Jesús Duva y Montse Armengou hablan de los niños perdidos del franquismo en la UVA

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Adrián Arranz  | Fotografía

La sala Lope de Rueda de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid acogió este 20 de noviembre un acto dedicado a uno de los episodios más silenciados de la historia de España, el robo y la desaparición de miles de niños durante la dictadura franquista. El encuentro ha consistido en la proyección de fragmentos del documental Los niños perdidos del franquismo, dirigido por Montse Armengou. Una obra fundamental en la recuperación de la memoria histórica. La sesión ha contado también con la presencia del periodista Jesús Duva.

Los extractos proyectados del documental permitieron a los asistentes escuchar los testimonios de mujeres que fueron separados de sus hijos. Algunos por motivos políticos —hijos de personas republicanas—, otros por consideraciones sociales, como el caso de Mª Dolores. En un contexto en el que la pobreza o la maternidad fuera del matrimonio eran justificación para una intervención del Estado, Mª Dolores quedó embarazada sin estar casada y eso llevó a que la quitasen a su hijo tras estar 7 meses en una casa de embarazadas en una situación precaria.

Tras la proyección, la intervención de Jesús Duva ha añadido un contexto imprescindible. El periodista, autor de investigaciones reconocidas sobre el robo de bebés y las redes de apropiación que operaron durante el franquismo y los primeros años de la democracia, ha explicado cómo muchos de estos casos permanecen aún sin resolver. Empezó en el año 1981, tras colaborar con la policía en una operación de interceptación en una guardería. Duva no creía que la detención de un proxeneta y varias prostitutas fuera el fin del asunto. Por ello investigó para darse cuenta de toda la trama que existía detrás.

La historia de los llamados “niños perdidos del franquismo” constituye una de las realidades más dolorosas del siglo XX español. A partir del final de la Guerra Civil y durante varias décadas, miles de menores fueron separados de sus familias. Muchos de estos niños fueron entregados a familias afines al régimen o ingresados en instituciones religiosas, creciendo sin conocer su identidad real. Cada niño era puesto en venta como si se tratase en un objeto, en el caso del hijo de Mª Dolores, 200.000 pesetas.

El documental de Armengou fue pionero en mostrar estas historias al gran público, rompiendo un silencio que todavía hoy pesa en muchas familias que buscan respuestas. Su trabajo puso rostro y emoción a un fenómeno del que casi no existían imágenes, solo documentos y testimonios fragmentados. Cada historia recuperada, cada identidad reconstruida y cada testimonio escuchado es un paso más hacia una comprensión honesta del pasado.