ESTÍBALIZ DOMOSTEGUI RUIZ  |  Fotografía: Rafael Cruces

La relación entre los jóvenes y la religión en España está cambiando. En los últimos años ha surgido un debate sobre si las nuevas generaciones están volviendo a acercarse a la fe o si, por el contrario, cada vez están más alejadas de ella. En este contexto, el derecho a creer o no creer, forma parte de uno de los principios básicos recogidos en la Constitución Española, que garantiza la libertad religiosa y el respeto a todas las creencias.

Los datos muestran que la religión institucional tiene menos presencia entre los jóvenes. Según el primer barómetro sobre religión y creencias en España, seis de cada diez jóvenes entre 18 y 24 años no se identifican con ninguna religión. Entre ellos, un 27 % se declara agnóstico, un 21 % indiferente y un 13 % son ateos.

Aun así, esto no significa que la espiritualidad haya desaparecido, de hecho, casi un tercio de los jóvenes afirma creer en alguna “realidad espiritual” o “fuerza vital”. Esto indica que muchos siguen buscando respuestas sobre el sentido de la vida, aunque no siempre dentro de una religión organizada.

A pesar de la tendencia general hacia la secularización, algunos jóvenes siguen manteniendo una relación muy cercana con la Iglesia y con el Cristianismo. Es el caso de Rafael, un joven que se define como católico practicante. Para él, la religión ha sido muy importante en su vida. “La religión me ha dado unos valores y unas ideas fundamentales alrededor de las cuales construir mi vida y mi persona”, explica.

Semana Santa en Huelva / Fotografía: Julia Cruz

También, considera que la religión debería seguir teniendo presencia en la sociedad. “Creo que una sociedad que abandona completamente su identidad religiosa puede perder parte de su sentido”, afirma.

Rafa cree que algunos jóvenes se están acercando a la fe porque buscan algo más profundo que lo que ofrece la vida cotidiana. “Muchos hemos crecido rodeados de estímulos rápidos, redes sociales y contenido que dura unos segundos. Eso hace que algunas personas busquen algo que dé más sentido a su vida”.

La idea de que la religión está volviendo entre los jóvenes también genera opiniones diferentes. ¿Es un auge real o solo una percepción? Para Óscar, otro estudiante, sí existe un aumento del interés religioso.

“Creo que sí está creciendo el interés por la fe entre los jóvenes”, afirma. Según él, las redes sociales han ayudado a que la religión sea más visible. “Las redes no obligan a nadie a creer, pero hacen que la gente comparta más sus experiencias religiosas”.

Óscar reconoce que en su entorno no se habla mucho del tema, pero asegura que cuando asiste a misa ve a muchos jóvenes. “En las iglesias hay bastante participación juvenil”, comenta.

Otros jóvenes piensan que la religión seguirá existiendo, pero que necesita cambiar para conectar mejor con las nuevas generaciones. Julia cree que la fe se transmite muchas veces por tradición familiar, aunque también observa que algunos jóvenes se están acercando a la Iglesia por interés propio. “En algunos lugares la fe se está perdiendo, pero también veo a muchos jóvenes que vuelven a ir a la iglesia o a participar en actividades religiosas”, explica.

Sin embargo, también considera que la Iglesia debería renovar su forma de comunicarse. “A veces el mensaje es muy antiguo o poco dinámico. Hay misas que no logran conectar con los jóvenes”, señala. Aun así, Julia cree que la fe también puede vivirse de forma personal. “Hay gente que cree en privado, sin necesidad de ir a la iglesia”, añade.

En España, todas las personas tienen derecho a elegir sus creencias religiosas o a no tener ninguna. Este derecho forma parte de la libertad religiosa que protege la Constitución.

En una sociedad cada vez más diversa, la religión se vive de muchas maneras diferentes. Para algunos jóvenes es una fuente de valores y comunidad. Para otros es una tradición cultural o una experiencia personal.

Jubileo de Roma 2025 / Fotografía: Rafael Cruces

La relación entre los jóvenes y la religión en España parece estar cambiando más que desapareciendo. Aunque cada vez menos jóvenes se identifican con una religión concreta, muchos siguen buscando algún tipo de espiritualidad o respuestas sobre el sentido de la vida.

Por eso, no se puede hablar de un regreso masivo a la religión, pero como algunos consideran, “estamos ante nuevas formas de vivir la fe, más personales y adaptadas a la sociedad actual”. En cualquier caso, el derecho a creer o no creer seguirá siendo una parte importante de la convivencia en una sociedad plural.