Guardian, Netflix redobló su apuesta por producciones en el Reino Unido con más de 6.000 millones de dólares invertidos desde 2020. Este análisis muestra cómo la plataforma también apoya producciones “locales” para captar audiencias.
Este alcance global se traduce también en comunidades compartidas: los fandoms, las redes sociales y los clips virales permiten que una escena, un diálogo o una idea de una serie se viralicen en cuestión de días y creen conversaciones culturales que van más allá de la pantalla. Las series no solo viajan geográficamente, sino también a través de experiencias y pensamientos compartidos entre espectadores de diversas situaciones y contextos. De esta forma, se crea un espacio en el que las realidades representadas se pueden analizar, comprender y aceptar.
En este contexto, la responsabilidad de creadores, productoras y plataformas es clave: no basta con incluir la representación de otras realidades, sino que ésta debe tener un sentido y una función. Debe contar con profundidad, conflicto y desarrollo personal de personajes.
El fenómeno global actual de las series demuestra cómo la industria televisiva moderna ofrece una combinación de estrategia comercial, producción cultural y compromiso social. Genera impacto en las personas, e influye tanto en la manera en que se cuentan las historias como en la forma que utilizan los espectadores de interpretar el mundo que les rodea.









