DANIEL MON ROMERO  |  Fotografía: Daniel Mon

La Facultad de Derecho proyectó el documental los Los archivos del silencio: los papeles secretos contra El Norte de Castilla, una investigación del catedrático Antonio Bueno.

El acto presidido por el Rector de la Universidad de Valladolid, Antonio Largo, contó con la participación del director del periódico, Ángel Ortiz, a la postre maestro de ceremonias, varias autoridades y el protagonista del documental. «Es un honor albergar la proyección de un documental sobre el trabajo del diario decano», anunció el Rector. Por su parte, Ortiz declaró: «Hoy estamos rodeados de autocensura a pesar de estar en democracia».

Una historia sobre el periodismo en el franquismo

El documental, de 50 minutos de duración, resume la evolución de la prensa a lo largo de la dictadura, desde la Ley de Prensa de 1938 hasta la promulgación de la Constitución en 1978. Sin embargo, el cortometraje hace hincapié en los años 60, los de la Ley Fraga de 1966. El Norte de Castilla era un diario liberal, independiente y regionalista desde sus inicios, pero el final de la Guerra Civil y el inicio del régimen franquista supuso un cambio con la depuración de periodistas, la intervención en el Consejo de Administración y la eliminación del «diario independiente» de su cabecera.

La vigilancia del periódico fue total debido a la censura previa hasta la promulgación de la Ley de Prensa e Imprenta de 1966, que preveía cambio y una apertura del régimen con los medios de Comunicación. Los expedientes e informes, ahora de dominio público tras la aprobación de la Ley de Secretos Oficiales, circulaban de manera constante entre Madrid y Valladolid.

La mayoría de los documentos, inéditos hasta la fecha, eran investigaciones y resúmenes de las noticias «antiespañolas», como el artículo El pleito estudiantil, de 1971, sobre las primeras manifestaciones en la Universidad o los primeros movimientos obreros en FASA.

El documental enfatiza la falsa libertad de prensa a principios de los años 70. A pesar de que la censura previa había desaparecido, se requería del depósito previo de 10 publicaciones originales para que los periódicos salieran a la luz, lo que permitía el secuestro de publicaciones.

Las pequeñas hostilidades del régimen

El Norte de Castilla no sufrió ningún secuestro; los periodistas se autocensuraban para evitar ser investigados. El 2 de noviembre de 1975, sin embargo, ocurrió lo impensable: el diario no vería la luz, pero no por lo esperado. No fue por los constantes partes médicos de un Franco terminal, sino por la crítica a la labor policial. Todo por el abandono del cuerpo de una mujer en la Avenida de Burgos. El presidente Arias Navarro llegó a pedir el cierre del periódico.

A lo largo de la dictadura, la Delegación de Prensa en Valladolid emitió 12 expedientes, muchos de ellos por utilizar noticias enviadas por las Cartas al Director. Antonio Bueno resaltó la existencia de dichos papeles como muestra de la falta de libertad en la dictadura. Al final del documental, tanto Bueno como los periodistas entrevistados finalizan con la misma reflexión: «la memoria es lo más importante». El Norte de Castilla recuperó su estatus de «diario independiente» en 1977.

La importancia de mostrar la realidad

Tras la proyección del documental se realizó un pequeño coloquio que comenzó con una declaración de Antonio Bueno: «Lo que se ha hecho es un acto de justicia a la memoria tanto de El Norte de Castilla como de la Universidad de Valladolid, la de FASA y la de toda la ciudadanía que sufrió la censura»

También se consideró presentar el documental en la universidad, pieza clave en la lucha contra la censura.

Una de las preguntas acerca de su investigación se refirió al documento más valioso con el que hubiera trabajado. «Todos son igual de valiosos, desde el primer documento firmado por Delibes en 1951 hasta el último firmado en 1976», respondió Bueno. Hizo hincapié en las noticias populares: «no reciben el reconocimiento de las grandes plumas del periodismo en España».

Respecto al impacto del documental y el libro, Bueno declaró: «la memoria es la única fórmula para poder plantear un futuro». Añadió también que era «un deber y una obligación con la sociedad y con el individuo mismo».

«El Norte de Castilla me parecía vital para comprender lo que ocurría en la calle». Fueron casos como la presencia de camisas azules en la Facultad de Derecho o las huelgas en FASA. «No se dejaba tinte con cabeza», los periodistas obreros se investigaban en secreto «de forma demasiado intrigante».

Un futuro claro

Antonio Bueno reconoció la importancia de la Universidad en las protestas: «era un sitio agitado, querido Rector. No como ahora, que es un sitio calmado. No sé si lo ves así, Antonio».

Para terminar el coloquio, el director de El Norte de Castilla le preguntó a Bueno por sus proyectos futuros. «Mi objetivo es analizar todos los expedientes relacionados con la censura y sobre los viajes y obras literarias de Miguel Delibes». Una investigación exhaustiva de todos los archivos registrados por la Administración General del Estado sobre «una persona vigilada y a la vez respetable».

La investigación, que ya está en curso, es, a sus palabras, una labor difícil. «Necesité la ayuda de Germán (hijo de Miguel Delibes), para poder abrir dossieres clasificados». Estos documentos no serán de dominio público hasta los 25 años del fallecimiento del escritor vallisoletano.

La conclusión de Antonio Bueno fue clara y concisa: «Es importante conocer la historia».