ESTÍBALIZ DOMOSTEGUI RUIZ | Fotografía: Estíbaliz Domostegui Ruiz
La manifestación del Día Internacional de la Mujer volvió a llenar este sábado las calles de Valladolid. La marcha arrancó a las 12:00 horas desde Fuente Dorada, punto habitual de salida de las movilizaciones feministas en la ciudad, y recorrió el centro hasta desembocar en la Plaza Mayor de Valladolid, donde se leyó el manifiesto final.
A lo largo del recorrido, miles de personas participaron en una movilización marcada por un ambiente reivindicativo, pero también festivo. La presencia femenina fue claramente mayoritaria, con mujeres de todas las edades coreando consignas feministas, portando pancartas y compartiendo momentos de emoción colectiva. También llamó la atención la participación de una gran cantidad de hombres de edad avanzada, que acudieron a apoyar las reivindicaciones por la igualdad. Sin embargo, resultó sorprendente la escasa presencia de chicos jóvenes, una ausencia que se comentó durante toda la marcha.

La manifestación transcurrió entre cánticos y consignas, y estuvo acompañada de familias enteras, todas al ritmo de una batucada que animó el recorrido. Entre la multitud se podían ver muchos niños y niñas acompañados por sus padres, lo que reforzaba la sensación de una movilización en la que todas las generaciones estaban involucradas. Aun así, el protagonismo lo tuvieron las mujeres, que caminaron juntas durante todo el recorrido reivindicando los derechos logrados por el movimiento feminista y alertando sobre la necesidad de seguir defendiéndolos.
La marcha finalizó en la Plaza Mayor, donde varias representantes de colectivos feministas leyeron el manifiesto final. El acto terminó con gritos coreados por la multitud como “machirulo el que no vote” o “te cansas de oírlo, nosotras de vivirlo”, y finalmente las asistentes se unieron para cantar juntas Ay mamá de Rigoberta Bandini, uno de los himnos feministas más coreados en las movilizaciones recientes.

Desde la organización destacaban la amplia participación ciudadana. Marga, una de las coordinadoras de la lectura del manifiesto y miembro de la Federación Vecinal, explicaba que la preparación del acto comenzó semanas antes. “Llevamos ya más de un mes organizando, como casi todos los años”, señalaba. Según explicó, el manifiesto se elaboró de forma conjunta entre distintos colectivos: “Este año hemos hecho un manifiesto compartido, cada una ha hecho una parte sobre temas que nos parecían de interés”.
Para Marga, la movilización superó las expectativas. “La verdad es que nos ha sorprendido, ha habido muchísima gente, ha sido una gozada”, afirmaba. En su opinión, el 8M sigue siendo una jornada de reivindicación, pero también de celebración de los avances conseguidos. “Ha sido un día de reivindicación, pero también de celebración de los derechos que hemos conseguido con la lucha feminista y que no podemos dejar que nos quiten. Hay que seguir celebrando, pero también seguir luchando”.
La organizadora también señaló una cuestión bastante preocupante en el movimiento feminista, y es la actitud de parte de los jóvenes ante el discurso de igualdad. “Es una preocupación que tenemos, la tendencia que se está viendo en algunos chicos jóvenes de negar la desigualdad o la violencia machista”, señalaba. Según explicó, el impacto de las redes sociales es algo que se analiza con frecuencia y que altera esta percepción. “Las redes están haciendo muchísimo daño y están generando una opinión que no es la real”.
La proximidad de las elecciones en Castilla y León se dejó notar durante toda la jornada, con una notable presencia de representantes políticos entre los asistentes. Entre ellos se encontraba la Ministra de Igualdad, Ana Redondo, que participó en la movilización junto a otros cargos institucionales.

Entre los asistentes también se encontraban hombres que llevan décadas apoyando las movilizaciones feministas. Uno de ellos, un vallisoletano de 75 años, reflexionaba sobre la ausencia de jóvenes varones en la manifestación. En su opinión, el problema tiene mucho que ver con la educación recibida. “La familia es la responsable de educar a la gente, tanto a chicos como a chicas, para entender que esto es de todos”, señalaba.
Para este manifestante, la igualdad empieza en el ámbito cotidiano y recordaba entre risas, que él mismo aprendió a repartir las tareas domésticas tras jubilarse. “Cuando me jubilé me enseñó mi mujer a hacer la cama también”, comentaba. “Si en casa se lleva como algo normal, luego lo haces sin problema. No es un castigo, puedes incluso estar escuchando música mientras lo haces”.
Dejando a un lado el ámbito doméstico, también quiso lanzar un mensaje de advertencia a las nuevas generaciones. Recordaba las luchas sociales vividas desde la década de 1970 y advertía de que muchos derechos pueden retroceder si no se siguen defendiendo de forma activa. “Nosotros desapareceremos, pero si los jóvenes no se movilizan les van a comer la partida”, advertía. En su opinión, la defensa de derechos laborales y sociales sigue siendo un reto pendiente: “Como no se rebelen, les van a fastidiar”.

A pesar de estas preocupaciones, la manifestación del 8M en Valladolid volvió a mostrar la capacidad de movilización del movimiento feminista en la ciudad. Entre pancartas, consignas y testimonios, miles de personas volvieron a ocupar las calles para recordar que la igualdad sigue siendo una reivindicación vigente.










