MARINA LAJO TRAPOTE  |  Fotografía: Marina Lajo  |

Hace casi un año desde que el Gobierno decretó el Estado de Alarma y suprimió todas las actividades a excepción de las esenciales. Los hosteleros, entre otros sectores como el cultural o los gimnasios, han sufrido las consecuencias del cierre de sus establecimientos. Con todo ello, han aparecido los problemas económicos que han tenido que solventar.

Tras la reapertura de los gimnasios, los centros comerciales y de los interiores de bares y restaurantes en la Comunidad de Castilla y León la propietaria del gastrobar PUBLIC explica cómo afecta la situación a la hostelería. Se trata de un bar cercano a la Facultad de Filosofía y Letras que ha tenido que cerrar de forma temporal otro de sus establecimientos en el barrio de Parquesol debido a la crisis del COVID-19.

establecimientos covid
Bar Public / Marina Lajo Trapote

Pregunta: ¿Cuál fue su primer pensamiento tras el decreto del Estado de Alarma? ¿Era consciente de que el cierre no iba a ser de tan solo quince días como se pensaba?

R: No era muy consciente de la duración, pensaba que solo íbamos a cerrar como mucho entre unos 20 y 25 días. De hecho, cerramos el bar una semana antes de que se decretara el Estado de Alarma porque pensaba que esta situación iba a durar poco tiempo.

Fotógrafa: María Romero

P: Si le hubieran dicho hace años que en 2020 iba a empezar una pandemia, ¿Habría pensado que era una broma?

R: Una broma. Me parecería imposible que esta situación fuese a ocurrir de verdad.

P: ¿Ha padecido el COVID-19? Y si es así, ¿Se contagió en el trabajo?

R: No, que sepamos.

 

P: ¿Ha tenido que llevar a algún trabajador al ERTE? ¿Ha recibido ayudas provinciales, autonómicas o estatales?

R: He tenido que llevar a dos trabajadores al ERTE y ha sido una sensación muy dura. No, no he recibido ningún tipo de ayuda de parte de nadie.

P: ¿Piensa volver a abrir su otro bar ubicado en Parquesol?

R: Sí, tenemos en mente abrirlo este viernes (12 de marzo). En verdad la situación de mi otro bar me da mucha pena y rabia porque lo inauguramos el 4 de marzo del 2020, es decir, poco antes de que empezara la pandemia. Y solo lo hemos podido abrir desde el verano hasta octubre.

P: ¿Siente menos presión económica desde que se permitió la apertura de terrazas?

R: Siento la misma presión con solo las terrazas o con la apertura de un tercio de los interiores. Hay que ser conscientes que vivimos en Valladolid. Aquí los inviernos son muy duros y en las terrazas se pasa muy mal con el frío. Han sido muy pocos los valientes que han sido capaces de soportar el frío, incluso he visto a gente que se ha traído mantas para taparse y poder estar en las terrazas.

Fotógrafa: María Romero

P: ¿Se recibe con mucho gusto la apertura de los interiores de nuevo o siente miedo por si se tienen que volver a cerrar?

R: Tengo miedo a volver a retroceder y tener que cerrar de nuevo. Incluso, personalmente, yo no hubiera abierto los interiores porque la situación aún no está estable. Pienso que la gente, como yo, que tenemos terrazas no deberíamos de abrir los interiores y seguir tirando de las terrazas como podamos. Solo la gente que no disponga de terrazas abriera interiores, incluso con un 50% del aforo.

P: ¿Ve con esperanza la Semana Santa?

R: La veo como una cuarta ola fijo, al igual que todas las anteriores. El único modo de que no vuelva a haber otra ola es que la gente sea responsable y tenga cuidado.

P: ¿Cree que la gente del sector de la hostelería debería ser un grupo preferente en la vacunación?

R: No, creo que toda la gente en activa a nivel laboral o que tiene libre movimiento tendríamos que ser la preferencia porque nos movemos, como una banquero, un farmacéutico, un estudiante… Por eso, creo que no se debería haber empezado con la gente mayor de las residencias que es más fácil tenerlos en una burbuja cerrada, vacunando a las personas que trabajan en el centro y a sus cuidadores.

Habría empezado con los servicios esenciales que serían los médicos, los enfermeros y todo el Cuerpo de Seguridad del Estado (policía, bomberos, guardias civiles…). Luego, los trabajadores de los supermercados, que en esta pandemia hemos aprendido a valorar su importancia. Y ya seguir por la población activa.

P: Su bar se encuentra en un barrio que, a pesar de estar cerca de las facultades, tiene bastantes clientes de la tercera edad. ¿Ha notado el descenso de esta parte de la población?

R: Antes de que empezara todo esto y cuando solo era un rumor, se produjo la caída de clientes de avanzada edad de golpe. Fue muy triste. Cuando volvimos a abrir en mayo casi no venía nadie mayor, pero poco a poco se fueron animando y ahora sí viene gente de ese grupo. Pero no se puede negar que vienen menos por el miedo que tienen.

Fotógrafa: María Romero

P: Para terminar, ¿qué consejo le daría a la sociedad para que la hostelería y el resto de sectores afectados dejen de sufrir las pérdidas que han debido de afrontar?

R: Sobre todo pido responsabilidad y que la gente sea consciente y cumpla las normas. Esto es algo que nos afecta a todos y como no seamos responsables volveremos para atrás y a bajar las persianas de muchos establecimientos.