“Que queramos ver que tenemos una política madura no es transición”, Virginia Martín

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Universidad de Valladolid. Hoy nos encontramos ante ella, junto a la profesora Virginia Martín, quien se muestra encantada de hablarnos tanto de su labor en el ciclo Inforuva, que tanto atrae a los estudiantes, como de su libro basado en el protagonismo de Televisión Española dentro de la transición democrática.

Inforuva, para quien no lo sepa, es una iniciativa puesta en marcha hace cuatro años por la coordinadora del Grado en Periodismo, Salomé Berrocal, con la intención de “que los alumnos tuvieran la oportunidad de entrar en contacto con profesionales de la comunicación”. Desde entonces y hasta el pasado 27 de marzo, fecha en la que se cerró la cuarta edición del ciclo, periodistas de diversos ámbitos han pasado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UVa para aportar a los alumnos información de primera mano sobre su experiencia profesional. Además, Virginia quiere destacar al respecto que “aunque económicamente la Universidad no tenga excesivos recursos», se pueden llevar a cabo este tipo de actividades porque «los periodistas que participan en las conferencias nunca lo hacen por cuestiones económicas.”

Sin embargo, más allá de este proyecto en el que está muy implicada nuestra profesora protagonista, hay un libro sobre el que queremos conocer los máximos detalles posibles. Se titula “Televisión española y la transición democrática: la comunicación política del cambio” y en él nos podemos encontrar un repaso a la historia de aquel momento visto a través de la televisión, o lo que es lo mismo: “cómo la televisión utilizó las cámaras y a los políticos que recurrían a ellas para vender la democracia como producto y conseguir que la transición se hiciera”.

Con la base de que la televisión de la época se limitaba a la cadena pública, es comprensible que ésta funcionase “como un instrumento al servicio de una estrategia del Gobierno” y que sabía trasladar al pueblo los acontecimientos importantes, incluso con las apariciones del propio presidente Adolfo Suárez “para contarle a los ciudadanos qué es lo que iba a pasar, por qué habían de ir a votar o por qué no debían temer situaciones como la oleada de terrorismo de la semana negra”. Sin embargo, aunque en la actualidad esto se pueda interpretar como servilismo desde el punto de vista de un sistema democrático en el que “la televisión pública tiene que estar al servicio de la sociedad”, en aquellos tiempos tan cercanos a la dictadura se daba la sensación de que algo estaba cambiando en España ya que “a los periodistas se les daba libertad y podían hablar de temas como la homosexualidad, el adulterio, diversas religiones, distintos nacionalismos en España…”.

La sociedad estuvo siempre adelantada a la televisión o el propio Gobierno”, nos comenta Virginia al preguntarle si España estaba preparada para los cambios tanto políticos como mediáticos que se produjeron. Al fin y al cabo, “ya al final de la dictadura la ciudadanía fue pidiendo cambios, había una forma distinta de entender la vida y se empezó a exigir aquello que cuando llegue el cambio político tratará de cumplir”, mientras que los cambios mediáticos estaban impulsados “por lo que ocurría en otras televisiones como las americanas”. Estas observaciones, en definitiva, fueron las que hicieron que Martín decidiera hablar sobre el papel de la pequeña pantalla y no de otro medio, ya que la docente considera que ésta ha tenido siempre un papel secundario frente a la prensa, mientras que “las tiradas y la difusión demuestran que lo que influía en la gente era la televisión que veían todos los días”.

En esta entrevista, es inevitable hacer paralelismos entre el contexto histórico sobre el que versa el libro de la docente de la UVa y la situación actual. Por ello, en primer lugar queremos saber si ella cree que la desconfianza política que existe hoy en día podría llegar a extrapolarse a los medios. “Los medios y la política los hacen personas, por lo que en el fondo son un reflejo de la sociedad”, afirma Virginia consciente del gran giro que está demandando una parte de la población. Además, nuestra protagonista cree que la situación actual es muy similar a la de la Transición en cuanto a que en ambos periodos lo que los ciudadanos demandan es un cambio, solo que “entonces la gente no le tenía miedo”. Ahora, sin embargo, la profesora piensa que “hay mucho temor a innovar tanto desde el punto de vista de la comunicación como desde el punto de vista político”.

Para ella, el miedo existe debido a que “el cambio se ve como una amenaza”, y “a pesar de que no nos guste lo que tenemos, preferimos estar así por si lo que viene después no es lo que se quería”. Sea como sea, Virginia cree inevitable que la transformación termine por producirse, aunque no sabe muy bien hacia dónde ya que “en la historia, a veces, da la impresión de que se avanza pero luego se retrocede, como sucede en Ucrania, donde parecen haber vuelto a una sociedad y política de los años 50”. En cualquier caso, prefiere mostrarse optimista a la hora de esperar que este cambio, cuando llegue, sea a mejor.

Antes de dar por finalizado el encuentro, queremos saber si nuestra entrevistada considera que realmente la transición ha terminado. Ella tiene claro que sí, pero para respondernos decide parafrasear al periodista de la película ‘Solos en la media noche’, quien decía al respecto: “ojalá que nos pasemos los próximos 40 años hablando de estos 40 años”. Virginia asegura que, al final, esto es lo que está pasando, es decir, que “estamos siempre metidos en el mismo bucle y hablando de las mismas ideas, cuando lo importante es mirar hacia delante”.

(*) Texto: Miriam Fernández Badiola (@miriam_badiola)

(*) Fotografía: Maje Muñiz (@ladymaje)