La Facultad de Derecho de la UVa promueve el debate universitario los días 22 y 23 se octubre con esta cita
LAURA CUADRADO TUHRINSKA | Fotografía: Laura Cuadrado Tuhrinska
La Facultad de Derecho no tenía la habitual rutina de una tarde de estudio. En su lugar, el aire vibraba con tensión, sonido de folios y los argumentos tajantes que llenaban las diversas aulas. La ciudad vallisoletana ha vuelto a convertirse en el centro de la oratoria y el debate académico con motivo de la celebración del V Torneo de Debate, organizado por la Sociedad de Debate de la Universidad de Valladolid.
Decenas de estudiantes de la UVa se han reunido esta mañana para comenzar estas potentes jornadas, en un duelo de ideas y argumentos, donde prima la agilidad mental. Este quinto torneo giro entorno a la pregunta «¿Deberían los países occidentales responsabilizarse por su pasado colonial en América Latina?»
Un proceso largo e invisible
Detrás de cada intervención, hay horas y días de preparación. «Comenzamos la primera semana de septiembre con formaciones básicas que llevan los veteranos de la sociedad. Después se definieron los grupos y cada uno fue estudiando según la pregunta que nos dieron acompañada de una carta explicativa de la que no te puedes salir», explica Ainara Araguas Morales, integrante del equipo Ágora.
La preparación ha sido exhaustiva y guiada por los veteranos que tutorizaban a los debatientes, corregían los errores y remataban con simulacros. «Hemos estado trabajando a tope buscando evidencias; tenemos casi 300 páginas», afirma Ainara.
Desde el equipo Fuente Confía en Mí, Martín San Millán Notero explica las dificultades a la hora de abordar el tema de este año. «Sobre todo, [lo más difícil es] encontrar bibliografía que se adapte al conjunto de Latinoamérica y no a casos específicos. También es complicado encontrar gráficas y datos numéricos, no solo informes que lo redacten».

De la práctica al debate
Las jornadas han tenido lugar a lo largo de la mañana y la tarde. Los alumnos han podido descansar y reponer energías antes de la tercera ronda. Las conversaciones ajetreadas en algunas de las zonas comunes han dado paso a un silencio sepulcral en los pasillos. Una señal del comienzo de las dos últimas rondas.
Antes de cada ronda, se decide mediante un sorteo la postura que tomará cada equipo. Lo que hace que los debatientes dejen a un lado todas sus creencias personales para obligarse a posicionarse y ejercitar su capacidad de análisis. La neutralidad suele ser difícil en temas como estos. «En lo personal, el tema es muy ambiguo. No soy capaz de posicionarme en una postura u otra porque hay muchísimas opciones que te hacen cuestionarte tus principios básicos.», reflexiona Ainara Araguas.

Cuando el destino decide una postura no deseada, la gestión mental es clave. Miguel Díaz Sánchez, del equipo Cristóbal Colón, explica cómo encaran esta situación: «Yo tengo rapidez mental, pero también quiero hacer alusión en este caso a mis compañeros, que cuando ocurren estos casos son muy ágiles y son capaces de refutar incluso cosas que no nos esperábamos». Los nervios también pueden jugar malas pasadas, y ante esto Miguel comenta como «esos nervios los convierto en energía; entonces en vez de dejar que los nervios se apoderen de mí, los uso para dar potencia a la voz y carisma o carácter, más bien, al debate».
Una mirada a la final
Las rondas clasificadoras han dejado muchos momentos de gran intensidad. La tercera y cuarta ronda de la tarde ha sido un claro ejemplo. La presión del ambiente durante los debates era notable, pero esto no ha echado atrás a los alumnos. De manera incesante, los refutadores han desempeñado un gran papel analítico, indagando en los argumentos del equipo contrario. Con datos sólidos y un razonamiento claro.
Por otro lado, el jurado, compuesto por los veteranos de torneos pasados, tampoco lo tuvo fácil. Deben valorar de manera eficaz aspectos como el lenguaje verbal y no verbal, los tiempos y la capacidad para responder las preguntas, entre otras cosas.
Con una gran expectación y los nervios a flote, el objetivo de alcanzar la final se mantiene firme: «Mi equipo dice que tengo un espíritu un poco pesimista, pero parece ser que gustamos, que convencemos y que llevamos una buena línea. Está por ver si llegamos», reflexiona Ainara. El espíritu permanece en la recta final de este torneo.
















