CAROLINA LÓPEZ BERRÓN | Fotografía: Alejandro Díez
La Sociedad de Debate ha organizado el pasado 22 y 23 de octubre el V Torneo de Debate en la Facultad de Derecho. En este contexto, nuestro medio ha conversado con su presidenta, Jimena Leal Gómez.
PREGUNTA: Los roles de presidente y vicepresidente de la Sociedad de Debate se adoptan mediante votación. ¿Puedes detallar más este aspecto?
RESPUESTA: Hay una asamblea general en mayo, y ahí nos dedicamos a valorar todo lo que se ha realizado a lo largo del curso. Hace 2 años lo hicimos de esta manera: primero hay una asamblea general, y luego hay un proceso de discursos. Los que nos presentamos damos un discurso comentando todo lo que queremos hacer de cara al curso siguiente. El curso pasado separamos las fechas; primero hicimos una asamblea general y, días después, el procedimiento de selección.
P: ¿A cuántas personas de vuestra confianza soléis elegir?
R: Valoramos, sobre todo, la participación que hayan tenido los candidatos a lo largo del curso. Este año Noelia y yo nos hemos basado en la capacidad que tiene cada una de las personas que hemos elegido para desempeñar su función. Por ejemplo, a Matías, que es el actual tesorero, se le dan muy bien las matemáticas. La secretaria fue Luna porque tiene una capacidad de organización y documentación, que es brillante.
P: ¿Preparáis los argumentos en el momento en el que os realizan la pregunta u os reunís varios días para preparar los propios argumentos y después presentarlos?
R: La junta directiva se reúne, y ahí y decidimos cómo queremos plantear el torneo. Este año, además, hemos decidido colaborar con la asociación de Historia. Fueron ellos los que eligieron la pregunta, y nosotros nos encargamos de organizar el torneo. Semanas antes, preparamos carta explicativa, reservamos aulas, preparamos toda la organización interna, posibles fallos que pueda haber a lo largo del torneo… Este año, la mayor complicación es la organización del sistema suizo de puntaje. Hace dos años se utilizaba un sistema tradicional, en el que el cruce de equipos en cada ronda se hace manualmente. Este año, lo que hemos hecho es enfrentar a los candidatos con aquellos con una puntuación similar.
P: También has participado en torneos nacionales de debate. ¿Cómo fue eso?
R: Muy interesante. Me acuerdo que el primer torneo nacional al que fui fue el de Francisco de Vitoria. Me acabé desmayando, porque había participado en un torneo interno antes y solo pude participar en una ronda. Fue mucha presión y en la última ronda me desplomé. Pero aprendí mucho. Y no se me quitaron las ganas, así que Luna y yo nos metimos en la Liga Cortes y a pesar de no pasar de fase de grupos ese primer año, aprendimos muchísimo. Yo creo que lo hicimos bastante bien.

P: ¿Cómo de exigentes suelen ser los torneos?
R: Bastante. Depende un poco del torneo, pero normalmente sí que son exigentes, sobre todo si eres novato. Alguien que no ha debatido de forma tan exigente al final acaba el día destrozado. Pero, al final, te lo acabas pasando tan bien y tienes tantas ganas de debatir que te da igual cuántas veces. Mejor hacerlo en equipo, pero si te toca hacerlo solo, tampoco supone un problema.
P: En cuanto al evento, ¿cada cuánto tiempo se suele organizar?
R: El torneo interno Solemos hacer un Torneo Interno al año, pero en el curso 24-25 hicimos también una liga en el segundo cuatrimestre porque veíamos el curso se quedaba escaso en cuanto a eventos. El año pasado, como en el segundo cuatrimestre hicimos un Modelo de Naciones Unidas, no fue tan necesario hacer otro segundo torneo. Máximo dos torneos internos sin contar la Liga Cortes y otros que puedan ir ideándose a lo largo del curso.
P: ¿Con qué retos sueles encontrarte al organizar este evento?
R: Este curso nos hemos encontrado con el reto de implementar el sistema suizo por primera vez, porque es una cosa que hacen en todos los torneos nacionales para que sea más justo. Ese el mayor reto, porque, por todo lo demás, tenemos un equipo muy bueno. Entonces sí, cuesta, pero nos complementamos muy bien entre todos y así cada uno realiza una tarea.

P: ¿Y en qué consiste el modelo suizo?
R: Es un sistema de puntaje en el que se asigna a los candidatos con una determinada puntuación un debatiente con una similar a la suya. Además, tenemos un acta que los jueces tienen que rellenar. En ella se valoran distintas fases del debate: existencia de tesis, bloques argumentales claros, un razonamiento, distintas evidencias y un impacto. Luego, hay una nota. En función de esta nota rellenamos un programa y vamos viendo quiénes van sacando las mejores notas y quiénes fallan un poquito más.
P: ¿Dirías que este modelo suizo es más justo que el modelo tradicional?
R: Sin duda. No es que el otro sea injusto, es simplemente que este nos permite valorar de una manera más objetiva porque presenta una mayor imparcialidad. El método tradicional lo implementamos en cursos anteriores porque ha sido hace tres años cuando la Sociedad de Debate se ha empezado a centrar en debate académico. Hemos ido poco a poco, pero hemos evolucionado un montón.
P: Por último, ¿qué consejo le darías a alguien que esté interesado en unirse a la Sociedad de Debate?
R: El mayor consejo que les puedo dar es que se atrevan, porque nunca sabes lo que se te va a dar bien ni lo que se te va a dar mal. Y la oratoria es una cualidad que todo el mundo puede desarrollar. Se te puede dar peor al principio, pero créeme que si lo entrenas como cualquier otra habilidad, al final vas a acabar siendo el mejor orador que puedas ser. Entiendo los nervios porque yo he sido esa persona. Pero como todo, se puede mejorar poco a poco.














