ANA MARTÍN ORTIZ DE ZÁRATE | Fotografía: Ana Martín
A lo largo de las cuatro temporadas de la serie británica de Netflix se nota el tipo de protofeminismo que igual se podía vislumbrar en esa época, aunque siempre con matices.
El feminismo de la actualidad no es el de la época de la Regencia, pero incluso en un universo lleno de corsés y de carruajes podemos apreciar ciertas ideas que buscan cambiar el orden establecido.
La más evidente es Eloise Bridgerton, una mujer que prefiere sus libros y su independencia antes que ser esposa o madre como la mayoría de mujeres de su entorno. Ella nunca busca ser el “diamante de la temporada” como lo quieren Daphne o Hyacinth, de hecho, Eloise acepta que la única forma de conseguir sus sueños es ser lo que en la época se conoce como solterona, algo que claramente se puede permitir por su estatus social y su apellido.
Su mejor amiga, Penélope Featherington, tampoco se queda corta en sus aspiraciones. Ella nunca ha encajado con los ideales de belleza de su momento y es una mujer que en los bailes tiene siempre su espacio pegada a las paredes. Lejos de caer en la autocompasión y en regodearse por su destino, ella encuentra su refugio en los libros y en la escritura aprovechando su “invisibilidad” bajo el nombre de Lady Whistledown. Incluso cuando se casa y pasa a ser Penélope Bridgerton, no deja de lado su pasión por las letras para ser exclusivamente esposa y madre.
En general, en todas ellas se pueden encontrar matices, son mujeres fuertes que saben lo que quieren y que luchan por conseguirlo. Uno de los casos más recientes se puede ver en Alice Mondrich, que esta última temporada pasa a ocupar el puesto de dama de compañía de la Reina Carlota. Teniendo un puesto como ese, cualquiera podría pensar que lo usará en su propio beneficio, pero lejos de eso, ella lo emplea para ayudar a Sophie con su situación, buscando un cambio en la sociedad como el que logró anteriormente la famosa Lady Danbury.
Aunque en el caso de personajes masculinos se tiene que tener en cuenta que en la época tenían muchas más libertades que las mujeres, destaca que hay ciertos matices feministas.
El más claro es el propio Theo Sharpe. Eloise lo conoce durante su misión personal de destapar la identidad de Lady Whistledown y él la lleva a círculos donde las ideas de la mujer no son extrañas, se exploran y se desarrollan en escritos.
Nuevamente, en la última temporada el marido de Alice siempre la trata como a una igual, la anima y la defiende, aunque pueda fallar en sus ideas.
Pero claro está, los protagonistas masculinos son los más reconocidos. Los hombres Bridgerton nunca han cuestionado a las mujeres que los han rodeado ni se han sentido amenazados por su inteligencia y su independencia. Se puede ver en todos ellos: Anthony con Kate, Colin y Penélope y, más recientemente, Benedict con Sophie.
Más allá de que en su posición y al ser hombres se pueden permitir un estilo de vida que en la época sería impensable para una mujer.
Esta construcción en cuanto a personajes masculinos es obvia que no era la realidad de la época, es una variación actual para la introducción de la historia romántica que permite que las mujeres que aparecen puedan desarrollar su libertad sin tener el conflicto de género en primer plano.
La matriarca también juega su papel al defender que ninguna de sus hijas se vea obligada a un matrimonio forzado, sino que sea siempre por amor. Incluso intenta aceptar la idea de Eloise de ser una solterona y negarse a buscar pretendientes o casarse. Ella misma esta temporada ha optado por su libertad antes de volver a casarse.
Aunque puesto en estas ideas parezca que hay mucho feminismo, solo son matices concretos, puesto que en esa época la realidad de las mujeres era muy distinta y eso también se muestra: matrimonios forzados como el de la propia Lady Danbury o la Reina Carlota, mujeres que se ven obligadas a ser amantes para poder estar con el hombre del que están enamoradas pero no cuentan con la posición “correcta” para ser esposas, hijas ilegítimas que se ven obligadas a estar escondidas como Sophie o que por estar embarazadas se ven obligadas a casarse para protegerse aunque no estén enamoradas, como Marina en la primera temporada.
La serie trata de mostrar una realidad concreta: puedes permitirte cierta vida si tienes dinero o un respaldo firme, pero nunca por una igualdad real entre hombres y mujeres. La Regencia era otra, una donde los matrimonios por amor eran algo que solo aparecía en los cuentos.










