IKER SANSEGUNDO HERNÁNDEZ | Fotografía: Trofeo Rector UEMC
Durante esos días, Valladolid se convirtió en el corazón del deporte universitario de la región. El 6 y 7 de marzo, la ciudad fue testigo de la fase final del Trofeo Rector, que cada año reúne a las universidades de Castilla y León. En torno a 1.200 jóvenes llegaron desde distintos campus para competir en disciplinas tan variadas como baloncesto, bádminton o ajedrez, dejando un ambiente vibrante y lleno de energía.
Pero llegar hasta aquí no fue cuestión de un día. La Universidad de Valladolid tuvo que hacer los deberes mucho antes. A finales del mes pasado, el Complejo Deportivo Fuente La Mora acogió la fase de distrito, una especie de ‘previa’ en la que más de 325 estudiantes de los campus de Valladolid, Segovia, Soria y Palencia se jugaron el honor de representar a su universidad. Allí compitieron en ocho modalidades distintas, y de aquella jornada salieron los nombres de los que luego darían la cara en el campeonato autonómico.
Entre los equipos que lograron el pase destacaron algunos con solera dentro de la competición interna. El baloncesto femenino de la Facultad de Ciencias de la Salud de Soria, por ejemplo, demostró que viene pisando fuerte, igual que el masculino de la Escuela de Ingenierías Industriales. También de Industriales salieron los equipos de balonmano masculino, fútbol sala y voleibol masculinos. En el apartado femenino, el fútbol sala de Ciencias de la Salud y el voleibol de Medicina completaron la lista de colectivos que viajarían a la fase final con opciones de todo.
En las disciplinas individuales también hubo caras conocidas y promesas cumplidas. Cristina Rivera Zapatero en bádminton femenino, Samuel Muñoz Sanz en la modalidad masculina, las parejas de pádel formadas por Sergio Tolosa y Pablo Arribas, Alicia de Antonio con Olivia Velázquez, o el dúo mixto de Marian Sicilia y Jordán Cruz Hernández se ganaron a pulso su plaza. Mario Flores Pérez hizo lo propio en tenis, y Mayra Armendáriz Escribano en tenis de mesa.
Ya en la fase autonómica, la cosa se puso seria. Durante dos jornadas, los representantes de la UVa se midieron al resto de universidades de la comunidad en un total de diez disciplinas. Deportes colectivos como baloncesto, balonmano, fútbol, fútbol sala o voleibol convivieron con individuales o de pareja como bádminton, pádel, tenis, ajedrez o tenis de mesa. El ambiente, cuentan los que estuvieron allí, fue de auténtica fiesta del deporte, con las instalaciones vallisoletanas llenas de jóvenes entregados a la competición.
El desenlace no pudo ser más ajustado. Cuando se sumaron todos los puntos, la Universidad de Valladolid aparecía en lo más alto con 114 puntos, solo uno más que la Universidad de Salamanca, que se quedó con la miel en los labios. La Universidad Europea Miguel de Cervantes completó el podio en una tercera posición que también supo a gloria.
¿La clave del éxito? La regularidad. La delegación vallisoletana no fue la que más oros consiguió, pero supo sumar en todas las disciplinas. Al final, el balance fue de cuatro medallas de oro, cinco de plata y otras cinco de bronce, una cosecha que le permitió acumular los puntos suficientes para superar por la mínima a su eterna rival. Especialmente brillantes fueron las actuaciones en bádminton masculino, pádel masculino, pádel mixto y ajedrez, donde los nuestros se colgaron el oro.
El broche llegó el sábado 7 de marzo con la entrega de premios durante el acto de clausura. Allí, en ese momento de abrazos y fotos, la delegación de la UVa pudo celebrar por todo lo alto un triunfo que sabe a gloria, sobre todo por lo disputado y por la enorme participación de estudiantes de toda la comunidad. La Universidad de Valladolid recupera así su sitio en lo más alto del deporte universitario regional, demostrando que, cuando se trata de competir, el talento y el esfuerzo están repartidos por todos sus campus.












