The ReVe Festival 2022: Feel My Rhythm

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MÓNICA SÁNCHEZ BLANCO  |  Fotografía: Pixabay  |

Con su nuevo EP Red Velvet vuelve a demostrar que su originalidad no tiene límites

Género: Pop/ R&B

Compañía: SM Entertainment

Miembros del grupo: Irene, Seulgi, Wendy, Joy y Yeri.

Red Velvet es uno de los grupos más creativos del k-pop contemporáneo. Su lado Red presenta canciones clasificadas dentro del pop y que transmiten optimismo y alegría. Zoo se vale de piares de pájaros y gritos a imitación de Tarzán para hacer una analogía entre el amor y un viaje por una selva de ensueño.

Las canciones del lado velvet presentan influencias R&B para reflejar madurez. Sus videoclips son oscuros. En el de Peek-A-Boo se observa como un pizzero es la víctima de los rituales de las cantantes.

A pesar de la marcada dicotomía que refleja el nombre del grupo, sus creaciones más memorables suceden cuando ambos lados se funden en uno solo. Feel My Rhytm, el éxito que da título al nuevo mini álbum de las cantantes, es un ejemplo de ello.

También es un homenaje al arte. Su videoclip muestra una opera en la que se escenifican cuadros de la talla del Jardín de las delicias del Bosco, Ofelia de John Everett Millais y Mujer con sombrilla de Monet, entre otros.

Jardín de las delicias / Fotografía: Pixabay

El simbolismo es completado por referencias al teatro psicodélico, una coreografía con movimientos inspirados en el ballet, y unos vestidos que oscilan entre parecer traídos del set de Orgullo y Prejuicio, e imitar outfits representativos de los años 90.

La canción utiliza como base Aria para la cuerda de sol, más conocida como Air on the G string. Una composición de Bach. Como curiosidad, el álbum salió a la luz el día del cumpleaños de este músico. La instrumental combina la pieza clásica con el trap, lo que crea un sonido que puede ser discordante para algunos oyentes, pero que encuentra su justificación en la historia que el grupo pretende contar.

El conflicto se torna especialmente aparente en el final de la canción. Un puente compuesto por un ruido sofocante y unas letras que estremecen dan paso a un estribillo que trasluce curación y esperanza.

Si en Feel My Rythm Red Velvet representa a unas bailarinas de ballet que transmiten serenidad contenida a su audiencia, en Rainbow Halo el grupo se convierte en un anillo de hadas cuya danza irradia una positivad incontenible.

Las cautivadoras voces de las cantantes consiguen, gracias a la ayuda de unas sutiles campanas, hechizar a los oyentes para sumirlos en un estado de letargo y felicidad. Las letras recurren a la sinestesia con el fin de crear una imagen preciosa, que expresa los efectos de estar enamorado a través de los colores del arcoíris. Lamentablemente, la naturaleza repetitiva de la canción arruina la atmósfera establecida.

Por el contrario, Beg For Me hace un buen uso de sus agobiantes estructuras repetitivas para realzar su mensaje demandante. Cuenta con rimas de consonantes imposibles de pronunciar en un tono relajado: la aliteración en D-d-dive for me y d-d-die for me representa sonidos afilados y líricos. A los que complementa la forma de cantar de las integrantes del grupo. Absteniéndose de mostrar emociones, dan un toque atractivo y elegante a la composición.

Wendy, la cantante principal de la agrupación musical, resume este efecto en su rap: ‘I´m bossing it real nasty, but still keeping it classy’ (“Le estoy dando ordenes de manera realmente cruel, pero sigo manteniendo el estilo”.) Los aullidos del estribillo exuberan ferocidad y confianza en la propia extravagancia. Esta combinación caracteriza a muchas de las mejores b-sides de Red Velvet, como Sassy Me.

Virando radicalmente de el tono anterior, el mini álbum transporta a sus oyentes hasta dos celebraciones del amor propio que rebosan liberación. Mediante letras repletas de alusiones al lenguaje corporal, Bamboleo refleja el mundo interior de su protagonista. Este baila durante una noche entera mientras se siente como ‘si pudiera volar a la luna’. Es decepcionante que ni el ritmo de la canción ni su letra consigan incitar una fracción de esa reacción, menos durante el estelar solo de guitarra.

Good, Bad, Ugly sí cumple su propósito. Hace una analogía entre la vida y una caja de bombones. Con ella pretende dar el mensaje de que, aunque los eventos del día a día son impredecibles, hay que esperar cada mañana con entusiasmo. La dulce voz de Yeri y los tintes de jazz conversan con él oyente como si se tratasen de su mejor amiga. Le persuaden para olvidar su búsqueda del paquete perfecto, al menos por unos minutos.

A pesar de contar con una canción tan positiva como posible cierre del EP, In My Dreams fue la designada para este propósito. Quizá la elección se deba al sentimiento de eternidad que evoca la canción. “En mis sueños tu también me amas”, grita la balada. Los significados que conviven en sus letras reflejan tristeza y una peligrosa voluntad de escapar de la realidad. La melodía, la lírica y las voces se unen para confeccionar una composición inolvidable.

La caja de música que sonaba en la introducción de In My Dreams vuelve en su final. El déjà vu cierra el mini álbum, pero señaliza que este es solo el comienzo del festival de Red Velvet. Probablemente se prolongue durante todo el año, como la trilogía que  realizaron en 2020.

8,75/ 10