Reseña Mil veces hasta siempre, John Green

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LAURA VEGA GONZÁLEZ  |  Fotografía: Laura Vega

Aza nunca tuvo intención de investigar el misterio del multimillonario fugitivo Russell Pickett. Pero hay una recompensa de cien mil dólares en juego y su mejor y más intrépida amiga, Daisy, no está dispuesta a dejarla escapar. Así, juntas, recorrerán la corta distancia y las enormes diferencias que les separan del hijo de Russell Pickett, Davis.

Aza lo está intentando. Trata de ser una buena hija, una buena amiga, una buena estudiante y, tal vez, incluso una buena detective, mientras vive en la espiral cada vez más estrecha de sus propios pensamientos.

 

John Green es uno de los autores de ficción juvenil más vendido de los últimos años. Es conocido sobre todo por sus novelas Bajo la misma estrella y Ciudades de papel, ambas con adaptación a la pantalla. Estudió literatura en Chicago y empezó su carrera escribiendo reseñas y artículos en revistas, hasta llegar a escribir en The New York Times Book Review. En 2005, publicó su primera novela, Buscando a Alaska.

Todas sus historias suelen tener un tinte de dramatismo, al estar protagonizadas por jóvenes con algún problema de salud o ser personajes de emociones intensas que viven su vida alocadamente. Lo que deja importantes enseñanzas y reflexiones. Además, John Green tiene un estilo de escritura muy poético, propio y marcado, con mucho sarcasmo y metáforas, con el que crea novelas profundas.

En este libro, publicado en 2017, nos presenta a una adolescente de 16 años que padece TOC, trastorno que sufre el propio autor. A través de Aza y de su historia, se nos muestran los sentimientos y las dificultades que afrontan las personas con esta enfermedad mental. La protagonista sufre a menudo fuertes ataques de ansiedad, tiene pensamientos negativos y vive con muchos miedos, entrando en continuos bucles mentales.

A pesar de tratarse de un misterio por resolver, que puede parecer la trama principal del libro, esto realmente pasa a segundo plano y se centra más en las dificultades que tiene Aza en su día a día por culpa del TOC. Sobre todo en las relaciones, porque no le permite ser la hija que su madre quiere, ser una amiga perfecta para Daisy, ni enamorarse del todo de Davis, hijo del multimillonario desaparecido.

Por eso, la historia de esta protagonista es a menudo frustrante, pero te ayuda a entender y a ponerte en el lugar de las personas que padecen este u otros trastornos similares y conocer las complicaciones que generan. El autor expresa con una claridad inigualable esas espirales sin fin que se crean en la mente de la protagonista, reflejando así a la perfección la realidad de este trastorno.

“Cualquiera puede mirarte. Pero muy pocas veces encuentras a alguien que ve el mismo mundo que estás viendo tú”.