RAÚL MILÁN VILLALÓN | Fotografía: Raúl Milán Villalón
La exposición inmersiva sobre Cleopatra en Matadero Madrid redefine el concepto tradicional de muestra cultural a través de la tecnología, lo que hace de la visita una experiencia sensorial. Un viaje al Egipto helenístico que, gracias a la conexión ferroviaria con Valladolid, se plantea también como una escapada accesible para descubrir nuevas formas de contar la historia
No hay vitrinas. No hay piezas originales. Y, sin embargo, es una de las experiencias históricas más intensas que se pueden vivir ahora mismo en Madrid.

En un contexto en el que la alta velocidad ha acortado distancias entre Valladolid y Madrid hasta permitir viajes de ida y vuelta en el mismo día, la oferta cultural de la capital se consolida como un atractivo cada vez más accesible. A esta facilidad de movimiento se suma una transformación en la forma de consumir cultura, donde las nuevas tecnologías han cambiado no solo el contenido, sino también la manera de experimentarlo. La exposición inmersiva «Cleopatra» de Madrid Artes Digitales se sitúa precisamente en ese cruce entre movilidad, innovación y divulgación histórica.
Ubicada en la Nave 16 de Matadero Madrid, antiguo complejo industrial reconvertido en uno de los principales centros culturales de la ciudad, la muestra forma parte de un espacio que hoy alberga exposiciones, salas de lectura y propuestas artísticas contemporáneas. Este entorno refuerza el carácter innovador de una experiencia que ya desde su localización anticipa que no responde a los formatos tradicionales.
Visita y exposición
La visita arranca en una sala que sorprende por su ambientación. Un espacio decorado a modo de altar egipcio sirve de introducción a la historia de Cleopatra y su linaje. Sobre esta escenografía se proyecta un relato que se remonta siglos atrás, hasta la figura de Alejandro Magno.
Tras su conquista de Egipto en el 332 a.C, Alejandro Magno fundó la ciudad de Alejandría y abrió la puerta a un nuevo periodo histórico. A su muerte, su imperio se fragmentó entre sus generales y fue Ptolomeo I quien se hizo con Egipto, lo que dio lugar a la dinastía ptolemaica. Durante casi tres siglos, sus descendientes gobernaron el territorio mediante la combinación de tradiciones griegas y egipcias, hasta llegar a Cleopatra, última representante de esta estirpe.
Este contexto, explicado de forma visual y accesible, muestra a la reina como heredera de un complejo entramado político y cultural, y no como una figura aislada.

La segunda sala es la más cercana a la idea clásica de exposición. Aquí, la escenografía cobra protagonismo con elementos decorativos y una gran mesa con un mapa interactivo que permite situar los principales enclaves del Egipto de la época.
Paneles informativos completan el recorrido y explican aspectos clave de la vida de Cleopatra: su origen familiar, su relación con su hermano, con quien compartió inicialmente el trono, y el papel fundamental de la Biblioteca de Alejandría en su formación intelectual. Este espacio sirve como puente entre lo expositivo y lo experiencial.




Rediseño y experiencia sensorial
A partir de este punto, la exposición da un giro radical. El visitante accede a una gran nave donde desaparece por completo el concepto tradicional de exposición. Durante unos 30 minutos, una proyección envolvente narra la vida de Cleopatra desde su ascenso al poder hasta su muerte.
La experiencia resulta impactante: los personajes parecen moverse alrededor del espectador, las escenas envuelven el espacio y la historia deja de observarse para empezar a vivirse.
El relato detalla sus alianzas con Roma, especialmente con Julio César y Marco Antonio, fundamentales para sostener su poder en un contexto de creciente dominio romano. En este punto la proyección se detiene para explicar la figura de Cleopatra como una gobernante que intentó preservar la independencia de Egipto mediante la diplomacia, la estrategia y la negociación.
El desenlace llega con la batalla de Accio, en el 31 a.C, donde las fuerzas de Marco Antonio y Cleopatra fueron derrotadas por Octavio. Este episodio marcó el fin de su proyecto político y el inicio de la integración de Egipto en el Imperio romano. La muerte de la reina, rodeada aún de misterio, pone fin no solo a una vida, sino a toda una era.





Implementación tecnológica y recreación VR
La experiencia continúa con la realidad virtual, uno de los momentos más llamativos del recorrido. En una primera parte, el visitante recorre la ciudad de Alejandría, uno de los grandes centros culturales del mundo antiguo.
Fundada por Alejandro Magno, Alejandría fue durante siglos un referente del conocimiento gracias a su mítica biblioteca y su faro, considerado una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. En tiempos de Cleopatra, la ciudad era un punto clave del Mediterráneo, donde convivían ciencia, política y comercio. Esta recreación permite entender la magnitud de su entorno y el contexto en el que gobernó.
La última parte de la exposición lleva la inmersión un paso más allá. Equipado con gafas de realidad virtual, el visitante ya no observa: camina dentro de la historia.
Es, probablemente, el momento más impactante de toda la experiencia. A medida que avanzas, te encuentras dentro de distintos episodios de la vida de Cleopatra: desde escenarios cotidianos hasta escenas bélicas. La sensación de realismo es tal que, en algunos momentos, cuesta distinguir entre lo virtual y lo físico.
Uno de los episodios más llamativos consiste en cruzar un puente de piedra que se construye y destruye a medida que caminas por la sala. La escena genera una sensación tan intensa que muchos visitantes necesitan la ayuda de los monitores para completarla. También destacan las recreaciones de batallas o conversaciones con diversos personajes históricos, donde la escala y el detalle refuerzan la sensación de estar realmente allí.
El recorrido, aunque libre, está supervisado en todo momento por el personal, que guía y garantiza la seguridad de los participantes, y que, además, explica previamente cómo moverse dentro del entorno virtual.
Organización y divulgación del evento
Detrás de todo este despliegue está el egiptólogo Nacho Ares, una de las voces más reconocibles de la divulgación histórica en España. Nacido en León y formado en la Universidad de Valladolid, donde se licenció en Historia Antigua, Ares ha construido una trayectoria que va mucho más allá del ámbito académico. Su carrera combina investigación, escritura y una intensa labor divulgativa que le ha llevado a convertirse en un referente para quienes se acercan al Antiguo Egipto desde el gran público.
Autor de más de una veintena de libros, la mayoría centrados en la civilización egipcia, y con más de 300 artículos publicados en revistas especializadas, Nacho Ares ha dedicado su vida a rastrear, interpretar y contar los enigmas del mundo faraónico. A ello se suma su formación específica en egiptología en la University of Manchester, así como sus continuos viajes a Egipto, que alimentan un conocimiento directo del terreno poco habitual en el panorama divulgativo español.
Pero si hay un espacio donde su voz se ha hecho especialmente reconocible es en la radio. Desde hace años dirige y presenta SER Historia en la Cadena SER, un programa que ha conseguido acercar el pasado a miles de oyentes con un tono ágil, cercano y riguroso. A esta labor se suma su proyecto Dentro de la pirámide, donde profundiza en la cultura egipcia a través de formatos digitales, lo que amplía su alcance a nuevas audiencias.
Su papel como comisario en esta exposición no es, por tanto, anecdótico. Se percibe en cada detalle del recorrido: en el enfoque que huye de tópicos, en la forma de presentar a Cleopatra como figura política y no solo como mito, y en el equilibrio constante entre espectáculo y contenido.
Además, su vínculo con Valladolid no es menor. Para el público que llega desde Castilla y León, su presencia actúa como un nexo directo entre el territorio y una de las propuestas culturales más innovadoras del momento, lo que refuerza la idea de que la divulgación histórica también puede viajar y transformarse al ritmo de los nuevos formatos.

Conclusiones
Esa forma de entender la historia, como algo vivo, accesible y en constante reinterpretación, es precisamente la que define el sentido de esta exposición.
En un momento en el que la tecnología, desde las proyecciones 360º hasta la realidad virtual, está transformando la forma de acceder al conocimiento, propuestas como esta evidencian una evolución en el consumo cultural. La cultura ya no se limita a contemplar, sino que se experimenta, se recorre y se siente.
Para quienes llegan desde Valladolid, el viaje no es solo geográfico, sino también temporal. En pocas horas, se pasa del presente cotidiano a un mundo desaparecido hace más de dos mil años.
Y al salir, queda una sensación clara: la historia, cuando se vive desde dentro, se entiende de otra manera.










