Iris Sánchez, ganadora del 3MT 2026
Iris Sánchez, ganadora del 3MT 2026
PAULA REBOLLO ANDRADE | Fotografía: Gabinete de Comunicación de la UVa

Después de varios años como profesora e investigadora predoctoral en Comunicación en la Universidad de Valladolid, Iris Sánchez acaba de ser galardonada con el primer premio de la final local Three Minute Thesis (3MT) 2026, celebrado en el Palacio de Villena. Bajo el título «Deja de perseguir unicornios», ha expuesto su trabajo sobre el clickbait el pasado 29 de abril.

Pregunta: Lo primero, enhorabuena por el reconocimiento, pues no parece fácil concentrar el contenido de una tesis en tan poco tiempo. ¿Cuál cree que es la importancia de este certamen?

R: Por un lado, es una práctica de cara a defender la tesis, que en mi caso es este año. Además, creo que una de las claves del concurso es poder divulgar el tema de tu investigación, porque muchas veces sientes que tu tema es relevante, pero que se queda en el aula o laboratorio. Lo interesante es compartir lo que estás haciendo. El objetivo de estos concursos es podérselo contar a gente que no tiene ni idea de lo que estás investigando. Lo mío no es tan complicado de hacerlo entender, como sí sucede con los concursantes de ciencias puras.

P: Sobre este punto, los ganadores de otras ediciones normalmente han sido de ámbitos científicos, como Biomedicina, Ingeniería industrial, Física, etc. ¿Qué supone ser una de las pocas representantes de Humanidades?

R: Me hizo muy feliz porque siempre ganan las ciencias, pero nosotros también contamos e importamos. Creo que también los estudiantes de Humanidades a veces nos sentimos más infravalorados y tendemos a apuntarnos menos a estos concursos. No es que ganemos menos, es que nos apuntamos menos. No creo que sea cuestión de ser mejores o peores, sino que tiene que ver más con lo que pensamos de nosotros mismos.

P: Para quien no haya visto todavía el vídeo, ¿qué conexión hay entre los unicornios y el clickbait?

R: La verdad es que no sé cómo me vino la idea. Creo que hice la conexión entre la imagen del cuerno de los unicornios y los ganchos de los ciberanzuelos. Además, también pensé que los unicornios son como muy infantiles y la parte de noticias más blandas, ¿no? En cambio, las noticias serias nos las imaginamos con economía, política, hambruna, guerras… Visualmente, se entiende muy bien el contraste entre un unicornio (que representa lo random, lo infantil) y guerra.

P: ¿Qué tipos de clickbait existen?

R: Existen diferentes fórmulas. Por ejemplo, los interrogantes incontestados, la ausencia del dato relevante, apelar al lector… A mayores, están las hipérboles o exageraciones. Todas esas fórmulas ya nos están indicando algo a primera vista. El hecho de que un periodista titule así y nos quiera vender algo como si fuese la teletienda, chirría si lo comparamos con los criterios clásicos del titular.

P: En uno de sus trabajos se menciona la cita de Bellido-Muñoz: “no hay ni un solo medio generalista que se haya resistido a recurrir a tretas más o menos ingeniosas para sumar visualizaciones en sus páginas web”. ¿Qué alternativas al clickbait se pueden emplear para atraer al público?

R: Creo que la clave es volver al periodismo clásico: no tiene sentido intentar atraer a la audiencia con artificios. Es decir, tengo que clicar en una noticia porque el tema del titular me interesa y no porque me hagas creer que lo que me voy a encontrar es interesante cuando realmente no es así.

Chomsky y Ramonet ya apuntaban que informarse cuesta, pero es precisamente eso lo que nos permite luego participar en la vida democrática, a lo que hago referencia en el discurso. Para leer y entretenernos tenemos los libros, que para eso están; lo que los periodistas hacemos no es ficción.

Como ahora tenemos muchísimos más competidores que antes, entiendo que a veces se acuda a este tipo de estrategias. Sin embargo, quizás si escribimos un titular jugoso de una noticia relevante, desde el principio podemos dar esa información trabajada, estudiada e investigada. A la hora de titular, considero que deberíamos ser todo lo honestos posibles y la audiencia entrará a leerlo por su relevancia.

P: Claro, no sé si estamos poniendo más esfuerzo en atraer al público que en realizar una información de calidad.

R: Totalmente. Al final tenemos que comer y esas visitas son importantes, pero es que se nos olvida nuestro papel: nuestro rol no es entretener y que nos consuman, sino que la audiencia se tiene que ir de nuestras webs informada. Cada vez consumimos formatos más breves y nos gusta tener la información machacada, pero luego nuestro cerebro no es capaz de concentrarse. Y si no nos concentrarnos en un titular con sujeto, verbo y predicado, estamos perdidos.

P: En cuanto a las noticias blandas, hay una parte de la audiencia que rechaza seguir la actualidad política o bélica, porque no pueden sobrellevarlo. ¿Nos estamos desacostumbrando a esos temas duros?

R: Cierto, además, eso de lo que hablas lo conocemos como evitación de noticias. Es decir, no es que ya no nos interesa leerlo, sino que directamente pasamos por encima. Se suelen dar diferentes motivaciones: “es muy difícil de entender”, “no me afecta en mi vida”, “todo son cosas malas”… Tenemos un gran problema, pero a la vez un gran reto, ¿no? Tenemos que ponernos las pilas y trabajar para que no vaya a más.

P: Una de sus investigaciones concluye que, aunque el clickbait genere muchas visualizaciones, esos artículos no son los que se vuelven más virales. ¿Por qué sucede así?

R: Cuando estás en redes sociales, digamos que quieres construir una imagen pública. Y cada clase de información nos construye un estatus concreto. En muchas ocasiones la información que compartimos más por redes no es la que realmente consumimos, sino que es aquella que queremos que nos dé una buena imagen. Pero realmente seguimos leyendo artículos sobre cómo vestir a nuestras mascotas o cuáles son los alimentos de más proteína para desarrollar músculo.

P: En su discurso apuntaba que realmente el clickbait es un mecanismo de marketing y al mismo tiempo estamos viendo la aparición del periodismo de marca, ¿cómo se posiciona sobre estos cambios de la profesión?

R: El New York Times tiene un espacio llamado T Brand Studio. Es branded content, pero bien hecho, pues usa el reportaje multimedia, la gamificación o las infografías. Como el periódico lo tiene muy dividido, la audiencia sabe desde el principio que eso no es periodismo, sino publicidad. El problema viene cuando no dividimos bien: por ejemplo, si dentro de un mismo medio hacemos branded content y lo incluimos dentro de las mismas secciones donde también publicamos noticias. Quizás habría que crear una plataforma distinta fuera de nuestro periódico.

A la vez, entiendo su auge porque tenemos que comer. Yo abogo siempre por que vayan surgiendo nuevos formatos, no nos podemos quedar estancados en el pasado. Pero nunca tendríamos que perder de vista ese periodismo clásico. Quizás ese es el horizonte, pero tampoco tengo la clave de nada.

P: En su trabajo, suele poner la nota positiva en la alfabetización mediática, ¿en qué consiste este concepto?

R: Se trata de educar a la ciudadanía en cómo funcionan los medios de comunicación y sus rutinas internas. Por ejemplo, mucha gente no sabe que una de las principales fuentes de financiación de los medios es la publicidad. Sin saber esto, es muy difícil entender que realmente un medio de comunicación es una empresa.

A mayores, la alfabetización también nos sirve para conocer los desórdenes informativos («fake news», sátira, «clickbait»…) y para potenciar el pensamiento crítico. Muchas veces incluso los periodistas vivimos dentro de nuestras burbujas, pero hay que salir para saber lo que está pasando alrededor. Es ahí cuando ese pensamiento crítico tiene que funcionar.

P: ¿Cuál es la implantación de estas iniciativas en España?

R: Se suelen hacer bastantes talleres en todas las comunidades, muchas veces a través de medios de comunicación privados, fundaciones, asociaciones de prensa o colegios de periodistas. De hecho, es un nuevo perfil profesional para los estudiantes de Comunicación. Suelen ser talleres porque de momento no tenemos una formación curricular reglada para el alumnado de secundaria. Otra vía son las plataformas web que te permiten aprender, pero ahí entra la iniciativa propia, que con 15 años es lógico que no exista. Así que pienso que o se introduce a través de las aulas o nada.

P: Volviendo al certamen, ¿cómo encara la fase autonómica?

R: Será el 3 de junio en Burgos. Me parece una fase muy complicada, pero se hará lo mejor que se pueda. Como me inscribí porque o me apuntaba ahora o no me apuntaba nunca, al final casi que lo estoy haciendo por la experiencia. Y no es tanto la ilusión por ese reconocimiento, sino el saber que lo que estoy investigando quizás interesa. Porque muchas veces, en investigación, se tiene ese síndrome del impostor: «Lo que hago, ¿será importante? ¿Lo estaré haciendo bien?”. Así que el hecho de que te lo digan, también está bien.