IKER SANSEGUNDO HERNÁNDEZ  |  Fotografía: IKER SANSEGUNDO HERNÁNDEZ

El Museo de la Ciencia de Valladolid acogió el martes 24 de marzo una charla que buscaba algo más que hablar de números. Bajo el título «Matemáticas, el arte de pensar bien», el divulgador Nicolás Atanes Santos se propuso cambiar la forma en la que miramos esta disciplina. Y lo hizo defendiendo que las matemáticas no son solo cuentas, son una manera de pensar.

La intervención arrancó con una reflexión sencilla, casi cotidiana. Atanes defendió que las matemáticas también son un arte, porque implican creatividad, intuición y, sobre todo, la capacidad de razonar. A partir de ahí fue enlazando ejemplos que mostraban cómo incluso los errores pueden tener valor. No se trata solo de aplicar fórmulas, explicó, sino de entender por qué funcionan y qué ocurre cuando algo falla.

Durante la charla insistió en desmontar uno de los tópicos más extendidos. Las matemáticas no se reducen a hacer operaciones mecánicas. Detrás hay preguntas abiertas, hipótesis y debates que llevan siglos evolucionando. Recordó, por ejemplo, que incluso grandes figuras como Euler cometieron equivocaciones que más tarde otros matemáticos corrigieron. Lejos de restar valor a la disciplina, esto demuestra que el conocimiento avanza gracias a la revisión constante y al espíritu crítico.

El divulgador también quiso destacar que las matemáticas están mucho más presentes en la vida diaria de lo que parece. No solo aparecen en ámbitos científicos, sino también en la política, la economía o la tecnología. Según señaló, aprender a razonar de forma lógica ayuda a tomar decisiones más informadas y a desarrollar un pensamiento crítico aplicable a cualquier contexto.

Uno de los momentos que más preguntas y comentarios recibió, luego en la ronda de preguntas, llegó cuando abordó la enseñanza de la asignatura. Atanes fue directo. El problema, dijo, es que muchas veces se enseña para aprobar exámenes y no para comprender. Esa dinámica provoca que los contenidos se olviden rápidamente y que muchos estudiantes acaben rechazando la materia. En su opinión, sería más eficaz apostar por un aprendizaje que fomente la curiosidad y la comprensión, en lugar de la memorización.

Nicolás Atanes, pensativo antes del inicio de la conferencia / Fotografía: Iker Sansegundo

El turno de preguntas permitió abrir el debate. Algunos asistentes preguntaron por la utilidad práctica de las matemáticas en tu día a día. El divulgador respondió que, aunque no siempre tengan una aplicación inmediata, muchas veces terminan generando avances tecnológicos inesperados, como los conocidos como Los Problemas del Milenio, que ofrecen una recompensa de 1 millón de dolares por resolverlos. Otros participantes se interesaron por cómo motivar a los alumnos o por la presencia de las matemáticas en tareas cotidianas. En todas las respuestas, Atanes volvió a insistir en la importancia de la lógica y la curiosidad.

También hubo espacio para la autocrítica. Parte del público señaló que la charla había sido rápida y con conceptos exigentes para quienes no tenían formación matemática. El propio ponente reconoció la dificultad de encontrar el equilibrio entre simplificar y mantener el rigor, aunque defendió que mostrar la complejidad también puede despertar interés.

La conferencia terminó con una referencia al origen de su proyecto Virus Matemático, que el propio Atanes desarrolla a través de su página web y de distintos contenidos divulgativos en internet. La iniciativa, nacida en 2020, busca acercar las matemáticas a estudiantes y curiosos, además de crear una comunidad de personas interesadas en la disciplina. Su objetivo, explicó, es contagiar el gusto por las matemáticas y combatir la idea de que son inaccesibles.

Las matemáticas no son solo números escritos en una pizarra. Son una herramienta para pensar mejor, para cuestionar lo que nos rodea y, en definitiva, para entender el mundo con un poco más de lógica.