RUTH FERNÁNDEZ SECO | Fotografía: Pixabay
Padecer trastornos mentales no es una «moda» actual, ya que las personas los han sufrido desde que existe la humanidad. Lógicamente, no siempre se ha representado en la ficción de la misma forma. Al fin y al cabo, la ficción no deja de ser un reflejo de la sociedad, y esta ha eliminado los estigmas sobre la salud mental poco a poco.
ADAPTACIONES DEL SIGLO XX
Varios libros del siglo XX reflejan trastornos mentales que también se han adaptado al cine. De hecho, en el género de terror es frecuente que el protagonista padezca algún trastorno. Sin embargo, no se representan estos trastornos con la intención de hacer un fiel reflejo, sino que están dramatizados de acuerdo con el género.
Algunos ejemplos son Psicosis o El Resplandor: en estas sendas obras, los protagonistas son psicópatas que padecen trastornos de personalidad.
Además, la ficción se ha adentrado en las instituciones psiquiátricas. En el libro Alguien voló sobre el nido del cuco, también llevada a la gran pantalla, el protagonista se hace pasar por demente para evitar trabajos forzados y, finalmente, es ingresado en un centro psiquiátrico. La obra se presenta como una crítica a las instituciones psiquiátricas.
ADAPTACIONES DEL SIGLO XXI
En la antesala del siglo XX se estrena la película Inocencia Interrumpida, basada en el libro autobiográfico de Susanna Kaysen, donde cuenta su experiencia como interna en un centro psiquiátrico por su trastorno límite de personalidad. Allí convivirá con otras pacientes con problemas como la sociopatía o el trastorno obsesivo-compulsivo.
En este siglo, en la ficción se empieza a humanizar a los personajes con problemas de salud mental. Por ejemplo, la película Una mente maravillosa, de 2001, está protagonizada por un matemático con esquizofrenia.
Ya no se representa a las personas con estos trastornos como criminales, sino como genios con una mentalidad brillante. La película Nación Prozac, basada en la autobiografía de Elizabeth Wurtzel, narra la historia de una joven estudiante de Periodismo con depresión motivada por su situación familiar. La temática se deja entrever en el título, ya que Prozac es el nombre de un medicamento antidepresivo.
En 2012 se estrenó El lado bueno de las cosas, una película en la que el protagonista sufre un trastorno bipolar. La película fue muy aclamada por los expertos, ya que muestra sin estigmas la bipolaridad y la importancia del apoyo social.
ESPAÑA Y SERIES
En España también hemos plasmado en la ficción esta temática. El libro Los renglones torcidos de Dios, de Luca de Tena, llegó al cine en 2022. Así, la obra relata la historia de una investigadora que simula una paranoia para ingresar en un centro psiquiátrico e investigar la muerte de un interno.
En La isla interior (2010) se cuenta la historia de unos hermanos que han heredado la esquizofrenia del padre. Por otro lado, en Toc Toc se tratan con humor los trastornos obsesivos compulsivos, como el síndrome de Tourette o síndrome de Diógenes.
La animación es otro medio de expresión que ha reflejado la salud mental. Así, Pixar fue un paso más allá con Del Revés, en la que se refleja de forma antropomorfa las emociones en la cabeza de una preadolescente.
En la serie animada para adultos Bojack Horseman, el personaje principal es una estrella de la televisión de los 90 caída en desgracia que sufre de depresión. La originalidad de esta serie reside en que el protagonista es un caballo, ya que la serie combina personajes animalizados con humanos.
En definitiva, la salud mental ha sido objeto de interés para muchos autores y directores en la ficción y no son pocos los productos culturales que han tratado esta temática.









