ANA MARTÍN ORTIZ DE ZÁRATE  |  Fotografía: Pixabay

El pasado jueves 4 la UER (Unión Europea de Radiodifusión) se reunió para decidir si Israel participará en la 70ª edición del Festival de la Canción de Eurovisión del próximo 16 de mayo. La decisión ha sido favorable para el país hebreo 

La reunión celebrada en la Asamblea General de Ginebra contaba con representantes de todos los países de la organización. En ella había dos cuestiones que tratar: si se aceptaban “las reglas de Eurovisión diseñadas para reforzar la confianza, la transparencia y la neutralidad del evento” y si KAN (la televisión pública israelí) podía estar en el concurso.

Como la mayoría de los países aprobaron las propuestas se decidió que no era necesario hacer una votación para decidir el destino de Israel y, por lo tanto, será uno de los concursantes de la edición de 2026 del Festival de la Canción. 

El secretario general de RTVE defendió que sí que reconocía las medidas de la UER, pero que le parecían insuficientes y que la utilización de Eurovisión como medio de propaganda por parte de Israel hacen que sea difícil mantener el concurso neutro.

De este modo España ha anunciado lo que ya había anunciado meses antes, que si el país hebrero seguía como concursante se iría del festival. 

El Benidorm Fest sí que se celebrará como estaba previsto, solo que en vez de tener como premio representar al país en Eurovisión, habrá dos premios económicos: uno para el artista y otro para el compositor de la canción.

Irlanda, Eslovenia y Países Bajos han seguido la línea de España y han anunciado que no participarán en el certamen por la participación de Israel.

A esta lista se unió el pasado día 10 Islandia, que a través de un comunicado anunció que este año no estará presente. Por otro lado, Portugal, Finlandia, Alemania o Bélgica han mostrado su apoyo y sí que participarán, aunque el primero de estos se enfrenta a que doce de los 16 concursantes del Festival da Canção (su preselección para Eurovisión) han declarado que si su canción es la ganadora no piensan ir al festival por la participación del país hebreo. Este comunicado se difundió el día 10 para intentar que la cadena pública portuguesa, RTP cambiase de parecer. 

Al ver el apoyo de varios países, el presidente de Israel ha mandado a través de X un mensaje de agradecimiento. 

Lejos de presentarse un problema por la salida de estos países, ya hay otros planes para Eurovisión con el objetivo de mantener la competitividad: países que regresan y otros que pueden debutar.

Entre los países que volverán, gracias a facilidades dadas por la UER, después de algunas ediciones ausentes están Bulgaria (ausente desde 2022), Moldavia (que ha estado un año de pausa) y Rumanía (que ha estado dos años fuera del certamen). 

El que se cree que podría hacer su debut es Kazajistán, que ya lleva desde 2018 participando en la versión infantil, Eurovisión Junior. Su papel sería como el que tiene Australia: concursar a pesar de no ser miembro de pleno derecho. 

Evidentemente al no querer participar España, tampoco emitirá ni las semifinales (que se celebrarán el 12 y 14 de mayo) ni la final (16 de mayo), aunque sí se podrá votar, ya que los votos del público se contabilizarán en la categoría de “resto de países”. Tampoco se llevará a cabo la conocida preparty, que se hacía cada año en Madrid antes del certamen. 

Por otro lado, Países Bajos sí que ha anunciado que aunque no concurse, sí que la emitirá. 

Muchos países todavía no han comunicado su decisión, pero se busca tener la lista completa de concursantes antes de Navidad

Pero la situación ha tomado un giro repentino este jueves cuando Nemo, ganador de Eurovisión 2024, ha anunciado por su cuenta de Instagram que va a devolver el Micrófono de Cristal a la sede principal de la UER en Ginebra. Ha declarado que “no cree que este trofeo tenga que estar en su estantería” y que “que Israel continuara participando en él durante lo que una comisión independiente de Naciones Unidos considerara un genocidio muestran un verdadero conflicto entre esos ideales y la decisión que ha tomado la UER”. 

Recientemente se ha unido a este movimiento Charlie McGettigan, uno de los ganadores de Eurovisión 1994, que ha manifestado también por redes que devolverá su trofeo como muestra de su disconformidad ante la presencia de Israel. El cantante, de hecho, ha estado implicado desde el primer momento en las propuestas contra la participación de este país, como el manifiesto que se hizo durante la celebración de la edición de 2025, donde firmaron también otros artistas como Salvador Sobral (ganador en 2017). Muchos otros ganadores de años anteriores también siguen esta acción de devolver sus micrófonos de cristal. 

JJ, el ganador de la edición de 2025, en una entrevista a El País después de ganar ya habló sobre este tema y declaró que le gustaría que en la edición de 2026 se celebre el concurso en Viena, pero sin que esté Israel presente.