NAZARET VILLAGRÁ RAMOS  |  Fotografía: Pixabay  |

Dibujar siempre ha sido una de las formas más antiguas de comunicación dentro de la humanidad, pues se ha utilizado desde los tiempos prehistóricos con las pinturas rupestres.

El significado que tienen los dibujos y el arte ha ido variando a lo largo de la historia: desde mostrar partes de la vida cotidiana, como ocurría en Egipto, a tomar un tono más religioso con la llegada de la Edad Media, momento cuando empieza a elaborarse un mayor registro de las creaciones de los diferentes artistas.

En el Renacimiento, en cambio, el dibujo pasaría a considerarse la base de estudio para todas las artes y la naturaleza; este es el momento en que aparecerán más obras de desnudos, y una representación humana cada vez más realista.

Con el Barroco y hasta finales del siglo 18, los dibujos serían más vivos, para convertirse en una mayor transmisión de movimiento y emociones. Esto se produjo en detrimento de ser una herramienta de estudio, especialmente del cuerpo humano, el cual era pieza central de la corriente humanista de la pasada época.

Una de las características más comunes dentro de las obras de esta época sería la simplicidad de los paisajes, debido a que los artistas iniciaban sus obras en cuadernos de viaje, que luego terminarían en el estudio.

Entre el 1800 y el 1900 habría multitud de nuevos estilos, a lo que se une, a inicios del siglo 19, la fabricación de los lápices, rápidamente convirtiéndose en la herramienta favorita de la mayoría. Sería también a principios de la década de 1900 cuando se ampliaría la definición de dibujo, debido a la aparición dentro del arte occidental de estilos como el cubismo, expresionismo y postmodernismo.

En la actualidad los artistas siguen expresándose a través del dibujo, con la ventaja respecto a eras anteriores de la disposición de una mayor cantidad de opciones. Ya sea en físico o en digital, es posible acercar sus obras a todo tipo de públicos y lugares.

Diferencias entre el arte oriental y el occidental

El arte de dibujar es actualmente algo global, pero aún podemos notar varias diferencias entre el estilo oriental y el occidental.

Por un lado, el arte oriental se podría considerar como una mezcla de culturas y religiones muy variadas a lo largo de los diferentes territorios. De esta forma, tienen obras de muchos estilos diferentes, aunque si poseen algún punto en común, serían su simplicidad y elegancia. Además, se caracterizan por la atención al detalle que se puede encontrar en sus obras, también por su profunda conexión con la naturaleza, la espiritualidad y la búsqueda de la armonía dentro de los dibujos.

Todos estos rasgos han permanecido como las influencias del arte oriental en la actualidad. Son elementos fácilmente observables en disciplinas tan conocidas como la caligrafía china, cuya capacidad de transmitir emociones ha trascendido barreras.

Por otro lado, el arte occidental en la actualidad se podría entender como algo más diverso e interdisciplinar. Al contrario que el arte oriental, el cual se podría seguir considerando como la parte más tradicional, el arte occidental está cambiando rápidamente, debido a la influencia de la tecnología y el avance del mundo digital.

Los beneficios psicológicos y expresivos del arte de dibujar

Ya se había demostrado que el hecho de dibujar es un gran aliado para la estimulación cerebral y cognitiva, pero además de ello, fomenta la creatividad. Aspecto que, a la larga, puede ayudar a comunicar de una forma más fácil los pensamientos, especialmente para personas a las que les cuesta más expresarse de forma verbal.

A su vez, mejora la memoria y la capacidad de aprendizaje. Asimismo, ayuda al bienestar mental por la reducción de estrés, puesto que, al concentrarse en una acción, se entra en la llamada Flow zone o zona de flujo, que permite desconectar de las preocupaciones cotidianas.

Por tanto, el dibujo, además de ser durante toda la historia de la humanidad una forma de comunicación, también se trata de una actividad que cuenta con grandes beneficios, no solo para la salud mental, sino que también puede ayudar a ciertas partes de la vida cotidiana.