IKER SANSEGUNDO HERNÁNDEZ  |  Fotografía: IKER SANSEGUNDO HERNÁNDEZ

Cuando las puertas de Iglesia de San Andrés Apóstol se cerraron el pasado 21 de marzo, ya no quedaba ni un hueco libre. Los bancos estaban llenos y algunas personas habían llegado con bastante antelación para asegurarse sitio. No era un concierto cualquiera. El Coro de la Universidad de Valladolid celebraba uno de los actos de su 75 aniversario y la ciudad respondió como en las grandes ocasiones. Al final, el público terminó en pie, aplaudiendo durante varios minutos, como si nadie quisiera que aquello se acabara. 

El concierto del 21 de marzo fue solo una de las paradas del aniversario. La agrupación ya había participado en las citas de Adviento y Cuaresma, y todavía quedan dos fechas señaladas. El 9 de mayo se celebrará el Encuentro de Coros Universitarios de Castilla y León en el Auditorio de la Feria de Valladolid, con la participación de las universidades de Burgos, León y Salamanca, además del propio coro vallisoletano. Y el 26 de junio llegará el concierto final, que incluirá el estreno de una obra compuesta expresamente para conmemorar la trayectoria de la agrupación. 

Setenta y cinco años no pasan desapercibidos para ninguna institución. En un coro universitario, además, significan algo más que el paso del tiempo. Son generaciones de estudiantes, profesores, antiguos alumnos y personal de la universidad que han encontrado en la música un punto de encuentro. Voces distintas, etapas diferentes, pero una misma forma de sentirse parte de algo que va mucho más allá de la etapa académica. Esa continuidad es, en buena medida, la historia del coro. 

Sergio Martínez: nuevas ideas al frente de una institución centenaria 

El inicio del curso académico trajo consigo, junto a la efeméride del 75 aniversario, la llegada de un nuevo director: Sergio Martínez Zangróniz. Nacido en Logroño, su formación abarca disciplinas complementarias que le han dado una perspectiva amplia y matizada de la música: pianista, clavecinista y director de coro, se formó en el CSMA (Conservatorio Superior de Música de Aragón) y completó parte de su trayectoria en la Norwegian Academy of Music de Oslo gracias a una beca Erasmus. 

La particularidad de su paso por Oslo resume bien su carácter: aunque viajó con una beca de clave, acabó asistiendo a tantas clases de dirección como a las propias de su especialidad. Una anécdota que dice mucho de su vocación y que los coralistas ya han notado en la manera en que prepara y guía los ensayos. Según Esther, integrante del coro, «es muy cercano, para nosotros es uno más dentro del grupo, siempre desde el respeto que se merece.»

Sergio Martínez, director del coro de la UVa / Fotografía: Manuel Diez Ortega

«Mientras exista la universidad, el coro seguirá» 

Raúl Salcedo, presidente de la agrupación, conoce el coro de la UVa desde dentro y desde fuera, como alumno y como exalumno, como coralista y como responsable. Entró en 2008, atraído por la reputación de la agrupación, aunque convencido en el último momento por un compañero que le aseguró que no era obligatorio saber leer música. Desde entonces ha sido jefe de cuerda, ha ocupado varios puestos en la junta y ha presidido el coro en dos etapas diferentes, la primera en 2015-2016 y la actual. 

«El coro te da muchas cosas: experiencias, vivencias, relaciones. Creo que hay que devolverle algo.» — Raúl Salcedo, sobre por qué decidió ser presidente 

Diseñador industrial de formación, Salcedo reparte su tiempo entre su vida profesional y la gestión de una agrupación que, según los estatutos, divide claramente las responsabilidades: la parte musical recae en el director, mientras que el funcionamiento cotidiano es competencia de la junta, formada por cuatro jefes de cuerda y cuatro cargos electos. «La labor del presidente es aunar esfuerzos, coordinar, apoyar y asegurar que la gestión diaria salga adelante», explica. «Para mí es un servicio al coro.» 

En estos diecisiete años, Salcedo ha sido testigo de una transformación profunda en la composición y la dinámica interna del coro. «Cuando entré era un coro con plantilla muy estable y nivel altísimo», recuerda. «Ahora entra mucha más gente joven, con experiencia previa en coros. Se ha rejuvenecido la plantilla y hay una renovación constante.» El cambio no es solo demográfico, sino también de enfoque: «Antes se pensaba más en concursos, pero ahora se afrontan proyectos grandes, aunque haya más rotación. También creo que la relación es más sana y familiar que antes.» 

Sobre el futuro, el presidente lo tiene claro: mientras la universidad exista, el coro seguirá. La razón es estructural: la agrupación aglutina a estudiantes, profesores, personal de administración y exalumnos, un perfil de membresía que garantiza la renovación permanente. «Entra gente joven y eso garantiza el futuro», afirma. 

 

Diez años de oído afinado y red de confianza 

Diego Brosé lleva cerca de diez años en el coro de la UVa y ha vivido su transformación desde el otro lado: el del coralista que ensaya, actúa y, poco a poco, se da cuenta de que la agrupación ha pasado a ser mucho más que un grupo de música. 

«El coro es un sitio donde puedes ser tú mismo y donde encuentras gente que te acompaña a lo largo de la vida, tanto en momentos buenos como malos.» — Diego Brosé, coralista 

Para Brosé, la pertenencia al coro ha tenido un efecto directo en su manera de escuchar y apreciar la música: «El oído musical se vuelve más profesional. A lo mejor no entras con una base muy grande, pero esa base se consolida con los años.» Con el tiempo, uno empieza a descubrir la enorme cantidad de repertorio coral existente, tanto contemporáneo como histórico, y a prestarle una atención que antes no tenía. 

Preguntado por el trabajo invisible que hay detrás de cada concierto, Brosé no duda: «Hay muchísimo trabajo. Por parte del director y también de los coralistas. Todo lo que implica la dinámica de ensayos, la preparación del concierto, estar a una hora concreta, con un uniforme determinado y con las obras bien aprendidas. El público solo ve el resultado final, pero no todo el esfuerzo que hay detrás, que es enorme.» 

En cuanto al relevo generacional, el veterano se muestra optimista: todos los años llegan nuevos integrantes, especialmente estudiantes de primer curso, y la presencia de coros escolares en primaria y secundaria hace que muchos de ellos ya traigan una base coral cuando llegan a la universidad. 

 

Tres años, un repertorio precioso y «no cambiaría nada» 

Esther llegó al coro hace tres años por el boca a boca más genuino: amigos de amigos que hablaban de los conciertos, del ambiente y de los viajes. Pasó las pruebas de acceso y, desde entonces, los ensayos se han convertido en uno de sus momentos de desconexión más valorados de la semana. 

«Lo que me hizo quedarme fue precisamente el buen ambiente. El repertorio que trabajamos es precioso y las oportunidades de cantar fuera de Valladolid lo hacen aún más especial.» — Esther, integrante del coro 

Su visión del director actual coincide con la de los demás: alguien que prepara los ensayos con dedicación, elige el repertorio con criterio y es accesible en lo personal. Para ella, el mayor reto técnico de cada actuación no es aprenderse las notas, sino algo más sutil: «Mantener la concentración durante toda la actuación, empastar bien las voces y conseguir que todos cantemos con la misma intención. La clave está en que muchas personas piensen y sientan casi lo mismo para que el coro suene como una sola voz.» 

Preguntada por si cambiaría algo de cómo funciona hoy la agrupación, su respuesta es contundente: «Sinceramente, no cambiaría nada

Coro de la UVa en pleno concierto / Fotografía: Manuel Diez Ortega

 

75 años y la agenda llena 

El curso del 75 aniversario empezó con incertidumbre. Sin director confirmado y con el peso de una efeméride significativa, el coro de la UVa tuvo que encontrar el camino casi a la vez que lo recorría. Pero la llegada de Sergio Martínez, los conciertos ya celebrados y la respuesta del público en San Andrés Apóstol dibujan un balance más que positivo. 

El próximo hito será el Encuentro de Coros Universitarios de Castilla y León, el 9 de mayo en el Auditorio de la Feria de Valladolid, donde la agrupación compartirá escenario con las universidades de Burgos, León y Salamanca antes de que todos los coralistas participen juntos en una interpretación final conjunta. Y el colofón llegará el 26 de junio, con un concierto en el que sonará por primera vez la obra compuesta para conmemorar la historia del coro. 

Setenta y cinco años de voces que se han ido relevando, de estudiantes que llegaron sin saber leer música y se quedaron durante décadas, de iglesias llenas y ovaciones en pie. La historia del Coro de la UVa es también la historia de una ciudad y de una universidad que, de tanto en tanto, necesita recordar que hay cosas que merecen la pena más allá de un examen o un trabajo fin de grado.