Napoleón, la parodia de un imperio

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Pablo Cabrero Herrero  | Fotografía: Poster Oficial de la Película

Este viernes 24 se estrenó en España una de las películas más esperadas del año, Napoleón dirigida por el legendario director Ridley Scott. Basada en la vida de Napoleón Bonaparte, caracterizado por Joaquin Phoenix, y su complejo matrimonio con Josefina de Beauharnais, interpretada por Vanessa Kirby. El filme ha sido muy polémico, por retratar la historia de manera imprecisa, junto a una crítica muy dividida.

Empezando por lo bueno, Joaquin Phoenix hace un papel maravilloso, algo esperable de un gran actor como él, incluso con un guion deficiente su actuación es muy notable. También muy bien Vanessa Kirby, que con el mismo problema que su compañero. Ella hace una interpretación fantástica. Otro punto para destacar son sus escenas de acción, las batallas tanto a nivel visual como emocional funcionan muy bien, aunque tampoco son nada revolucionarios. Destaco especialmente la Batalla de Austerlitz, desarrollándose de manera increíble en el hielo invernal.

En general la dirección de fotografía de Dariusz Wolski es de sobresaliente, con grandes planos durante toda la película. También la ambientación y los vestuarios históricos son muy creíbles, con grandes localizaciones y decorados que te llevan perfectamente a la Francia de principios del XIX.

Pero aun así los errores pesan más que los aciertos. Y es que al guion no se le puede catalogar de otra manera que ridículo. La cinta no encuentra el tono entre la épica y el patetismo, dejando escenas que más parecen de pura parodia, imposibles de tomar en serio. Hay diálogos realmente ridículos, que solo te pueden producir vergüenza ajena. Buscan una sexualidad sucia que contrasta con escenas en las que el acto no puede ser más aburrido y monótono.

Los personajes carecen de consistencia, a momentos se odian y quieren separarse como en la escena justo después son totalmente dependientes y sumisos uno para el otro. El personaje de Napoleón es más un payaso que un emperador, esto culmina en la escena en la que pasa una larga mesa a cuatro patas, haciendo ruidos de cerdo hasta las piernas de su esposa. Son estas escenas las que no hacen creíble que justo después te lo vendan como un sujeto impasible, frio y calculador.

Desconozco si la película es históricamente correcta, pues no soy experto en ello, pero hasta a mi escenas como él bombardeando pirámides para que justo después el comandante rival fallezca por el susto de lo sucedido. El resto de los personajes son totalmente planos y sin ningún tipo de interés, algunos hasta desaparecen toda la película y es posible que ni te enteres, como los hijos de Josefina.

La película no mejora en el apartado técnico, con un montaje que a ratos es excesivamente lento y otras muy acelerado con cortes sin ningún tipo de sentido. También la iluminación tiene fallos flagrantes, con sombras y luces sin sentido.

En resumen, aún con ciertas virtudes se nota que a Scott le van pasando los años y que ahora es la sombra del genio que un día fue. Obviamente sigue teniendo cierta magia, porque eso nunca se pierde, pero ya no es lo mismo. El director de Blade Runner, Gladiator o Alien ya no está. Ahora es el de La Casa Gucci, Alien: Covenant o Napoleón; con alguna destacable como El Último Duelo, que igualmente pasó sin pena ni gloria. Ya no podemos esperar lo mismo de antes, solo tener fe de un último canto de cisne en forma de obra maestra, quizás sea Gladiator 2…