DANIEL MON ROMERO  |  Fotografías: Daniel Mon Romero

Hoy recibe a Inform@UVa Don Antonio Largo Cabrerizo, Rector Magnífico de la Universidad de Valladolid. Doctor en Química por la UVa y docente de formación, es la cabeza visible de nuestra universidad desde 2018.

P: Buenos días señor Rector, muchas gracias por atendernos en su despacho.

R: El placer es mío, gracias a vosotros por acercaros hasta aquí.

P: Bien, comencemos. Usted es de Valladolid, estudió Químicas aquí, pero es Rector. ¿Qué supone ser rector y cómo lo define usted?

R: Ser Rector es un inmenso honor y un privilegio para alguien de la comunidad universitaria que siente la universidad como parte fundamental de su vida. Contribuir a gestionar la institución en la que te has criado, en la que has crecido y a la que dedicas tus esfuerzos, pues es lo máximo. Pero es un trabajo complejo. La universidad es muy grande. Hay que conocer muchos temas académicos, de investigación, de economía, de gestión de personas… en fin. Es un trabajo complejo, pero también muy gratificante porque cuando se consigue ver avances, pues es muy grato.

P: ¿Por qué decidió presentarse a Rector?

R: Me impulsaron personas de mi entorno. Jamás había entrado en mis esquemas porque yo era docente e investigador. Estaba muy contento en mi departamento, con mis estudiantes, con mi grupo de investigación. Pero, bueno, poco a poco te ves involucrado en la vida universitaria desde otra perspectiva y me lo propusieron. Yo al principio no me veía para ello.

P: Usted terminó su doctorado y comenzó su actividad docente en Oviedo. ¿Por qué?

R: Bien, yo no me planteé una carrera universitaria con unas pautas muy determinadas. Si que tenía una idea. Me encanta la docencia y la investigación y yo sabía que mi vocación era la universitaria, estar en contacto con los estudiantes e investigar. Me fui al extranjero para investigar, ampliar conocimientos, conocer otros sistemas educativos, otras líneas de investigación… y luego regresé a Valladolid con una beca de reincorporación. Más tarde surgió la oportunidad y firmé unas oposiciones en la Universidad de Oviedo.

Tuve la fortuna de conseguir mi primera de profesor titular. Y tuve suerte porque a la vez también sacó plaza mi mujer, con lo cual pudimos hacer el desplazamiento juntos a la Facultad de Química. Es mi segunda universidad, tengo que decirlo. Lo pasamos muy bien, fuimos muy felices allí. La gente es muy amable y es una ciudad fantástica. Conservamos amigos íntimos allí en Oviedo.

P: ¿Cómo fue la vuelta a casa?

R: Bien, muy bien. Después de seis años volvimos a Valladolid, mis raíces estaban aquí. Muchos vuelven a sus raíces. Después seguí creciendo como persona y como universitario. Aquí se dio la oportunidad de entrar un poco en la gestión universitaria. Y también ha sido una faceta muy enriquecedora, que ahora se acaba y que, tras ocho años cumplidos de servicio… hemos hecho lo mejor que hemos podido y sabido.

Estoy agradecido a la comunidad universitaria porque me he sentido muy apoyado en lo que hemos desarrollado. Nos hemos volcado con las personas, intentar cuidar a las personas, sobre todo a los jóvenes. Estoy muy satisfecho de que muchos hayan tenido oportunidades de iniciar una carrera universitaria o una carrera académica como profesor y estabilizarse para poder tener un futuro profesional aquí en la Universidad de Valladolid. Así que muy contento en ese sentido.

Rector desde 2018, Antonio Largo lleva ligado a la UVa desde 1995 | Fotografía: Daniel Mon
Rector desde 2018, Antonio Largo lleva ligado a la UVa desde 1995 | Fotografía: Daniel Mon

P: Alrededor del 20% del alumnado en la UVa es de fuera de Castilla y León. ¿Cuál es su opinión?

R: Yo creo que es positivo por muchas razones. Primero porque nos enriquece que vengan personas con otras sensibilidades, otras culturas que te aportan, otras inquietudes… Yo creo que es enriquecedor en lo personal.

Y luego, como responsable, creo que es positivo que la Universidad de Valladolid tenga atractivo, que perciban que una universidad de ocho siglos de tradición sigue la vanguardia del conocimiento y proporciona una formación de calidad. Como vallisoletano, también me siento orgulloso de que el trabajo colectivo de nuestra comunidad universitaria se plasme en que somos atractivos.

También ha crecido el número de estudiantes extranjeros. No solo de otras comunidades, sino extranjeros que vienen a hacer un grado o un máster con nosotros. No solo de Erasmus, sino para hacer toda la carrera completa.

P: Una de sus medidas más populares ha sido la bajada de las tasas.

Bueno, esto es mérito de la Junta de Castilla y León, vamos a dejarlo claro -sonríe-, ellos tienen el control de las tasas. Pero sí es cierto que yo, desde que entré, estoy reivindicando que las tasas universitarias hay que hacerlas lo más accesibles posible.

Soy firme defensor de que la educación superior debe ser un servicio público, que todo el mundo pueda acceder a ella, independientemente de su situación socioeconómica. Cuando yo entré en 2018 partíamos de una de las tasas universitarias más altas. Se han rebajado el 35% las tasas de grado y el 45% las de máster. Y me parecería bien implementar finalmente la gratuidad en la primera matrícula, sin duda.

P: A veces las ayudas parecen no ser suficientes, ¿qué puede decir sobre ello?

R: Bueno, hemos incrementado las ayudas propias, las que financia la propia universidad. Siempre sacamos una convocatoria para estudiantes con especiales necesidades socioeconómicas. También hemos incrementado las ayudas para la movilidad SICUE para que los estudiantes puedan moverse a otras universidades españolas. Se ha avanzado en muchas cuestiones y siempre estamos atentos a lo que nos demandan los estudiantes. Pero siempre desde la responsabilidad.

P: ¿Cómo funciona la inversión en investigación y en becas Erasmus?

R: Bueno, las becas Erasmus hay una parte que se financia por vía estatal. De hecho, nosotros estamos entre las 10 universidades de España que más gestiona ayudas Erasmus.

En cuanto a la investigación, hemos multiplicado por 2,5 el presupuesto de la Universidad para financiar contratos predoctorales y postdoctorales. Creo que hemos hecho un esfuerzo tremendo. Hemos incorporado a 170 personas que han tenido un contrato predoctoral o postdoctoral nuestro son ahora profesores de la Universidad de Valladolid. Además hemos incrementado el número de profesores ayudantes hasta 565 plazas de ayudante doctor y también una estabilización al año de contrato, es decir, mantenerlos en la Universidad.

En cuanto a la financiación, tenemos buena relación con la Junta y con el Ayuntamiento. Gracias a eso sacamos adelante muchos proyectos. Pero hay algunas que son gastos comprometidos, que no puedes moverlo, elaborar los presupuestos supone “dividir un quesito”.

P: ¿Y los investigadores extranjeros?

R: Bueno, también fichamos investigadores extranjeros. No hay una universidad en España que tenga un programa tan potente para captación de gente joven como la nuestra. Es un programa novedoso que nos costó implementar porque había ciertas reticencias. Yo creo que permite incorporar talento, nuevas líneas de investigación y dar oportunidades a quienes quieren venir de fuera. Hacemos lo que podemos con los recursos que tenemos.

P: Existe la Delegación del Rector para la Responsabilidad Social Universitaria. ¿Considera que ha tenido efecto positivo?

R: Sí, sinceramente creo que sí. Además, hemos pasado por situaciones como la pandemia, que nos sometió a un estrés importante. Colaboramos con el tercer sector, tenemos implicación con entidades que trabajan en estos ámbitos también. Y aquí, la delegada, Rosalba Fonteriz, siempre ha estado muy encima de trabajar para una universidad diversa e inclusiva, para que todo el mundo se sienta acogido y se sienta incluido en la comunidad universitaria para desarrollar sus capacidades.

P: ¿Considera que le ha quedado alguna tarea pendiente?

R: Por supuesto. El grado de satisfacción de los estudiantes es del 80% y los indicadores son buenos, pero siempre hay margen de mejora. A mí me hubiera gustado tener una planificación docente más estable, pero la LOSU lo revirtió. Hay cosas que mejorar, claro que sí. Ayudaré lo que pueda a la futura Rectora, que recordemos será una mujer, lo cual es fantástico también.

P: Un suceso negativo en la Universidad fue el despido del profesor que hizo comentarios de odio contra un burgalés.

R: Yo tengo la conciencia tranquila. Era una situación inaceptable, pero había que actuar conforme a la ley. Se han dado pocos casos en que 48 horas se cesara a un profesor de su cargo. Creo que tanto yo como mi equipo cumplimos, porque, aunque nadie lo pensara, documentamos bien la información y seguimos los cauces legales para tomar medidas. Aprovecho también para decir que los representantes estudiantiles nos agradecieron la agilidad en el proceso. Eso me congratuló, creo que los alumnos tienen derecho a un buen entorno.

P: Para concluir, ¿Cómo resume su labor como Rector?

R: Mi balance es positivo. Hemos trabajado para hacer avanzar la Universidad tanto en la calidad formativa como en las oportunidades de los estudiantes, los profesores e investigadores. Mi balance global es positivo, nos hemos dedicado las 24 horas a hacer avanzar la universidad y creo que lo hemos conseguido.

P: Solo queda terminar y darle las gracias por atendernos.

R: Gracias a vosotros por haber venido.