IKER SANSEGUNDO HERNÁNDEZ  |  Fotografía: Wikimedia Commons

La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid ha estado estos días más movida de lo habitual. Con las elecciones al Rectorado al caer, previstas para el 28 de abril, el centro se ha convertido en una especie de punto de encuentro donde los tres candidatos han pasado para explicar sus ideas, hablar con la gente de la universidad y tratar de ganarse el apoyo de estudiantes, profesorado y personal.

En medio de esa actividad, la facultad ha cambiado su ritmo habitual. Los pasillos, las aulas y los espacios comunes han dejado por momentos la rutina académica para dar paso a charlas, reuniones y actos de campaña. Filosofía y Letras, uno de los centros con más peso dentro del campus, ha terminado siendo un lugar central en esta recta final.

La primera en acudir fue Carmen Camarero, que el 21 de abril presentó su candidatura en el Aula Magna Lope de Rueda. En un acto abierto, dio a conocer las líneas principales de su proyecto. Más adelante, en su mensaje de cierre, habló de una universidad que quiere que sea transformadora, ágil y comprometida, poniendo también el foco en el cuidado de las personas que forman parte de la institución. Su despedida de campaña tuvo un tono cercano, centrado en el agradecimiento a quienes la han acompañado durante estas semanas.

Al día siguiente fue el turno de Carlos Alberola, que también eligió el Aula Magna para presentar su propuesta. En su caso, organizó encuentros separados con los distintos colectivos de la universidad, desde el profesorado hasta el estudiantado y el personal de administración y servicios. Esa forma de trabajar reflejaba ya una campaña centrada en la escucha y en el funcionamiento interno de la institución. En su mensaje final defendió una universidad más ágil y accesible, con trámites más sencillos gracias a herramientas digitales, mayor internacionalización y un refuerzo del sentimiento de pertenencia.

La última visita fue la de Pilar Garcés, que el 27 de abril se reunió con la comunidad universitaria en el hall de la facultad. Allí mantuvo un encuentro más cercano e informal con estudiantes y trabajadores. Su candidatura ha puesto el foco especialmente en el alumnado, al que considera una parte esencial del presente de la universidad. En su mensaje final propuso medidas como atención psicológica gratuita en los cuatro campus, mejoras en el sistema de prácticas, programas de mentoría y formación en inteligencia artificial aplicada a los estudios.

Más allá de las propuestas, estos días han dejado una imagen poco frecuente en Filosofía y Letras. La facultad se ha convertido en un espacio de debate sobre el futuro de la Universidad de Valladolid. Entre apuntes y exámenes, también han aparecido conversaciones sobre financiación, bienestar estudiantil, digitalización o el modelo de universidad que se quiere construir.

Con los actos ya finalizados y los mensajes enviados, la campaña llega a su fin donde empezó, en el contacto directo con la comunidad universitaria. Ahora, será el 28 de abril cuando las urnas decidan quién estará al frente del Rectorado y qué rumbo tomará la Universidad de Valladolid en los próximos años.