IKER SANSEGUNDO HERNÁNDEZ | Fotografía: Wikimedia Commons
Los descuentos en los títulos multiviaje impulsados por el Ayuntamiento de Valladolid y el Gobierno central han sido el principal motor del crecimiento. En los primeros once meses de 2024 ya se habían registrado más de 26 millones de viajeros, con una previsión de cierre por encima de los 28 millones, valores que no se alcanzaban en la última década y que suponen un crecimiento interanual del 12%. La tendencia confirma que el transporte público recupera protagonismo en los desplazamientos cotidianos de la ciudad.
Sin embargo, ese impulso chocó con turbulencias en otoño. El Comité de Empresa de AUVASA se adhirió a una huelga nacional del sector convocada para exigir la jubilación anticipada de los conductores mediante coeficientes reductores por la penosidad y peligrosidad de la profesión, una competencia que recae en el Estado. Las jornadas de paro se sucedieron entre octubre y diciembre de 2024, con fechas que podían desembocar en una huelga indefinida a partir del 23 de diciembre si no había acuerdo.
El Ayuntamiento fijó los servicios mínimos en torno al 70% del servicio diario nominal, con el argumento de que entre el 75% y el 80% de los viajeros de AUVASA no dispone de otra alternativa para moverse por la ciudad. La medida garantizó la continuidad de las líneas universitarias, matinales y de acceso a polígonos, pero redujo las frecuencias en buena parte de las líneas ordinarias.
Las quejas sobre las esperas no son nuevas. Usuarios de la red señalan de forma recurrente que los intervalos de paso en hora valle pueden superar los 20 minutos en varias líneas, lo que en la práctica dificulta el uso del autobús como opción real frente al coche privado. AUVASA opera actualmente con 20 líneas ordinarias, 5 nocturnas, 9 a polígonos, 7 matinales y varios servicios especiales, una red amplia sobre el papel pero que no siempre se traduce en frecuencias satisfactorias fuera de las horas punta.
En el plano tarifario, el escenario también ha cambiado. A partir del 1 de julio de 2025, el precio del bonobús ordinario pasó de 0,38 euros a 0,45 euros por viaje, y el bono30 ordinario subió de 19 a 22,80 euros, como consecuencia de la reducción de la aportación estatal del 30% al 20% en los títulos multiviaje generales. El Ayuntamiento de Valladolid mantiene su bonificación del 20%, pero lamenta que el Gobierno central haya recortado la suya para la población no joven. Los títulos dirigidos a menores de 26 años no se han visto afectados por la subida.
Los descuentos en títulos multiviaje se mantendrán hasta el 31 de diciembre de 2026, lo que da cierto horizonte de estabilidad, aunque la negociación entre administraciones sobre el reparto de la subvención seguirá marcando el precio real que paga cada usuario.
El debate sobre AUVASA refleja una tensión que no es exclusiva de Valladolid. Cómo mantener un servicio público de transporte que sea a la vez asequible, frecuente y sostenible económicamente. Los números de demanda apuntan en la dirección correcta, pero las condiciones laborales de los conductores y la cobertura horaria de los barrios periféricos siguen siendo las asignaturas pendientes de una red que mueve a casi 100.000 personas cada día laborable.










