La cita contó con la participación de Lourdes Maldonado y Pedro García Cuartango
HELENA MASEDO GARZÓN | Fotografía: Helena Masedo Garzón
La sesión vespertina del VI Encuentro Internacional de Periodismo Miguel Delibes dio comienzo el pasado jueves, 15 de octubre, en el Museo Patio Herreriano de Valladolid. La cita, organizada por El Norte de Castilla y la Fundación Miguel Delibes y apoyada por Fundación «La Caixa», se prolongó desde las 10 horas hasta las 13:15 horas durante la mañana. Sobre la tarima descansan ya los testimonios de personalidades influyentes del periodismo, como Oksana Brovko, Ketty Garat o José Peláez.
La jornada de tarde concentra más de cincuenta asistentes. A las puertas del edificio, una veintena de alumnos se reúne y comenta las expectativas del encuentro. Casi una treintena de personas más se hallan ya en el pasillo que conduce al salón de actos, alrededor de las dos mesas de cáterin ofrecidas por la organización. No obstante, los asistentes acceden puntualmente al auditorio tan pronto como el reloj anuncia las 16:30 horas.

Silvia González, periodista de Antena3 Noticias Castilla y León, preside la abertura del evento. A continuación, presenta a los primeros protagonistas de la tarde: Ángel Ortiz, director de El Norte de Castilla, y Pedro García Cuartango, columnista de ABC. Entre ambos se adivina una relación profesional, de respeto y ciertad complicidad. Una relación escrita por los gajes del oficio y concebida por la misma pasión que comparten: la de informar.
La conversación se extiende durante media hora, a la que se alude a temas como la propia trayectoria de Cuartango, el avance tecnológico, la crisis actual del periodismo escrito. Cuartango responde a las preguntas de Ortiz con calma. Alude con frecuencia a las dificultades de los profesionales y a la falta de confianza de los lectores.
El columnista ofrece, de entre sus memorias y anécdotas, un mensaje hacia los jóvenes de la sala. Asegura que la instantaneidad que rige la profesión en la actualidad fragmenta la perspectiva general de los hechos. En consecuencia, asegura, es esencial una correcta educación que permita aprender a interpretar la información. De lo contrario, la inmediatez sesgará los contenidos.
«El público decide qué medios son veraces», sostiene en una ocasión. «Sin embargo, a la sociedad le hace falta perspectiva de la fórmula periodística». A la enunciación de Cuartango le sigue una pregunta de Ortiz: «¿Estás preocupado por la actualidad?». La respuesta del columnista no se demora, y se muestra crítico con el panorama existente. «La esencia del periodismo es ser crítico con el poder; con cualquiera. Y, siempre que se pueda, hay que contar las historias que cambien la sociedad».

Tras la ponencia de Ortiz y Cuartango, Silvia González presenta a la siguiente protagonista de la tarde: Lourdes Maldonado. Con una trayectoria que incluye sus inicios en medios locales en Irún y su paso por Antena 3 en País Vasco, Maldonado es presentadora de los informativos de TVE durante el fin de semana. Su figura proyecta seguridad y genera admiración entre los asistentes. Su sonrisa, en cambio, ya vaticina una conversación dinámica.
Entre las reivindicaciones más frecuentes de la periodista se encuentra la de la defensa de un periodismo artesanal. «Necesitamos un periodismo que aporte soluciones a la sociedad; un periodismo que la construya. Pero este oficio tiene que crearse a base de cosas que son de piel, en vez de tanta IA».
Del mismo modo, Maldonado reitera la importancia de romper esquemas del periodismo tradicional. Incide en la importancia de las nuevas narrativas e induce el debate de qué tipo de contenidos satisfacen el interés de los jóvenes. Para ello, solicita a dos estudiantes que tomen la palabra. Tras evaluar las respuestas de los dos jóvenes, clausura la sesión con una ronda de preguntas y una cita que, tal vez sin pretenderlo, le resbala entre los labios: «Hay que humanizar al periodismo, pero también a la sociedad».
Un aplauso se extiende entre los últimos vestigios de su voz. Los asistentes comienzan a ponerse en pie y abandonan la sala. Algunos —en su mayoría, periodistas— se congregan al finalizar la sesión. Los alumnos, en cambio, optan por reunirse a las puertas del edificio a comentar las impresiones del encuentro.















