Alba Calle Pérez | Fotografía: Pixabay

Wicked II llegó con la promesa de cerrar la historia de Elphaba y Glinda, pero terminó con la abertura de otra conversación que hoy se mueve con fuerza en redes sociales: la masculinidad. Aunque es una película llena de magia, colores y canciones, también deja ver cómo los personajes masculinos pueden ser más complejos, sensibles y vulnerables sin perder fuerza. Para nosotros, como personas, esto es importante porque muestra un cambio en la forma en que el cine habla de los hombres y de lo que se espera de ellos.

La masculinidad tradicional en el espejo

En redes se comenta mucho cómo Wicked II pone en cuestión la idea clásica del hombre fuerte que nunca duda ni se emociona. Fiyero, uno de los personajes principales, no aparece como el típico chico perfecto que siempre sabe qué hacer. Más bien es alguien que se equivoca, cambia de opinión y hasta se permite sentir miedo. Esto a algunos les parece “débil”, pero para muchos otros es justo lo contrario: un ejemplo de cómo la masculinidad real no tiene que ser una actuación constante.

Cartel promocional encabezado por el Mago de Oz
Cartel promocional encabezado por el Mago de Oz

Algo que destaca en la película es cómo los hombres muestran sus emociones sin que eso sea usado para ridiculizarlos. La historia deja claro que sentir no te hace menos masculino, solo te hace humano. Y eso ha generado una ola de reacciones en TikTok y X, donde muchos jóvenes dicen que se ven reflejados en esa forma más abierta de vivir la masculinidad.

Es interesante ver cómo un musical, que a veces se considera “cosa de chicas” por prejuicios viejos, logra que los chicos hablen de emociones, inseguridades y expectativas sociales. Que esto pase en 2025 no debería sorprender, pero es una señal de que el cambio comienza a asentarse.

Lo que dice Wicked II sobre crecer

La película también muestra que crecer implica aceptar que no siempre vamos a encajar en los moldes. Fiyero, por ejemplo, toma decisiones que van en contra de lo que otros esperan de él, y eso también es parte de la masculinidad moderna: dejar de cumplir un rol para empezar a ser uno mismo. Este mensaje resuena en redes porque muchos sienten que viven bajo presión constante para “ser hombres” de una manera muy concreta y limitada.

Cartel promocional de la película
Cartel promocional de la película

Wicked II puede parecer solo entretenimiento, pero ha iniciado un debate actual y necesario. La masculinidad ya no se entiende como antes, y la película ayuda a mostrarlo con naturalidad. No es una clase ni un discurso, pero sí una historia que invita a reflexionar sin darse demasiada importancia.

Si algo nos enseñan películas como esta es que los cambios culturales pueden venir de donde menos los esperamos. Y que si queremos un futuro donde la gente viva con menos miedo a ser juzgada, necesitamos más relatos así: simples, emocionales y honestos.