9.9 C
Valladolid
martes, 12 mayo, 2026
Inicio DERECHOS HUMANOS ¿Conocemos lo que es el TEA?

¿Conocemos lo que es el TEA?

0
12
DANIEL MON ROMERO  |  Fotografía: Google Gemini (IA)

El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición neurológica que afecta al desarrollo de las habilidades comunicativas. Influye tanto para la interacción como para la toma de decisiones de un individuo.

Cuestiones a saber sobre el TEA

La comunidad científica no tiene certeza del origen de esta condición que afecta al 1% de la población. Aun así, existen indicios de que también influyen la genética y el ambiente doméstico, la conducta de las personas cercanas.

El TEA acompaña a la persona durante toda su vida, pero evoluciona según el ambiente y el nivel de apoyo que requiera. La labor de las familias, el ambiente, el entorno y las experiencias personales también son vitales.

El nivel de apoyo es diferente, ya que a veces, el TEA conlleva la posibilidad de condiciones asociadas a discapacidades intelectuales o trastornos del lenguaje. Muchas veces, el patrón común son los problemas de salud mental, pero no existen indicios de rasgos físicos que permitan detectar el autismo. Cabe destacar que no es una enfermedad mental, sino una condición neurodivergente, confusión muy frecuente en los medios de comunicación.

A su vez, no existe un estándar, cada individuo recibe un diagnóstico distinto. Es la llamada variabilidad, otra característica del TEA que explica que cada persona tiene sus propias capacidades, visión espacial del entorno y modelos de conducta.

Cómo comprender a las personas autistas

Los avances en psicología y psiquiatría han permitido detectar el autismo a tiempo y explicar las características de las personas con dicha condición.

Lo más importante es comprender que no existe un modelo común, las habilidades comunicativas y sociales varían de un individuo a otro. Respecto a ello, hay varias cuestiones comunes a las personas con TEA.

Dependiendo de la persona, pueden existir dificultades en su comprensión de mensajes indirectos (bromas, chistes, metáforas) así como del lenguaje no verbal. A su vez, es fácil que relacionen el contexto de una conversación de manera cerrada. También pueden carecer de flexibilidad para adaptarse al lenguaje de la otra persona, con expresiones formales o tono verbal inadecuado.

En el ámbito social, pueden tener dificultades para mostrar sentimientos de forma adecuada. Un ejemplo es la dificultad para empatizar con las emociones externas o entender lo “no escrito”, aquello que es más natural que racional.

Por lo general, las personas con TEA manifiestan patrones como cuidar los detalles, comprender sus temas de interés y controlar la rutina. Procesan la información de forma lógica y son estrictas con el cumplimiento de reglas y normas.

También se sienten cómodos con la rutina y tienen un comportamiento rígido y repetitivo. A veces, esto se manifiesta ante estímulos sensoriales. Esto se traduce en malestar en ambientes ruidosos, la necesidad de usar el sentido del tacto, la indiferencia al dolor y la temperatura o movimientos repetitivos.

La interacción social es complicada, quienes desconocen el mundo exterior requieren de apoyo para conseguir integrarse en la sociedad. Sin embargo, la población destaca un aspecto positivo: su sinceridad y honestidad.

El autismo en España, de la cuna a la universidad

No existen datos oficiales registrados, pero se estima que el autismo se presenta en el 1% de la población de Europa. En España, esto supone alrededor de 500.000 personas.

El TEA afecta en la vida diaria a 1.500.000 personas de forma indirecta al incluir también a los padres. Cada año, 83.000 menores de edad son diagnosticados y nacen 4.200 bebés con autismo. Los indicios comienzan a los 22 meses y la edad media de diagnóstico es a los 4 años.

En materia escolar, el 33% de los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo tiene TEA. De ellos, el 46,3% sufre acoso escolar por la falta de interacción social.

El desconocimiento respecto al autismo es elevado: el 75% de los docentes con conocimientos específicos son autodidactas. Los programas de formación se basan en coloquios, pero entidades como Autismo España fomentan el aprendizaje mediante cursos. Un ejemplo es “Educación inclusiva para el alumnado con autismo: formación integral para la comunidad educativa”.

En la educación superior, las personas con autismo representan, según estimaciones, el 1% del alumnado general no universitario. Por otra parte, las personas con discapacidad suponen el 34,6% de la actividad productiva. A su vez se estima que entre el 76% y el 90% de los adultos con autismo no tienen empleo.

La etapa final de la vida de los autistas requiere de apoyos externos. Para ello existen programas, talleres y terapias de “vejez activa”, con el apoyo de sus seres queridos para terminar sus días con dignidad.

Abordar el autismo de cara al futuro

Los avances en materia de psiquiatría y psicología permiten un mejor diagnóstico y terapias más especializadas. A pesar de ello, es necesaria la cooperación social para integrar a las personas autistas en una sociedad en constante cambio y difícil de entender. Las charlas y coloquios son una fórmula sencilla y eficaz para dar a conocer el TEA de manera global, fuera del ámbito profesional.

Mientras existan estigmas será difícil la integración, la ciudadanía debe mostrar empatía y comprensión. Las personas con TEA son también parte de la sociedad.

font-family: arimo, sans-serif; font-style: normal; font-weight: 400;