ALEJANDRO LOSADA FERNÁNDEZ | Fotografía: Enrique Fernández
Enrique Fernández (Valladolid, 1994) ha jugado varias finales de los campeonatos de España de bádminton en sub-15 y sub-17 y ha sido compañero de selección de Carolina Marín. Aunque pertenece a la Universidad de Valladolid (UVa), esta temporada ha sido cedido al Club Bádminton Oviedo. Amablemente, y ya de vuelta en su tierra, nos abre las puertas de su casa y concede una entrevista para InformaUVa.
Pregunta: ¿Cuál es el partido o competición que recuerda con más cariño?
Respuesta: Es difícil recordarlo. Siempre me quedan partidos grabados, sobre todo, las finales de los campeonatos de España que he jugado en categoría sub-15, sub-17 y con mi compañero Carlos Fraile, que ahora lo ha dejado ya. Entonces por eso creo que lo recuerdo con más cariño, porque le echo a veces mucho de menos en la pista.
P: ¿Practica algún otro deporte en tu tiempo libre aparte del bádminton?
R: Cuando comencé a jugar al bádminton, hacía fútbol y baloncesto a la vez, pero decidí jugar al bádminton porque era el deporte que más me tiraba, digámoslo así. Y ahora mismo, pues no. Me gusta de vez en cuando jugar alguna pachanga de fútbol, de baloncesto, de pádel, de tenis. Todos los deportes me gustan, así que cuando tengo algún rato libre, sí que me gusta darle.
P: Hablemos de Carolina Marín. ¿Qué ha supuesto para el mundo del bádminton que, de una manera u otra, se haya hecho famosa y se haya dado a conocer?
R: Para el mundo del bádminton, sobre todo, el bádminton español, ha sido la verdad que muy favorecedor. Gracias a ella la gente conoce lo que es el bádminton. Se tenía una idea del bádminton de que era eso que se jugaba en la playa con dos raquetas y una mosca (volante). Y ahora por lo menos, viéndolo en Teledeporte o hasta en Televisión Española, sí que es verdad que la gente ya sabe qué es el bádminton. Y voy por la calle y alguna vez oigo a los señores hablar. Dicen: “Pues esta chica, Carolina, que ganó el oro en el bádminton este”. Así que para nosotros es muy motivador, y gracias a ella, la gente se está apuntando ahora más al bádminton.
«Todavía nos toca algunas veces pagarnos nuestras competiciones»
P: ¿Cree que se puede vivir del bádminton hoy en día en España o solo se puede tener como hobby?
R: Pues depende quién seas (ríe). Si eres Carolina, ahora mismo, sí. Ella podría vivir del bádminton, está cobrando, no sé las cantidades reales, pero casi como un jugador de fútbol. Ahora, Carolina, en Asia, es un ídolo, ella es la número uno allí. En Indonesia, es la mayor ídolo de todos los fans. Entonces ella está cobrando por publicidad, por patrocinios, derechos de imagen. Ella sí puede vivir. Yo, en cambio, con el resto de jugadores españoles, pues es más un hobby; todavía nos toca algunas veces pagarnos nuestras competiciones.
P: ¿Cuál es su siguiente desafío, su próximo objetivo en bádminton?
R: Un objetivo que tenía era jugar la División de Honor este año, que lo he podido conseguir gracias al Club Bádminton Oviedo. Y uno de los objetivos que me planteo a medio o largo plazo, si me da mi cuerpo, es poder jugar un Campeonato de Europa, volver a ser seleccionado por el equipo nacional. En las categorías inferiores sí que estuve seleccionado, pero ahora ya en categoría absoluta ya es mucho más difícil, hay mucho más nivel. Entonces, un objetivo que tengo es que ojalá me vuelvan a convocar.
«Carolina Marín es una jugadora que lucha cada punto, que no da un punto por perdido»
P: Volviendo al tema de Carolina Marín, he leído que ha sido compañero de selección. Supongo que haya tenido un trato más o menos cercano. ¿Cómo la definirías?
R: Como te he dicho, antes estaba en la selección española y coincidí con ella varios años. Y la defino como una chica luchadora, que todo lo que se ha propuesto, hasta ahora, lo hemos podido ver que lo ha conseguido. Luchadora, constante… Esos adjetivos que tiene una jugadora que lucha cada punto, que no da un punto por perdido. Su ídolo es Rafael Nadal. Pues como ella, pero en el bádminton.
P: ¿Ve que algún día puedas ser tan conocido como ella o que le vean a través de la televisión?
R: Ojalá (ríe), ojalá, pero es muy difícil, demasiado difícil. Hemos tenido la suerte de un club que llevamos de chicos pequeños, Club Bádminton Evolución. Tuvimos la suerte de que hace poco nos hizo un reportaje Canal 8 Televisión, pero para sacar el bádminton, para que vieran qué es el bádminton y los niños que lo practican. Así que, poco a poco, la gente que se va animando a esto es el bádminton, porque es un deporte que está de moda.
«Al Club Bádminton Oviedo tengo que darle las gracias»
P: ¿Qué ha supuesto la cesión al Club Bádminton Oviedo?
R: Como te digo, una oportunidad, una oportunidad que me dio el Club Bádminton Oviedo para poder jugar una división que nunca había experimentado. Es mucho más difícil de lo que me esperaba. No difícil, sino que tienes una responsabilidad mayor al jugar un partido en el que tienes que ganar, darlo todo para poder ganar y poder llevarte el encuentro. Y, bueno, tengo que darle las gracias, como ya te he dicho, por esa cesión que la Universidad de Valladolid también me ha permitido salir y probar experiencias nuevas.
P: ¿Cuántos años, más o menos, lleva practicando este deporte?
R: Empecé en quinto de primaria en el colegio Gonzalo de Berceo, aquí de La Rondilla. Empecé en una escuela deportiva y, poco a poco, fui a entrar en el Club Bádminton Ribera de Castilla, que es el instituto que está anexo al colegio. Y luego ya tuve la llamada de Pepe Fraile, mi entrenador de la universidad, que me dio la oportunidad, junto a mi compañero Carlos Fraile, de jugar en el equipo de la Universidad de Valladolid y poder salir a competir por todo el territorio nacional.
«Un cuarto día siempre intento entrenar por mi cuenta para poder seguir manteniendo físico y hacer un poco de gimnasio»
P: ¿Cuántos días entrena por semana?
R: Entreno tres días obligatorios que tiene la Universidad de Valladolid, luego un cuarto intento siempre de entrenar por mi cuenta para poder seguir manteniendo físico y hacer un poco de gimnasio, más que nada, porque yo entreno aquí en Valladolid. En Oviedo, cuando tengo la oportunidad de ir, allí entrenan todos los días de la semana, de lunes a sábado. Entonces sé que esa pequeña diferencia se acaba notando de los días de entrenamiento.
P: ¿Cómo describiría un entrenamiento diario?
R: No sé explicarte. Puedo decirte que tiene una parte física, al comienzo de los entrenamientos suele ser. Después, calentamiento con el volante para entrar en pista. Y luego ya nos centramos, depende del día, en ejercicios técnicos, ejercicios tácticos. En el bádminton, como ya sabréis, hay varias modalidades, algunos días lo dedicamos solamente a entrenar los individuales y otros días lo dedicamos a entrenar los dobles o los mixtos.
P: ¿Animaría a otras personas a practicarlo?
R: Por supuesto. Es un deporte que animo a todo el mundo, desde aquí, a que lo practique. Que le guste o no ya será otra cosa, pero primero tiene que probarlo a ver si le gusta. Y claramente les animo. Es un deporte muy explosivo, en el que hay que tener muchos reflejos, en el que han sacado incluso un estudio unos rusos en el que dicen que te mejora la miopía el bádminton. Y tiene las puertas abiertas todo el mundo que quiera jugar al bádminton.
P: ¿Qué consejo le daría a la gente que está empezando?
R: Sobre todo, paciencia, Yo, ahora mismo, lo veo con los chicos que llevo de las escuelas deportivas, y mucha paciencia, porque es un deporte que, si se te da bien, te gusta, pero si no eres del todo coordinado, que es uno de los requisitos que hacen falta en el bádminton para golpear a la pluma, hay que tener mucha paciencia, porque llegará, llegará. Carolina, por ejemplo, no era, de pequeña, muy buena jugadora, era como una más, pero, gracias a su entreno, a su constancia y a todos los días de entrenamiento y ser muy testaruda, ahí está, consiguiendo oros olímpicos y campeonatos del mundo.
P: ¿Tiene algún ritual antes de los partidos o alguna superstición?
R: No, la verdad es que no soy muy supersticioso. Me gusta calentar antes del partido, intentando escuchar música en cada jornada. Luego, llevar mi botella de agua, mi toalla y mis raquetas bien preparadas. Pero no, la verdad es que no tengo alguna cosa así de que me ponga a hacer algo en especial.










