HELENA MASEDO GARZÓN | Fotografía: Gemini IA
Según la psicología, el funcionamiento de la mente no es exacto, pero tampoco es del todo impredecible. Diversos estudios, como el informe elaborado por el Nobel Daniel Kahneman, Thinking Fast and Slow, establecen una división en el subconsciente. Una de las zonas de actividad corresponde a la acción consciente, aquella que responde a patrones de comportamiento predecibles y supone el 90% de las interacciones cotidianas. El segundo sistema, más impredecible, atiende a reacciones naturales e instintos de supervivencia.
El desarrollo del ámbito psicológico ha evolucionado con el paso de los años. En la actualidad, arroja nuevos datos sobre el cerebro humano, desarrolla estudios de comportamiento y analiza la conducta social. Fue así, a través de distintos experimentos sociológicos, como los expertos descubrieron la fascinación de las masas por la psicología criminal. Las mujeres mostraron mayor inclinación hacia este fenómeno que los hombres, aunque ello no se debe a factores biológicos, sino a la necesidad de comprender la conducta humana y, en concreto, la de los hombres.
El incremento de este interés se observa en el auge del consumo de podcasts sobre true crime. La mayoría de episodios exponen elaborados perfiles criminales o detallan magnicidios históricos, y desde el Instituto de Psicólogos se cree que esta atención atiende a satisfacer una curiosidad sobre lo desconocido. La posterior censura de estos temas generó una disposición aún mayor, y los libros se volvieron una herramienta fundamental para combatirla. Por excelencia, los géneros thriller y novela negra comenzaron a explorar campos como los de la criminología y la psicología. De este modo, y a través de la ficción, se comprobó que la sociedad se permitía experimentar el miedo y la adrenalina sin correr un riesgo real.
Sin embargo, este fenómeno derivó en una afección desmedida por parte de la sociedad, así como en la justificación de homicidios mediáticos. Fundamentalmente, quienes experimentaron esta propensión fueron las mujeres. Muchas de ellas, en su mayoría jóvenes, manifestaban los primeros síntomas de parafilia. Otras presentaban un cuadro más grave y fueron diagnosticadas con hibristofilia, un fenómeno psicológico que genera atracción sexual o romántica hacia personas con historial delictivo o similares. Los motivos son diversos, y no todos atienden a patrones sólidos.
Sheila Isenberg, autora del libro Women Who Love Men Who Kill, determinó que muchas mujeres se sentían atraídas por los riesgos del maltrato físico. El criminólogo David Wilson reafirmó esta coyuntura al exponer que este colectivo busca control inconsciente. Otros estudios, como el Vitello (2006) y Johnson (2020), detallan que estas situaciones, a menudo, están provocadas por abusos durante la infancia, y que la exposición a comportamientos criminales acentúa la cristalización de estos trastornos.
En la actualidad, los expertos advierten de que este paradigma social se mantiene vigente. Plataformas como TikTok e Instagram han visibilizado estas conductas mediante su difusión. Como resultado, muchas jóvenes de la Generación Z defienden activamente a criminales en los comentarios. La consiguiente romantización del maltrato, la dominancia o los actos delictivos, apuntan medios como el BBC Mundo, ha favorecido el pragmatismo de las relaciones sentimentales.









