La sociedad hiperconectada: ¿es posible vivir sin estar siempre conectado?

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Pelayo Durán Abril| Fotografía: Ana Cadenas

En la sociedad occidental actual la tecnología se ha vuelto parte de nuestra vida, redes sociales o herramientas de trabajo como la IA se usan cotidianamente, ya es casi una dependencia, tanto que se nos hace muy difícil imaginarnos una desconexión, por ello surge la pregunta ¿es posible vivir sin estar constantemente conectado? 

Usos lúdicos o de ocio de las nuevas tecnologías generan grandes adicciones, debido a la liberación de dopamina en respuesta a las interacciones y recompensas sociales en estas plataformas, pueden generar una sensación de placer y satisfacción. Esto supone un efecto similar al que te dan las drogas adictivas, por lo que se intuye que al igual que con estas se hace muy difícil abandonar estas costumbres de golpe.

Por otro lado, los medios de comunicación se han nutrido de esta hiperconexión, ofreciendo noticias e información en tiempo real a través de plataformas digitales. Esta velocidad en la difusión de la información ha generado una mayor dependencia de la sociedad en la tecnología, lo que plantea interrogantes sobre si se está perdiendo la capacidad de vivir sin estar constantemente conectado.

A día de hoy existen varios psicólogos que ofrecen terapia de desintoxicación digital, tratándolo como la adicción al juego o la dependencia a las drogas. Esto se debe a que la media de uso del teléfono móvil en personas de entre 15 y 29 años es de siete horas diarias. El nombre de este trastorno es nomofobia y puede derivar en ansiedad, depresión o aislamiento.

La pandemia de COVID-19 ha resaltado aún más la importancia de la conexión digital, ya que ha sido la principal herramienta para mantener el contacto con seres queridos, trabajar desde casa y acceder a servicios esenciales. Sin embargo, esta creciente dependencia ha generado preocupaciones sobre el impacto en la salud mental, la privacidad y la desconexión de la realidad.

La IA ha ganado terreno en diferentes aspectos de la vida, desde la asistencia virtual en los hogares hasta la automatización de procesos en empresas. Esta creciente presencia de la IA ha generado una dependencia en la sociedad, que cada vez confía más en las capacidades de esta tecnología para llevar a cabo tareas cotidianas. Sin embargo, esta dependencia plantea el desafío de qué sucede si la conexión falla o si se pierde el acceso a la tecnología.

A pesar de esta hiperconexión, es posible vivir sin estar constantemente conectado. Es necesario retomar el equilibrio entre el uso de la tecnología y la vida cotidiana, fomentando momentos de desconexión para promover la salud mental y el bienestar. Además, es importante desarrollar habilidades que permitan mantenerse activo y productivo sin depender exclusivamente de la tecnología.

Un estudio del Instituto Catalán de la Salud da estos datos sobre teléfonos móviles, los problemas ocasionales son más frecuentes en las chicas y la actividad relacionada con el uso adictivo son los chats (34,5% respecto a un 15,3%), los juegos (25,9% respecto a un 15,6%) y el envío de mensajes de texto (21,6% respecto a un 10,7%).

estudio sobre la adicción a los teléfonos

En conclusión, la sociedad moderna está fuertemente influenciada por la hiperconexión y la dependencia de la tecnología. Si bien es posible vivir sin estar conectado de manera constante, es importante encontrar un equilibrio entre el uso de la tecnología y momentos de desconexión para promover un estilo de vida saludable.