La iglesia de Santa Clara de Asís

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RAÚL MILÁN VILLALÓN | FOTOGRAFÍA: WIKIPEDIA

La iglesia de Santa Clara de Asís uno conventos más antiguos de Valladolid, ubicado a las afueras de la primitiva villa, cuenta con esculturas de Gregorio Fernández y  Pedro de Correas

En primera instancia sus moradores primigenios fueron los frailes de San Francisco, sin embargo las Clarisas serian quienes finalmente ocupasen el edificio, convirtiéndose en unos de los centros religiosos más importantes de toda la ciudad.

En 1246 el papa Inocencio VI otorga bula a la orden permitiendo a la comunidad femenina de Valladolid que construyesen iglesia y monasterio. Tras esta primera bula se sucedieron varias dirigidas al obispo de Palencia y Abad de Valladolid rogando  que dieran a las madres  todo tipo de facilidades para instalarse definitivamente no solo en la iglesia, también en la propia ciudad.

La iglesia primitiva es la misma que ahora sirve de coro bajo, en la que hay dos capillas; una fundada por Inés de Guzmán condesa de Trastámara, y la otra por Alfonso de Castilla, hijo natural de Pedro de Castilla.

Entre las personalidades más importantes que han sido protectoras del edificio destacamos a don Juan Arias del Villar, obispo de Sigüenza y Presidente de la Chancillería de Valladolid, quien reconstruye sobre la iglesia primitiva hacia 1485-1495.

En cuanto a su estilo, se trata de un edificio gótico, construido totalmente en piedra y sin ningún tipo decoración; es de una sola nave de grandes dimensiones, con coro alto y bajo.

En el s.XVIII la iglesia experimenta una notable mejoría, así pues, en 1730 se concertaba el retablo mayor, con el ensamblador y escultor de Valladolid, Pedro de Correas. La magnitud de la obra era tal que fue necesaria una transformación del templo, que destaca por su espléndido abovedamiento.

En este mismo siglo tenemos constancia de que la iglesia fue demolida desde los cimientos, y dando principio a su reedificación, toda la piedra conforme antes estaba, la concluyeron en el cuarenta y dos, es decir que se respetó la estructura del templo e incluso una gran parte de sus materiales. Así pues, entre 1740 y 1742 el edificio fue reformado, pero manteniendo su forma inicial del s.XV.

En la capilla mayor  se encuentra un conjunto funerario del s.XVI, con esculturas yacentes de alabastro de la familia Boniseni, que adquirió el patronato de la capilla en 1525. El retablo mayor, realizado en 1732  por Pedro Correas, es de estilo barroco.

Al lado de la epístola encontramos un esbelto retablo que cuenta con cuatro pinturas sobre tabla de Antonio Vázquez, por otra parte la sillería del coro bajo está presidida por una escultura de la Inmaculada de Gregorio Fernández, un crucifijo gótico del s.XVI, y un calvario gótico del s.XIII.