Alberto López Marín: «Algunos blogs han ocupado un espacio que los medios han ido abandonando con los periodistas orquesta»

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Alberto López Marín es Licenciado en Periodismo y en este momento realiza un doctorado sobre la función y aportación de los blogs al Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Bloguero, tuitero incansable, trabaja en El Imparcial y dirige la sección de Periodismo de Punto de Encuentro y para quienes no lo conozcáis, solo necesitáis leer su blog, Corresponsal en la Tierra, para daros cuenta de que pertenece a esta nueva generación de Periodistas (con mayúscula) activos, críticos y comprometidos.

¿Cómo defines el periodismo actual y por qué te decantaste por estudiar la carrera de Periodismo?

Percibo un interesante pulso entre el Periodismo y el periodismo. El primero es el que mucho director y acomodado compañero ha atribuido estos últimos años a ensoñaciones de ingenuos que todavía creían posible la rebeldía, la crítica, una raza insobornable de medios entregada al servicio y al beneficio del ciudadano. El segundo es el que se ha vendido como independiente pero que se ha alejado de la deontología y de la calle, preocupado de la palmadita en la espalda de este político o aquel empresario y que ha acabado por llenar páginas de eslóganes, de opiniones y, de forma incuestionable, de cobardía. Quizá mezclo razón y corazón, pero quiero creer que la mayúscula está ganando terreno a la minúscula. Afortunadamente, cada vez más datos avalan mis sensaciones. Se quedan atrás los entregados a un poder que ya cuenta con el aprecio de pocos. Aplaudir al verdugo u omitir algunas de sus prácticas a la víctima no es sólo contrario a la ética sino que está dejando de vender ejemplares. La población ya sabe quién está de su lado y quién no merece su atención, sobre todo ahora que en buena parte sufre y necesita ayuda. La decisión de estudiar Periodismo fue vocacional y muy pasional. No tuve duda alguna.

¿Confías en que la nueva cartera de periodistas puedan mejorar la situación actual de la profesión?

Absolutamente. Lo harán todos aquellos que se entreguen a la causa como el médico lo hace contra la enfermedad o el bombero contra el fuego. No descubro nada si digo que muchos y célebres periodistas son médicos que propagan enfermedades o bomberos que van por la vida con bidones de gasolina. Cometen a diario aquellas infracciones que de ellos jamás debiera esperarse. La información es material altamente delicado e inflamable, no puede dejarse en manos de cualquiera. La misión de los que ahora están en el horno (las facultades) o ya empezando es también denunciar a quienes dan mal nombre al oficio. No hay mejor forma de hacerlo que actuar con diligencia y, cuando se llegue a un puesto de responsabilidad, jamás caer en los errores en los ya cayeron algunos de los ahora veteranos y de los que ya no supieron, pudieron o quisieron salir. Pero ojo, que en activo y en destacados puestos o con gran visibilidad ya hay narradores extraordinarios, cada uno en su papel, a través de la palabra hablada o escrita, en información u opinión y por supuesto en la fotografía o la viñeta.

¿Hacia dónde crees que va a ir la profesión periodística? (Especialización, medios autogestionados…)

Debe ir hacia la especialización, al menos si pretendemos informar con amplio conocimiento sobre una materia y no ser calificados, algunas veces con razón, de charlatanes o sabelotodo. Otra cosa es que se encamine a ella. No lo sé. Hay medios en la Red para los que, en apariencia, no hacen falta periodistas, tan sólo saber escribir y a veces, ni eso. Todos conocemos alguno. Quien sea poco exigente, adelante, pero yo acudiré a las firmas o voces que sepan mucho de la materia por la que me intereso, que tengan una agenda repleta de teléfonos y correos electrónicos de las voces autorizadas de esa área y que ejerzan con rigor y ejecuten con equilibrio. Confío en el formato blog, en medios contenedores de blogs y de autores que se ganen su presencia a golpe de contenidos únicos, atractivos y útiles. Esta misma percepción la tenía el maestro Enrique Meneses, la de un Periodismo que ignore lo declarativo, lo interesado; en definitiva, el ruido. Frente a eso, talento. Y un camino mucho más complicado para quienes hoy colocan notas de prensa o versiones oficiales que se publican palabra por palabra.

Damos bombo a los ‘cebrianes’ y ‘pedrojotas’, y no digamos a ‘marhuendas’, y desconocemos que en España tenemos un Pulitzer: Javier Bauluz

No hace tanto que dejaste las aulas, ¿crees que hay una burbuja en el número de licenciados en Periodismo cada año?

Sí, la hay. Y el número de licenciados por año no es en absoluto proporcional a la capacidad de absorción del mercado laboral, mucho menos ahora. No culpo a los que optan por estudiar Periodismo, sobre todo a los que lo hacen por vocación, todos tenemos derecho a intentar cumplir nuestros sueños, pero lo cierto es que si sumamos la oferta pública y la privada, el número es inasumible y un drama la cantidad de jóvenes que han de buscarse la vida finalmente en otros campos. Lo más doloroso es que no siempre sobreviven los mejores, la vida no es justa y en este caso, tampoco. Cuántos talentos que hoy podrían estar brillando aún no han gozado de una oportunidad o manejan ya la posibilidad de tirar la toalla. Y cuántos perviven de esto sin tener ningún cariño ni respeto por lo que hacen. Quien ocupe un puesto en un medio, yo el primero, tiene que dejarse la piel, aunque sólo sea por respeto a los que quisieran estar donde estás tú.

Además de perfiles en RRSS llevas un blog, Corresponsal en la Tierra, donde hablas de Periodismo, ¿por qué decidiste comenzar un blog y qué crees que te aporta, tanto personal como profesionalmente?

Lo tengo algo abandonado, pero ahí sigue, espero darle impulso. Corresponsal en la Tierra nació en 2009 en Blogspot, ahora en WordPress, como una necesidad. Devoraba radio, prensa digital e informativos de televisión y me sentía decepcionado. Asustado, incluso. Acababa de salir de la facultad, ya como licenciado, y me topé con periodistas atrincherados, violentos a veces en sus formas, di con mentiras, exageraciones o faltas de respeto a la audiencia, tomada por tonta muy a menudo. No podía asistir a aquello y tragármelo, necesitaba un espacio propio de expresión, independientemente de tener o no lectores, no era el fin entonces ni lo es ahora.  Me ha ayudado también a pulir un estilo, un lenguaje y a fijarme una hipoteca que pesará mucho sobre mis espaldas si algún día ejerzo irresponsablemente. Para ser crítico con los demás antes hay que ser crítico con uno mismo. No tendré piedad si algún día traiciono aquello en lo que creo.

En estos momentos te estás doctorando, ¿qué tratarás en la tesis?

En un tiempo de crisis en los medios, y bien sabemos que no sólo económica, trato la función y aportación de los blogs al Periodismo. Cómo algunos de estos portales han informado muy bien sobre aspectos que medios maniatados en libertad o mermados en capital humano no han tratado. Algunos blogs han ocupado un espacio que los medios han ido abandonando con el fenómeno de los periodistas orquesta o la retirada de corresponsalías. Motivo quizá por el que éstos llevan años contratando a blogueros que han alcanzado cierta relevancia y comprando también así su credibilidad y arrastrando a sus lectores.

Una de las máximas defensoras del #gratisnotrabajo está dirigiendo El Huffington Post. Al lema se prestan muchos; a los hechos, menos.

Además de tu blog, estás presente en El Imparcial, llevas adelante Punto de Encuentro… ¿dónde crees que has aprendido más, en la práctica del día a día en estos medios, en las aulas o crees que se complementan los aprendizajes?

Has de sacar provecho de todo lo que hagas. En El Imparcial disfruto mucho cada vez que acudo al Congreso de los Diputados o La Moncloa, me examino en cada crónica y no deja de resultarme fascinante la trastienda de aquello que más tarde leemos en la prensa o vemos en los telediarios. Asunto aparte es la bajeza de la política, más acentuada cuanto más te adentras en sus procesos y más conoces a sus protagonistas. Totalmente opuesta es mi percepción sobre los compañeros que allí me encuentro, admirables en su mayoría porque, con mayor o menor éxito, pelean por obtener respuestas, por reivindicar el papel de la prensa como intermediaria entre políticos y ciudadanos. Es una gozada ver trabajar a Fernando Garea, a la presidenta Carmen del Riego, a Esther Palomera, a Carlos E. Cué, a Lucía Méndez, a Pablo A. Iglesias y a tantos otros. Son fiables, son estrictos y merece la pena seguir sus pasos, lo sé aún más ahora que sé cómo trabajan.Son muy necesarios, imprescindibles en esta democracia que se desmorona.

En Punto de Encuentro hay juventud y libertad plena de movimiento. Un digital hecho por estudiantes que quieren crecer y realizarse, que supera holgadamente el millón de lectores únicos y que accede a los principales protagonistas de la escena, la música o el Periodismo. Todo es fruto de unos cabezotas, con David Redondo al frente, que creen en un Periodismo fresco y que rechaza ataduras ideológicas o comerciales. La mejor escuela es el día a día, al menos hasta que las facultades –hablo desde mi experiencia en Ciencias de la Información- adapten la formación al terreno que te encontrarás al salir de ellas. El Periodismo se aprende haciéndolo, equivocándose muchas veces y rectificando otras tantas, y no dejando jamás de formarse y empaparse de los que saben.

¿Crees que algún día dentro de la profesión se equiparará “el ser importante en los medios con ser importante en la vida” y no se dará cancha a quien ya la tiene ganada?

En los medios llenamos espacio frecuentemente con personas que dicen poco o nada y solemos olvidarnos de perfiles valiosos, aunque creo que no es mala intención sino un mal hábito enquistado. Quien abra un periódico creerá que sólo existen los políticos, los empresarios, los sindicatos y, si me apuras, los “expertos”. No hay portadas para los investigadores españoles que descubren cómo frenar un cáncer o ralentizar el Alzheimer o para divulgadores que están brillando en universidades de todo el planeta. Prima que hable un ministro, el líder de la oposición o el número dos de la patronal, ya se trate de un chascarrillo o de una cazada a micrófono abierto. ¿Somos justos a la hora de detectar a las personas de interés para nuestra audiencia? En mi opinión, queda mucho por hacer. Los poderosos son pocos; la población, millonaria. ¿En serio esos pocos son siempre trascendentes y esos millones no tienen nada que aportar? Ocurre dentro del propio Periodismo. Damos bombo a los ‘cebrianes’ y ‘pedrojotas’, y no digamos a ‘marhuendas’, que ya agotan los calificativos. Desconocemos que en España tenemos un Pulitzer y que no es ninguno de ellos. Se llama Javier Bauluz, dirige Periodismo Humano y su voz apenas tienes eco.

Como castellano-manchego y tras las declaraciones de Cospedal sobre cómo debería ser una televisión pública, ¿cómo valoras la corporación de RTVE actual tras la purga con el cambio de gobierno? ¿Es factible en España un modelo BBC?

Lo mejor que hemos tenido es la RTVE de la pasada legislatura y aún así quedaba lejos de la BBC. En muy buena parte es culpa de nuestros políticos, pero los espectadores y oyentes no dejamos de tener también una parte de ella. Era lamentable escuchar ataques desde la política contra Ana Pastor por hacer muy bien  su trabajo, pero no lo era menos que esos ataques vinieran también desde la población. Debe ser la falta de costumbre, pero a muchos les irritaba que una periodista fuera incómoda, que generara momentos tensos, enfado en sus interlocutores, que hiciera daño a todo aquel que se presentara en el plató con más omisiones y eslóganes que soluciones y autocrítica. Si nos tenemos algo de cariño como pueblo, si queremos limpiar nuestro horizonte de oscuridad, no hay mejor ley de transparencia que una RTVE fuerte. Sobre Cospedal, no tengo otro remedio que pensar que sólo concibe los medios públicos como herramientas a su servicio y dictado. Espero que un día se anime y me haga tragar mis palabras, estaría encantado de hacerlo.

A finales de 2012 participaste en el Congreso Internacional de Columnismo en la UCM hablando de la renovación del columnismo, ¿cómo crees que se va a/ se puede renovar el periodismo, en general?

Para empezar, actuando. Respondo con gusto a las preguntas que me haces y te doy mi valoración sobre el Periodismo, pero todo lo que diga no vale absolutamente nada, se acumulará en una montaña de palabras que no van a ningún lugar si mi única forma de aportar (intentar aportar, mejor dicho) es criticar y no mover un dedo a la espera de que otros lo hagan. Es mi responsabilidad como periodista y mucho más como joven ser coherente con el rigor que exijo y esforzarme por diferenciarme de aquello que sostengo que está mal. Tenemos que buscar la excelencia en lo que hacemos, ser escrupulosos, reflejar que esto no sabe hacerlo cualquiera, que la nuestra es una tarea intelectual y que requiere de capacidades para las que no todos están dotados. Se puede o no lograr trascender, pero jamás se puede tirar la toalla porque hieres de muerte aquello que amas. El momento es muy delicado. Nuestra generación tiene una misión muy clara y no es otra que conquistar a los ciudadanos, mostrarle lo bello y útil que es este oficio y la calidad humana y profesional de quienes lo ocupan.

¿Cuáles crees que pueden ser las medidas que los periodistas y medios puedan tomar frente a las “ruedas de prensa” sin preguntas o las “pantallas de prensa”?

No veo posible la unidad a día de hoy. La cuestión de los principios, además, responde a la cita de Groucho Marx (“estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros”). Recordemos que una de las máximas defensoras del #gratisnotrabajo está dirigiendo El Huffington Post, por poner un ejemplo. Al lema se prestan muchos; a los hechos, menos. Los partidos conceden entrevistas, campañas de publicidad, jugosas filtraciones (especialmente cuando gobiernan) y tienen la capacidad de hacer caer medios o ahogarlos económicamente por sus lazos con empresas e instituciones. Como punto de partida, asusta perder su amistad. Por eso los medios han de acostumbrarse a vivir de los lectores y no de quien presta dinero para que calles sus deficiencias y destaques sus conquistas. Para conquista, la que supondría dejar a un político que no conceda preguntas hablando solo en una sala de prensa. Para conquista, cuando la población entienda, como entendemos los periodistas, que callar ante la prensa es callar ante un país, que es no aceptar qué rol tiene cada actor en democracia y que no, no es un pecadillo, es algo muy serio. Empezamos a interpretar como normales graves sablazos al derecho a la información.

El papel del periodista es preguntar; el del político, responder. Cuando no hay preguntas, nuestra obligación es buscar las respuestas con las armas que tengamos a nuestra disposición. Que ocupen los poderes los que no tengan nada que ocultar, porque no tendrán problema en relacionarse con los medios, y los que oculten o lo aparenten, que se atengan a las consecuencias. No es amenaza, es nuestro trabajo y nuestro compromiso adquirido e inviolable con la sociedad.

(*) Ana Isabel M. Cordobes (@Ana_Cordobes); Fotografía: cedida por @alopezmarin

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