IKER SANSEGUNDO HERNÁNDEZ  |  Fotografía: ANA GONZÁLEZ ROVIRA

La Plaza Mayor de Valladolid guardó silencio el pasado Domingo de Resurrección cuando Nuestro Padre Jesús Resucitado, obra del imaginero Ricardo Flecha, y la Virgen de la Alegría, de Miguel Ángel Tapia, se encontraron ante miles de vallisoletanos bajo la Bendición Apostólica del Arzobispo. Fue el broche de una Semana Santa 2026 que ha pasado a la historia por lograr el ansiado pleno: cuarenta procesiones, ninguna suspendida.

Al frente de la cofradía que protagoniza ese momento cumbre está Jordi Rovira Valverde, presidente de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado, María Santísima de la Alegría y Las Lágrimas de San Pedro. Rovira Valverde repasa el balance de estos días, el peso de un patrimonio que arranca en el siglo XVIII con Las Lágrimas de San Pedro de Pedro de Ávila, y los retos de una cofradía que mira al futuro con el relevo generacional ya asomando bajo el capirote.

Entrevista

Pregunta: ¿Cómo valora el desarrollo de esta Semana Santa 2026?

Respuesta: Cada año preparamos la Semana Santa con ilusión. El objetivo es que todo salga bien. Creo que debemos estar contentos de cómo se ha desarrollado. Somos conscientes de que siempre hay margen de mejora. Seguiremos trabajando en pro de nuestra Cofradía y de la Semana Santa en general.

P: ¿Este año se ha logrado el «pleno» meteorológico. ¿Cómo ha vivido la cofradía que todas las procesiones salieran a la calle?

R: Es maravilloso poder expresar en la calle lo que antes hemos hecho en nuestros cultos. Somos una cofradía afortunada. Históricamente no hemos tenido que suspender muchas procesiones. Pero te entristece cuando nosotros o cualquier otra cofradía tiene que hacerlo por la lluvia. Este año no solo no ha llovido, es que también ha hecho bueno.

P: La cofradía participa en tres momentos clave: Miércoles Santo, Jueves Santo y Domingo de Resurrección. ¿Cuál destacaría?

R: Es difícil destacar una. Todas tienen su importancia y nos enriquecen como cofrades. La Procesión del Arrepentimiento es la procesión de penitencia. Recordamos las tres negaciones de San Pedro con cofradías hermanas que nos acogen. Es el hombre que peca frente al amor de Jesús. Un momento para la reflexión y la oración. La música tiene mucha importancia: el ritmo de nuestros tambores, las matracas y las voces del Coro. Con el canto del Tu est Petrus ante el Arzobispado recordamos el Voto de Obediencia al Santo Padre. El Jueves Santo, en la Estación Eucarística, tenemos el premio del Amor de Jesús. El Viernes Santo participamos de una catequesis de la Pasión. Y el Domingo de Resurrección es la Gloria. Nuestro fin fundamental es dar culto a la Resurrección del Señor. Todas son necesarias. Pero lo más importante es celebrar que Cristo ha resucitado.

P: El Encuentro en la Plaza Mayor es el colofón de la Semana Santa. ¿Qué supone para los cofrades?

R: Es la razón de nuestro existir. Si Cristo no hubiera resucitado, «vana sería nuestra fe». ¿Qué íbamos a celebrar? ¿Que había muerto un hombre? Pues uno como tantos. Tenemos la advocación de Jesús Resucitado y María Santísima de la Alegría. Este Encuentro no figura en las Escrituras. Pero supone la expresión pública de los cofrades. Reconocemos que somos testigos del Resucitado.

P: Los pasos de Jesús Resucitado y la Virgen de la Alegría son imágenes recientes. ¿Cómo se ha consolidado su devoción?

R: La realización de nuevas imágenes muestra que las cofradías estamos vivas. A veces nos tenemos que adaptar. El valor artístico de una obra lo da el tiempo. Ya nos gustaría tener obras de los grandes imagineros de hace 400 años, pero no es posible. La devoción a una imagen surge de un sentimiento. De una advocación a un momento de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Ese es el sentimiento del cofrade. El año pasado, la Pastoral de Educación del Arzobispado nos pidió llevar nuestro Cristo Resucitado a la Catedral para el Jubileo de la Esperanza. Eso demuestra que la imagen transmite ese mensaje de Resurrección.

P: Las Lágrimas de San Pedro, atribuida a Pedro de Ávila hacia 1720, es la pieza más antigua. ¿Qué cuidados requiere?

R: Los cuidados son generales, no por antigüedad. Las imágenes no deben estar cerca de salidas de aire. Tampoco conviene que les dé el sol directamente. Hay que vigilar que no aparezcan grietas. A la hora de manipularlas nos quitamos anillos, pulseras y relojes. Usamos guantes de algodón o de nitrilo para no impregnar la policromía con la grasa de las manos.

P: Este año se cumplen 40 años con la Iglesia de Porta Coeli como sede. ¿Cómo es la relación con las Madres Calderonas?

R: La relación es fantástica. Por nuestra parte, con agradecimiento infinito. No solo por darnos cobijo, también por su trato. Sabemos que en algún momento les entorpecemos su vida contemplativa. Aun así comparten la oración con nosotros. Nosotros, a cambio, nos ocupamos del templo.

P: Este año ha habido un notable aumento de cofrades jóvenes. ¿Lo ha notado en su cofradía?

R: Nuestra Cofradía es pequeña y tiene un carácter familiar. Contamos con un numeroso grupo de jóvenes que participan muy activamente. Este año dos de ellos han empezado a llevar nuestras redes sociales. Les han dado un tono más fresco. Y todo con respeto, sin entrar al trapo de quienes tienden a faltar bajo el anonimato.

P: ¿Cuántos cofrades han participado y cómo se organiza la cofradía para afrontar tres procesiones en una semana?

R: Todavía no sé el número exacto. Sí puedo decir que en más de una procesión hemos superado nuestras cifras. Ha habido más participación de cofrades y de público. En cuanto a la organización, tenemos establecida la planta de procesión de cada una. Cada directivo y colaborador tiene claro su cometido. Llevamos tiempo trabajando en ello.

P: La Procesión del Encuentro la comparten con la Cofradía del Santo Sepulcro. ¿Cómo coordinan ese trabajo conjunto?

R: La Procesión del Encuentro es de nuestra Cofradía. Somos los titulares. La Cofradía del Sepulcro participa de forma más activa que las demás y queremos que siga siendo así. Es una procesión complicada: es la segunda con más asistencia del programa. Como siempre, es necesaria la buena voluntad. Lo importante es que todos celebremos con alegría la Pascua en nuestra plaza.

P: La Semana Santa de Valladolid fue la primera declarada de Interés Turístico Internacional. ¿La proyección turística beneficia o puede desvirtuar a las cofradías?

R: La proyección turística beneficia principalmente a la ciudad. Las cofradías somos asociaciones públicas de fieles. Nuestro objetivo es el culto a momentos del Evangelio, los sacramentos y el Amor de Cristo. Pero la religiosidad popular también se alimenta de las tradiciones, el arte y la gastronomía.