Varios de los participantes comparten su experiencia y valoran la jornada
ANA ESPINA MIELGO | Fotografía: cedida por Noelia Villarubia
Valladolid ha vuelto a acoger, un año más, a decenas de debatientes en el V Torneo de Debate, organizado por la Sociedad de Debate de la Universidad de Valladolid. El tema de este año es la respuesta a la siguiente pregunta: “¿Deberían los países occidentales responsabilizarse por su pasado colonial en América Latina?»
Para conocer las interioridades de esta competición donde prima la agilidad mental, conversamos con varios de sus protagonistas. En esta ocasión, los entrevistados se centraron en la estrategia, la gestión de los nervios, la empatía intelectual y el compañerismo que trasciende las salas de debate.
Laura Aguilar
Con Aguilar conversamos sobre la organización previa de los debatientes. Estos deben hacer frente al tiempo limitado del que disponen. Sin embargo, también deben enfrentarse al factor psicológico y a los nervios que se congregan tras el atril.
PREGUNTA: Una vez que conocéis la moción o el tema a debatir, ¿cómo os organizáis en equipo para investigar, repartir los roles y construir vuestras líneas argumentales en tan poco tiempo?
RESPUESTA: Se trata de tener las cosas muy claras. En nuestro caso, cada compañera conocía cuáles eran sus puntos fuertes y nos organizamos en base a eso para repartir nuestros roles. De ese modo, posteriormente, investigamos en favor de lo que a cada una le sirviese mejor para su intervención. Nos reunimos varias veces, con y sin nuestra formadora, para establecer la línea argumental y estructurar nuestros argumentos y evidencias. Estuvimos hasta última hora intentando mejorar la línea todo lo posible.
P: El formato competitivo exige pensar rápido, reaccionar a los argumentos contrarios y hablar bajo presión estricta de tiempo. ¿Qué técnica personal utilizáis para mantener la calma y no perder el hilo cuando los nervios afloran?
R: Es cierto que, en el primer debate, los nervios nos traicionaron y nuestras intervenciones contuvieron muchos errores. Pero, mirándolo por otro lado, estos nos ayudaron a mejorar en los siguientes. A la hora de gestionar esa presión, cada persona es un mundo completamente distinto. Yo, personalmente, me pongo delante del atril y respiro un par de veces profundamente antes de comenzar directamente con mi intervención.
Mikel
Con Mikel hablamos sobre la capacidad de improvisación y refutación que debe tener un debatiente. Además, informó a este medio sobre la empatía con los rivales y los momentos en los que deben defender posturas contrarias a las suyas.
P: A veces el equipo rival presenta un argumento completamente inesperado que desmonta parte de vuestra estrategia inicial. ¿Cómo os entrenáis para improvisar una refutación sólida sin perder la coherencia del equipo?
R: Honestamente, solemos tener preparados todos los supuestos y posibles refutaciones. Sin embargo, cuando esto ocurre, se trata de una cuestión de agilidad mental, que tengo que atribuir mayormente a mis compañeros. Es un trabajo en grupo en el que cada uno aportamos nuestro granito de arena.
P: A los debatientes a veces os toca defender una postura con la que personalmente no comulgáis. ¿Cómo conseguís abstraeros de vuestras propias creencias para defender un punto de vista contrario con convicción?
R: Así es. Por desgracia, a veces nos toca abandonar nuestra postura personal acerca del tema de debate y defender algo opuesto a nosotros. Sin embargo, esto nos permite conocer otros puntos de vista y ponernos en la piel de los demás. Esto es posible gracias a nuestra capacidad empática y a la posibilidad de ver los pros y contras de una situación. Así, evitamos aferrarnos exclusivamente a una postura totalmente cerrada.
Robin Rodríguez
Por último, Rodríguez incidió en otros aspectos más allá de la competición. Además, compartió su opinión sobre las habilidades que el debate garantiza en el futuro y lo existente más allá de los cronómetros y los atriles.
P: Más allá de ganar o perder el enfrentamiento, ¿qué competencia o habilidad sentís que os ha aportado el mundo del debate que os sirva en vuestro futuro profesional o personal?
R: La principal habilidad es la de hablar con seguridad de lo que sabes delante de la gente que no conoces. Te aporta la posibilidad de desarrollar intervenciones con sentido pese a la presión. De cara al futuro laboral, ayuda a saber ponerse delante de tus superiores y defender tu postura.
P: Un torneo de debate reúne a universitarios de distintas ciudades y facultades en un ambiente muy competitivo. ¿Cómo se vive la relación con los equipos rivales fuera de las salas de debate una vez que se apagan los cronómetros?
R: Las relaciones sociales entre nosotros son inevitables en medio de tanta tensión y cruces. Este es uno de los puntos que hace que mucha gente que empieza se quede durante años en el debate. Es más, es costumbre que, después de cada torneo, todos los debatientes, jueces, staff y demás nos juntemos para cenar e ir juntos a una fiesta. Todo ello permite conocer todo tipo de gente y entablar amistades.
De este modo, la V edición del Torneo Interno de Debate garantiza no solo una correcta oratoria, sino que abre un abanico de posibilidades y experiencias para todos aquellos interesados.














