AITOR ENGUITA | Fotografía: wikicommons
Esta semana finaliza en Japón la Golden Week, una de sus festividades más reconocidas. Es un periodo vacacional bastante largo, ocho días dedicados a diferentes festividades. Entre ellas destacan el día de Showa, el día en memoria de la constitución, el día del verdor o el día de los niños.
Con el largo periodo vacacional, los locales aprovechan para hacer turismo y viajar entre la geografía nacional. Por este motivo, es una gran semana para los negocios turísticos y en general el comercio. En los últimos años, con el auge del turismo internacional, muchos turistas internacionales aprovechan para visitar Japón y disfrutar de su Golden Week.
No obstante, desde que Japón se ha convertido en un destino de moda, el negocio de los influencers no ha hecho más que aprovecharse de este país y de sus costumbres. Por supuesto, no todos los bloggers que hacen vídeos de TikTok sobre Japón son malos. Pero en un mundo global, el contenido pésimo abunda más que el contenido sincero. Lo más indignante son los bulos y mitos que estos influencers esparcen en redes sobre la cultura japonesa que directamente no existe.
Como persona que ha vivido en Tokio en calidad de estudiante de intercambio y que considera que en el tiempo que vivió en la capital nipona pudo comprender la cultura e integrarse —aunque sea en pequeña medida—, quiero traer a los lectores una crítica sobre los bulos que se han contado sobre el País del Sol Naciente y, por supuesto, en base a mi propia experiencia y lo que mis amigos japoneses me han contado, relatarles la realidad de los mismos.

La comida en Japón: costumbres y tradición
En primer lugar, pasaré al mito más extendido en Reels y TikTok: «En Japón no se puede comer mientras se camina». Es un mito completamente falso. Los lectores que hayan visitado o vayan a visitar Japón, apreciarán que, a la salida de los Konbini, muchas personas consumen lo que han comprado.
Si bien es cierto que algunos locales prefieren sentarse a comer, no es para nada inusual que se coma y camine al mismo tiempo. Es incluso cómico que en muchos de estos vídeos se aprecie cómo detrás del influencer los locales coman mientras caminan. En muchas de las vecindades de Tokio sucede este fenómeno, especialmente las que tienen comida callejera, como los puestos de Taiyaki en Akihabara.
No obstante, sí es cierto que en algunas calles comer mientras se camina no es recomendable debido al flujo de personas que las transitan. Por ejemplo, la calle Takeshita en Harajuku, donde podría manchar a las personas debido al movimiento constante de transeúntes.
«En Japón no se puede dejar propina» o «En Japón la propina ya entra en el precio que te entregan». Ambos son rotundamente falsos. El segundo viene en gran medida por una trasposición de las costumbres comerciales de los turistas estadounidenses en Japón. No es que la propina no esté aceptada o que esté prohibida, simplemente que no es una costumbre.
En grandes cadenas, especialmente de restaurantes, no es posible ofrecerla, ya que sería como intentar dar una propina en un McDonald’s. En locales pequeños no debería haber problema, a pesar de que, como muchos locales advierten, el dinero en Japón es un tema sensible. Por tanto, debemos aclarar que, simplemente, no hay tradición de realizarlo.
Respecto a la vida y costumbres de los japoneses
«En Japón no nacen niños» o «En Japón hay más mascotas que niños». Estos mitos son un uso simple de la falacia de la desinformación, alimentada por su difusión en redes sociales y por el tipo de turismo. Esta información suele venir de usuarios que visitan barrios como Shibuya o Ginza —a pesar de que en los mismos también se pueden ver bebés y niños—, los cuales son zonas comerciales o financieras más propias de los oficinistas.
Si se visitan barrios como Nerima u otros de corte residencial, se aprecia que la realidad es distinta. No obstante, si se consultan los datos estadísticos, se observa que Japón guarda una tasa de natalidad muy similar a países como España o Italia.
En el año 2025, el promedio de hijos por mujer fue: 1’10-1’20 hijos por mujer en España; 1’18-1’24 hijos por mujer en Italia; y 1’15-1’20 hijos por mujer en Japón. Por poner en perspectiva a los lectores, países vecinos de Japón, como lo es Corea del Sur, guarda un promedio de hijos por mujer de 0’72-0’74, lo que supone unas cifras récord en todo el mundo.

También son comunes los vídeos de «Japón vive en el 2050», un tópico que si bien esta fundamentado en la tecnología presente en Japón, es una visión totalmente sesgada. Por poner un ejemplo, la digitalización en muchos casos no está casi presente. Son los casos del uso del fax en empresas y consultorios médicos o la poca presencia de la tecnología contactless.
Otra situación común que busca visualizaciones es la atribución de conceptos japoneses que no se utilizan de esa forma, como el famoso ikigai o el uso de términos japoneses o costumbres que ni siquiera existen.
Japón, ¿el país del racismo institucional?
Una creencia muy extendida es el famoso gaijin sit, que se traduciría como «asiento del extranjero». Esto vendría a decir que los ciudadanos japoneses no quieren sentarse al lado de los extranjeros por discriminación. En redes como TikTok o Instagram se ha extendido como la pólvora, pero ¿cuál es la realidad?
La situación es muy sencilla: habría que invitar a todos aquellos influencers que hayan «sufrido» gaijin sit a subir a la línea Ginza a las 12 de la mañana, o en Shibuya o Shinjuku a las 10 de la noche. Comprobarán de primera mano como el concepto de espacio personal se borra por completo, en trenes que van al máximo de su capacidad.
Japón no es un país racista por definición. Evidentemente, no se trata de idealizar el país, pero no es algo generalizado. Bajo mi propia experiencia, los locales son bastante amables y serviciales. No podría decir que he tenido malas experiencias con los japoneses, porque no sería cierto. No obstante, sí he sufrido racismo o discriminación por otros extranjeros, lo cual —bajo mi punto de vista— es llamativo.
Lus usuarios que experimentan este «racismo» son personas que no respetan las normas sociales y culturales de Japón, que molestan activamente a los locales o que directamente atentan contra el civismo. Un caso reciente es el del youtuber americano Johnny Somali, quien interrumpió a los trabajadores de una constructora, acosó a varios locales en el metro y realizó comentarios jocosos sobre el desastre nuclear de Fukushima o los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.
Otro caso fue el del youtuber español Grenheir, quien planeaba ir a Shibuya por la noche para ver si había carteras por el suelo y quedárselas. Este escenario no es solo repetido en redes, sino que muchos seguidores de estos vídeos lo replican en la vida real. El contenido de racismo es uno que genera millones de visitas, pero no responde a un problema real.

El problema vital: la promoción de estos mitos
Tras esto, viene un gran problema: la creación de agencias de viajes especializadas en Japón, promocionadas por estos mismos influencers. Pero ¿por qué podría llegar a ser problemático? El obstáculo viene de varios factores que se interrelacionan.
El primero es la falta de conocimiento sobre las ciudades. En el caso de Tokio, promocionan rutas del estilo «Tokio: de Shinjuku a Shibuya, y paso por Ginza y Ueno». Esta ruta, tal como está planteada, es un sinsentido logístico. Una persona un poco experimentada realizaría una ruta más eficiente este a oeste sin necesitar volver sobre lo andado. Esto responde a la creciente popularidad de Japón, que hace que personas que tienen cierta repercusión redes creen agencias que realmente desconocen el país.
Esto se aprecia también en el pobre uso del japonés de muchos de estos «guías», los cuales no salen de las expresiones básicas. También ocasiona que estos «tours» vayan de lleno a las trampas de turistas o promocionen grandes cadenas como sitios típicamente tradicionales. El otro gran problema es la difusión de estas ideas, que provoca que los visitantes al país tengan un gran número de prejuicios hacia los locales y perpetúen estas malas prácticas que molestan e incomodan a los locales.
En días festivos como estos, donde Japón se llena de visitantes para la Golden Week, vemos un montón de contenido sobre el país. Sin embargo, no todo el contenido es bueno y tiene cabida. Debemos hacer un ejercicio crítico sobre cómo se promociona un país y, sobre todo, cómo se actúa en él.
Debemos reforzar el consumo de contenido sano y señalar con mayor severidad los actos incívicos o que perjudiquen a los locales; tanto en redes como en la vida real, tanto en Japón como en otro cualquier país. Aunque hayamos pagado mucho dinero por un viaje, no vale todo, y es algo que debería estar más presente en redes sociales.









